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DEBATE EN EUROPA

El yihadismo como excusa

El terrorismo islámico se usa como coartada para recortar derechos y libertades en Occidente

El espionaje masivo y las leyes excepcionales no han servido para detener los atentados

Eliseo Oliveras

Un policía vigila los alrededores de la iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray (Normandía), un día después del atentado yihadista que se atribuyó el Estado Islámico, el 27 de julio. / EFE / IAN LANGSDON

Un policía vigila los alrededores de la iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray (Normandía), un día después del atentado yihadista que se atribuyó el Estado Islámico, el 27 de julio.
Policías permanecen junto al camión que arremetió contra la multitud en Niza, el 14 de julio del 2016.
Aspecto del interior de la terminal de salida del aeropuerto de Zaventem tras los ataques terroristas, difundidas por el diario belga Het Nieuwsblad. 
Numerosas personas se concentran ante la sala de fiestas Bataclan, durante un homenaje a las víctimas de los atentados del 13-N en París, el pasado 27 de noviembre.
Manifestación multitudinaria en París tras los atentados contra Charlie Hebdo, el 11 de enero del 2015.

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El terrorismo islámico se usa como coartada para recortar los derechos y libertades, explotando la inseguridad creada tras cada atentado. El espionaje electrónico masivo, el libre acceso de las autoridades a la vida privada de los ciudadanos y las leyes especiales que suspenden derechos y garantías constitucionales se han convertido en la nueva normalidad orwelliana sin que haya servido para detener los ataques yihadistas en Europa.

En Francia, el estado de emergencia se transforma en permanente y su legislación sobre información del 2015 permite a los cuerpos de seguridad el espionaje electrónico masivo, efectuar escuchas telefónicas y piratear correos y ordenadores sin orden judicial. La ley confiere a los cuerpos de seguridad "unos poderes excesivamente amplios de vigilancia muy intrusiva, sobre la base de objetivos vastos y poco definidos, sin la autorización previa de un juez y sin un mecanismo de control adecuado e independiente", criticó infructuosamente el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

Otros ejemplos: las leyes antiterroristas en Gran Bretaña permiten mantener detenida a una persona sin cargos 14 días, la ley de seguridad ciudadana en España ('ley mordaza') es el mayor recorte de libertades desde la transición y las nuevas leyes antiterroristas y de vigilancia de Alemania del 2015 y el 2016 permitirán el espionaje de conversaciones y la grabación de vídeos en viviendas sin autorización judicial.

INAUGURADO CON LA PATRIOT ACT 

El retroceso democrático que supone este tipo de legislación fue inaugurado por la Administración norteamericana de George Bush con la Patriot Act del 2001, que repercutió de inmediato en los europeos a través del almacenamiento de sus datos personales como pasajeros aéreos y del espionaje de EEUU a sus transferencias bancarias.

La UE firmó en el 2004 un pacto con EEUU para que pudiera obtener de las aerolíneas todos los datos personales de los europeos que volaban al país, pese a que vulneraba la ley europea. El controvertido acuerdo fue renovado en el 2007 y el 2011, pese a que una nota del servicio jurídico de la Comisión Europea indicó que no era compatible con el derecho europeo.

TRANSFERENCIAS BANCARIAS

La UE descubrió en el 2006 que EEUU llevaba varios años espiando las transferencias bancarias de los europeos, que se realizan a través de la red informática mundial SWIFT. En lugar de ponerle fin, la UE negoció otro acuerdo para que EEUU siguiera teniendo libre acceso a esos datos, pese a que también vulnera la ley europea. Las filtraciones de Edward Snowden revelaron que las salvaguardas introducidas no eran respetadas por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). La UE asegura que ese espionaje ha permitido detener varios atentados sin facilitar datos concretos que lo confirmen.   

