30 mar 2020

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MALESTAR EN FRANCIA

El Gobierno francés da marcha atrás y autoriza la manifestación en París contra la reforma laboral

Los sindicatos aceptan el recorrido alternativo propuesto por el ministro del Interior para garantizar la seguridad

La prohibición de la prefectura de París había provocado una tormenta política

Eva Cantón

Un grupo de encapuchados lanza objetos contra la policía en París, el 14 de junio.

Un grupo de encapuchados lanza objetos contra la policía en París, el 14 de junio. / AFP / DOMINIQUE FAGET

El Gobierno francés ha dado marcha atrás y ha autorizado finalmente la manifestación convocada para este jueves en París en protesta por la polémica reforma laboral que sacude las calles del país desde hace prácticamente cuatro meses.

Los siete sindicatos organizadores de la marcha han logrado el visto bueno del Ejecutivo tras reunirse de urgencia con el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, después de la tormenta desatada por la decisión del Prefecto de Policía de París de prohibir la movilización alegando razones de seguridad.

Según han explicado en rueda de prensa los líderes de la Confederación General del Trabajo (CGT), Philippe Martínez, y de Fuerza Obrera (FO), Jean Claude Mailly, los sindicatos han aceptado el recorrido propuesto por Cazeneuve, un circuito de 1,6 kilómetros con principio y fin en la plaza de la Bastilla que, en opinión del ministro, permite garantizar la seguridad.  

El conflicto social provocado por las protestas contra la reforma laboral de François Hollande se ha ido acercando paulatinamente a una crisis política a raíz de las escenas de violencia que salpicaron la manifestación parisina celebrada el pasado 14 de junio.

Durante los últimos días, Gobierno y sindicatos se han acusado mutuamente de no hacer nada para evitar los desmanes del casi centenar de radicales que aprovechan las movilizaciones para enfrentarse a la policía y arrasar con cuanto escaparate de banco, comercio o edificio público encuentran a su paso.

En este encendido contexto, Hollande esgrimió la amenaza de prohibir las manifestaciones previstas en París si no se daban las condiciones para preservar la integridad de bienes y personas. Sin embargo, la decisión de la Prefectura de Policía, que a primera hora de la mañana de este miércoles anunciaba la prohibición, no hizo más que desatar una tormenta política, especialmente en las filas de la izquierda, que veía pisoteado un derecho fundamental. La Liga de Derechos Humanos lo calificó de “atentado contra la vida democrática” del país y animó a salir a las calles pese a la prohibición.

Ante la evidencia de que mantener la prohibición implicaba echar más leña al fuego, el Gobierno intentó buscar un compromiso con las centrales sindicales, que han saludado la rectificación y llamado a manifestarse de manera masiva.“Es una victoria para los sindicatos y para la democracia”, ha subrayado.el líder de la CGT, que le ha pedido al presidente Hollande reunirse “rápidamente” con los representantes sindicales. 

VALLS DESAUTORIZADO

Esta especie de vodevil que no acaba de solucionar el fondo del problema –los desacuerdos en torno a la reforma, ahora en el Senado- supone también un serio revés para la línea dura defendida por el primer ministro, Manuel Valls, cuya mano está, según los sectores más izquierdistas, detrás del anuncio del prefecto, el representante local del Gobierno y encargado, entre otras cosas, del mantenimiento del orden público.

“Es una desautorización terrible para Valls”, ha dicho en la televisión BFM el coordinador del Partido de Izquierda, Eric Coquerel. “El primer ministro debería dimitir porque no cesa de poner en peligro al país”.

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