21 sep 2020

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GUERRA CIVIL EN SIRIA

Rusia y su aliado, el régimen sirio, ofrecen una rendición a la asediada Alepo

El ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, dice que su país ha instado a Asad a perdonar a quien deponga las armas, y anuncia la apertura de corredores de salida para los cercados

Marc Marginedas

La ciudad de Alepo en Siria. / AFP / GEORGE OURFALIAN

La ciudad de Alepo en Siria.
Shoigu habla en el cuartel general del Ministerio de Defensa, en Moscú, este jueves.
Un tanque del Frente Al-Nusra dispara contra posiciones de las fuerzas del régimen sirio, en Khalsa, al sur de Alepo, el 14 de junio.

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Desde el 17 de julio, los barrios bajo control rebelde de Alepo, donde aún residen entre 250.000 y 300.000 personas, se hallan completamente cercados, después de que la carretera Costello, la única ruta por donde entraban suministros, cayera en manos de las fuerzas gubernamentales sirias apoyadas por la milicia chií libanesa Hizbulá. Este jueves, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, ha anunciado una iniciativa conjunta con su aliado, el régimen de Bashar el Asad, para que pudieran abandonar la ciudad asediada los civiles y los combatientes que aceptaran rendirse.

Según lo dicho por Shoigu, se establecerán lo que él denominó como "corredores humanitarios" -tres- para los civiles que quieran irse de Alepo. También habrá un pasillo adicional para los combatientes que entreguen las armas. El dirigente ruso justificó su acción en que EEUU no había informado a Rusia de las posiciones del Ejército Sirio Libre (ESL, aliado de EEUU) en la ciudad para diferenciarlas de las de la milicia yihadista Jabhat al Nusra, unas palabras que daban a entender que Moscú consideraba a todos los combatientes que se quedasen en Alepo como pertenecientes a este último grupo y por ende, no cubiertos por el pacto ruso-norteamericano.

Unas palabras, también, que hacen presagiar, que en las semanas venideras, se intensificará el asalto contra los barrios de la ciudad en manos insurgentes, ahora que EEUU está enfrascado en su campaña electoral. El régimen sirio, por su parte, ha anunciado una amnistía de "tres meses" de duración para aquellos alzados que aceptasen entregar las armas.    

mapa zonas de control de Alepo, Siria

PARALELISMO CON UCRANIA

La situación podría guardar ciertos paralelismos con lo vivido en la guerra del este de Ucrania durante el esprint final y tras la firma de los acuerdos de Minsk II, en el invierno del 2015, que han llevado a la región de Donbass un precario alto el fuego sometido a constantes violaciones. Las milicias prorrusas intensificaron entonces su ofensiva militar sobre el saliente de Debáltseve, un nudo de comunicaciones entonces en poder del Gobierno de Kiev, haciéndose con el control de la población a los pocos días.

Y es que tras las presidenciales estadounidenses podría instalarse en la Casa Blanca una Administración presidida por Hillary Clinton, menos inclinada que su predecesor a ceder terreno en los principales escenarios de fricción entre EEUU y Rusia. Además, la completa conquista de Alepo, en un momento en que la atención mediática internacional está concentrada en EEUU, daría al régimen de Bashar el Asad una gran baza negociadora de cara a las renqueantes conversaciones de paz de Ginebra entre representantes gubernamentales y facciones rebeldes moderadas, por el momento suspendidas.      

BOMBARDEOS CIEGOS

La situación en el interior de la ciudad, con temperaturas que en estos momentos superan los 30 grados, se degrada con gran celeridadLa ONU ha advertido que solo quedan provisiones para entre tres y cuatro semanas. Además, la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) ha acusado a la aviación siria y a su aliado, Rusia, de emplear de forma masiva bombas de racimo durante sus operaciones militares conjuntas en el país mediooriental.

"El Gobierno ruso debe garantizar que sus fuerzas y las de Damasco no emplean estas armas, que por definición son ciegas", ha exigido Ole Solvang, director adjunto de emergencias de HRW. Solvang ha recordado que, pese a que Moscú y Damasco no han firmado la convención de Oslo sobre estas armas, sí están obligadas a cumplir con el derecho humanitario internacional, que prohíbe los bombardeos ciegos.