La directiva europea de retención de datos personales de las telecomunicaciones fue declarada ilegal por el Tribunal de Justicia de la UE en el 2014, porque es una "injerencia muy grave y desproporcionada" en los derechos fundamentales. El Tribunal destacó que esos datos retenidos en su conjunto pueden proporcionar indicaciones muy precisas sobre la vida privada de las personas, sus hábitos cotidianos, sus desplazamientos, sus actividades y sus relaciones sociales. Pese a la demoledora sentencia, las leyes nacionales promulgadas en base a esa directiva siguen en vigor, porque la Comisión Europea se negó a pedir que se suspendiera su aplicación.

PASAJEROS AÉREOS

Tras los atentados de París y Bruselas, la UE aprobó crear su propia base de datos de los pasajeros aéreos. La Comisión Europea y los gobiernos presentaron la ley como esencial para combatir el terrorismo, silenciando que los responsables de los atentados se desplazaban en coche por Europa y que los yihadistas que vuelven de Siria priman las rutas terrestres.

La avalancha de datos sobre todos los ciudadanos impide detectar los datos significativos sobre el comportamiento de extremistas islámicos ya convictos, radicalizados conocidos o potenciales yihadistas, como ha ocurrido en Francia y Bélgica. El intercambio de datos entre los servicios de seguridad de los países europeos sigue siendo limitado e incluso es deficiente entre diferentes cuerpos de seguridad de un mismo estado, como en Bélgica y Francia. Y los gobiernos europeos siguen dejando que Arabia Saudí, Catar y los países del Golfo financien con miles de millones la proliferación de enclaves islamistas dentro de la UE, desde donde se promueve el rechazo militante de la democracia y los valores esenciales europeos, definidos como impíos y absolutamente contrarios al islam.

Los últimos grandes atentados en Europa

JULIO DEL 2016: ATROPELLAMIENTO MASIVO EN NIZA

El 14 de julio, día de la Fiesta Nacional francesa, un camión de gran tonelaje arrolló a la multitud durante un espectáculo de fuegos artificiales en Niza y causó la muerte de 84 personas. El conductor, un franco-tunecino de 31 años,  fue abatido por la policía tras atropellar a quien encontró a su paso a lo largo de dos kilómetros. La investigación concluyó que preparó la matanza meses atrás y contó con la ayuda de cómplices.

MARZO DEL 2016: EXPLOSIONES EN BRUSELAS

El 22 de marzo, cuatro meses después de los atentados de París y cuando no habían transcurrido ni cuatro días de la detención del cerebro de aquel ataque múltiple, Salah Abdeslam, el terrorismo yihadista sembró el caos y el pánico en el corazón de Europa. Dos explosiones en el aeropuerto de Zaventem y otra en la estación de metro de Maalbek, en el barrio de las instituciones europeas, causaron 34 muertos y más de 200 heridos. La barbarie también fue reivindicada por el Estado Islámico.

NOVIEMBRE DEL 2015: EL HORROR DE BATACLAN

La mayor matanza en Francia se cometió la noche del 13 de noviembre del 2015 en París. Murieron 130 personas en varios tiroteos, el más grave de ellos en la sala Bataclan, donde hubo una toma de rehenes mientras se estaba celebrando un concierto del grupo Eagles of Death Metal. También hubo tiroteos en bares, restaurantes y en los alrededores del Estadio de Francia, en Saint-Denis. El grupo yihadista Estado Islámico reivindicó la autoría.

ENERO DEL 2015: TIROTEO EN ‘CHARLIE HEBDO’

Unos encapuchados -luego identificados como los hermanos Saïd y Chérif Kouachi- asaltaron la redacción del semanario satírico 'Charlie Hebdo' el 7 de enero del 2015. Fallecieron 12 personas. Al día siguiente, Amedy Coulibaly, vinculado con los anteriores atacantes, mató de un balazo a un policía municipal en Montrouge y, el 9 de enero, asaltó una tienda 'kosher' matando a 4 rehenes judíos.

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