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Turquía comienza una purga tras la sangrienta intentona golpista

Más de 2.700 jueces supuestamente simpatizantes de los golpistas han sido relevados del cargo

La asonada ha dejado al menos 265 muertos y 1.440 heridos entre rebeldes, lealistas y civiles

Javier Triana

Un grupo de civiles golpea a soldados que se rindieron en Estambul.

Un grupo de civiles golpea a soldados que se rindieron en Estambul. / REUTERS / STRINGER

El Gobierno turco da por controlada la situación en el país y por fracasado el intento de golpe de Estado contra el presidente, Recep Tayyip Erdogan. La intentona golpista le sorprendió de vacaciones, fuera de la capital, Ankara. Pero tras regresar a Estambul, en una comparecencia en el aeropuerto, dijo que la asonada había sido "un acto de traición" y que los responsables "pagarán un alto precio".  El primer ministro turco, Binali Yildirim, informó de que al menos 265 personas han muerto -104 de ellas son golpistas y 161, entre civiles y agentes leales al Gobierno- en todo el país durante el intento golpista y 1.440 han resultado heridas. Las autoridades turcas han detenido a más de 3.000 militares supuestamente implicados.

No han sido los únicos acusados de relación con la trama golpista. Un total de  2.745 jueces fueron depuestos del cargo este sábado por su presunta relación con quienes Ankara sostiene que están detrás de la intentona, la cofradía del clérigo musulmán Fetullah Gülen. Además, dos jueces del Tribunal Constitucional están detenidos, bajo sospecha de "involucración en intento de golpe", asegún fuentes oficiales turcas.

Varios activistas defensores de los derechos humanos temen que el golpe fallido se convierta en una excusa para que Erdogan redoble sus esfuerzos para suprimir cualquier asomo de crítica, como ha hecho en los últimos meses con medios de comunicación opositores. Sin embargo, para el Gobierno esta "purga" es lógica: acusan a los "gülenistas" de estar infiltrados en la Magistratura, el Ejército y en los medios de comunicación, entre otros sectores.

Este golpe sería el resultado del llamado "estado paralelo" a través del que, en teoría, Gülen pretendería deponer a su antiguo aliado, Erdogan. Gülen ha negado su implicación y ha tachado de "insultante" que le relacionen con un golpe de Estado, después de haber sufrido en sus carnes varias asonadas en las últimas cinco décadas.
 

La extradición de Gülen

Pero Ankara no quiere más riesgos y ha insistido en la extradición del clérigo, en exilio autoimpuesto en Estados Unidos. En una rueda de prensa ofrecida en la tarde del sábado, Erdogan pidió a su homólogo estadounidense, Barack Obama, que les entregaran a Gülen. "Querido señor presidente, se lo dije antes. No me escuchó. Le hago un nuevo llamamiento después de este intento de golpe", comentó el mandatario turco. EEUU ya ha invitado a los turcos a presentar pruebas que sustenten su caso.

"Esta empresa no acabó como esperaban", agregó Erdogan, en referencia al golpe, y apostilló que "la fuerza no siempre es justa, mientras que la justicia siempre es fuerte". Para mostrar su fuerza, Erdogan pidió a través de mensaje de texto a los turcos que salieran a la calle y siguieran dándole su apoyo. Desde la madrugada del sábado, ya hubo calles y plazas llenas en Estambul y Ankara.

Lejos de allí, en Grecia, un helicóptero con ocho supuestos golpistas aterrizaba y los pasajeros solicitaban asilo político. El Ministerio turco de Asuntos Exteriores indicó que Atenas había mostrado ya su predisposición a devolver a estas personas a suelo turco.

Durante unas horas, los golpistas, que llegaron a controlar la televisión estatal y lograron desplegar tropas en zonas estratégicas de las principales ciudades del país, y aseguraron que habían tomado el poder con el objetivo de “restablecer el orden constitucional, la democracia, los derechos humanos, las libertades y el imperio de la ley". El "pequeño grupo" de golpistas habría tenido como líderes a varios militares de alto rango, ya bajo custodia policial. A lo largo del sábado, el Ejecutivo recuperó el control de la situación con enfrentamientos armados y detenciones masivas.

Para el primer ministro turco, se ha tratado de "una mancha negra en la democracia turca".

Temas: Turquía