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Hillary Clinton elige al moderado senador Tim Kaine para la vicepresidencia

El exgobernador de Virginia, que habla español, puede atraer a votantes disputados por Trump

Idoya Noain

Ni una mujer ni un hispano que agrandaran el carácter histórico de su candidatura ni nadie demasiado a la izquierda que garantice el entusiasmo y la movilización de las bases más progresistas. La candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, ha optado por la apuesta mas segura y ha escogido al moderado senador y exgobernador de Virginia Tim Kaine, de 58 años, para acompañarle como aspirante a la vicepresidencia en la carrera hacia la Casa Blanca que le enfrenta a Donald Trump. 

La exsecretaria de Estado ha anunciado su selección oficialmente en un mensaje en las redes sociales este viernes por la noche unas horas después de lo que se esperaba (un retraso parcialmente motivado por la matanza de Munich) y los dos integrantes del ticket demócrata aparecerán por primera vez juntos este sábado en un acto en la Universidad Internacional de Miami.

Con Kaine, un abogado titulado en Harvard pero que lleva en política desde que entró en el consejo municipal de Richmond en 1994 y que tras ser alcalde, vicegobernador y gobernador actualmente servía como senador en los comités de Fuerzas Armadas y Relaciones Internacionales, Clinton confirma su propia confesión reciente de que está "afectada por el gen de la responsabilidad".

Frente a opciones más arriesgadas que también ha barajado como la senadora progresista Elizabeth Warren, el secretario de Empleo hispano Thomas Perez, el senador negro Corey Booker o el almirante James Stavridis (que fue comandante en la OTAN pero no tenía experiencia política), con Kaine apuesta por un insider con amplia experiencia (fue también presidente del Comité Nacional Demócrata), algo más que un gesto en una campaña electoral de outsiders como Trump y el senador Bernie Sanders. La candidata pone sus bazas, además, en un demócrata conservador que tiene el potencial de atraer a algunos de los grupos de votantes que más le disputa Trump, como los hombres blancos de clase trabajadora y los independientes, y a republicanos moderados insatisfechos con su heterodoxo candidato.

Kaine, además, domina el español (que aprendió cuando era joven en una misión católica en Honduras), un punto a favor de la campaña de Clinton para reforzarse entre los votantes hispanos. 

LA INCÓGNITA DE LOS PROGRESISTAS

A la vez, y pese a que Kaine tiene fama de pragmático, negociador y constructor de consensos y era uno de los favoritos tanto del presidente Barack Obama como del expresidente Bill Clinton, la candidata demócrata ha hecho una apuesta arriesgada con las bases más progresistas de su propio partido, que cuestionan al aspirante a vicepresidente por sus posturas favorables a a relajar las regulaciones a los grandes bancos de Wall Street y al libre comercio (es un firme defensor del NAFTA y ha apoyado el Tratado TransPacífico, del que la propia Clinton se ha distanciado en campaña, consciente de que hasta el 60% de los estadounidenses culpan a esos acuerdos comerciales de destruir empleo en EEUU). De hecho, tras conocerse la selección, Norman Solomon, que es uno de los delegados de Sanders en la Convención Demócrata que arranca el lunes en Filadelfia, ha definido a Kaine como un "leal servidor de la oligarquía".

Kaine, que nació en Minesota y creció en Kansas City en una familia de clase trabajadora, en la que su padre era soldador y tenía un pequeño taller, está casado desde hace 35 años y es padre de dos hijos y una hija. Es profundamente católico (Clinton es metodista) y se ha declarado "personalmente" opuesto tanto al aborto como a la pena de muerte, aunque en la vida política ha aparcado a menudo sus creencias y como gobernador firmó 11 ejecuciones. Pese a que cuando ocupaba el cargo apoyó restricciones al aborto y ha respaldado también programas educativos que buscan reducirlos con adopción o abstinencia, sus acciones en el Senado le han ganado una puntuación perfecta por parte del grupo Planned Parenthood, que ofrece servicios de salud a mujeres y también ha promovido medidas contra la discriminación contra los homosexuales. Es una moderación que contrasta con la radicalidad del vicepresidente de Trump, el ultraconservador gobernador de Indiana Mike Pence.

Kaine ha promovido también medidas para reforzar el control de las armas de fuego (es dueño de una) y coincide con Hillary Clinton en muchas posturas de halcón en política exterior como la apuesta por imponer una zona de exclusión aérea en Siria, así como en definirse como "decididamente pro-Israel".