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'In': Cameron se aferra a la economía para pedir el voto a favor de Europa

Expertos y analistas coinciden en un impacto negativo de una ruptura pero difieren en la magnitud

Marta López

El primer ministro británico, David Cameron, en un acto de campaña en defensa del Remain.

El primer ministro británico, David Cameron, en un acto de campaña en defensa del Remain. / AP / ADRIAN DENNIS

Un tsunami apocalíptico o una puerta abierta a nuevas oportunidades. Así es como ven los partidarios de seguir en la UE y los que apuestan por poner fin a la hermandad el futuro económico del Reino Unido fuera de Europa. Sin la menor concesión al otro bando, las dos partes se echan a la cara una sarta de cifras contradictorias, sobre las que expertos y economistas llegan al consenso de que el Reino Unido será más pobre si abandona la UE, pero sin llegarse a poner de acuerdo en la magnitud del impacto.

La economía ha sido desde el inicio de la campaña y hasta ahora, en sus útimas horas, la tabla a la que se agarra el primer ministro, David Cameron, para pedir al voto a favor de la seguir en Europa. El dirigente conservador habla de una "década perdida" en crecimiento, inversión y gasto social a consecuencia de una caída de la productividad derivada de un menor acceso a los mercados europeos y la depreciación de la libra si Londres abandona el barco comunitario.

MENOS TRABAJO, HIPOTECAS MÁS CARAS

El Tesoro ha calculado una caída del PIB del 6% y Cameron ha traducido lo que significa eso para las clases medias, las que suelen decidir cada elección: cada hogar perderá el equivalente a 4.300 libras (5.600 euros) al año, se destruirán casi un millón de puestos de trabajo y el precio de la vivienda caerá el 18%, al tiempo que subirán las hipotecas.

El ministro de FinanzasGeorge Osborne, ya ha dejado claro lo que viene en los días inmediatos a la votación si gana la salida de la UE: un ajuste de 30.0000 millones de libras (39.000 millones de euros) que comportará subidas de impuestos y recortes en educación y sanidad.

Y frente a este discurso catastrofista, los partidarios de la ruptura rebaten que la UE será la primera interesada en lograr un acuerdo comercial con el Reino Unido, cuyo Gobierno podrá cerrar además sin ataduras acuerdos de librecambio con otros países. Además, aseguran, el Reino Unido podrá invertir en educación y sanidad los 14.000 millones de euros que anualmente destina al presupuesto comunitario.

El grupo 'Economists for brexit' aventura un crecimiento del PIB del 2% a largo plazo, basándose en que los consumidores se beneficiarán del levantamiento de aranceles para las importaciones y en el semáforo verde a todas las exportaciones. Una caída de la libra –podría ser hasta del 30% hasta acercarse a la paridad con el dólar según la consultora Absolute Strategy Research- tampoco parece preocuparles. “¿Y qué si cae la libra? Eso es bueno para las exportaciones, ha llegado a decir el populista líder del UKIP, Nigel Farage.

LAS EMPRESAS, CON EL GOBIERNO

Cameron tiene a su favor a las grandes instituciones financieras internacionales y a la mayoría de grandes empresas del país. El multimillonario fundador de Virgin, Richard Branson, ha sido uno de los últimos en sumarse a la campaña, al advertir que “el daño que el 'brexit' puede hacer al país es enorme". Rolls-Royce ha pedido a sus empleados que piensen en los competidores estadounidenses y voten por Europa.

Teniendo en cuenta la relación comercial entre el Reino Unido y sus socios -el 44% de las exportaciones británicas van a la UE y el 53% de las importaciones vienen de la UE- y la incertidumbre inmediata que generaría un ‘brexit’, los expertos y analistas independientes coinciden en subrayar el impacto negativo en la economía británica. Swati Dhingraprofesora de la London School of Economics (LSE), lo equipara al de los años de la recesión, en los que la caída acumulada del PIB fue superior al 5%.

Pero al igual que otros expertos, Dhingra subraya para EL PERIÓDICO que ese impacto se podrá modular o no función de la relación que establezca Reino Unido con los socios comunitarios. También comparte esta opinión Susi Denisson, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, para quien la salida de la UE será “absolutamente” negativa y solo se podrá mitigar con un acuerdo para seguir en el mercado común, algo “que quizá algunos países no quieran facilitar”.

Waltraud Schelke, también de la LSE, no espera un “giro dramático” durante los dos años en que se negocia la salida. Y es que como cualquier el divorcio, este puede ser amistoso o traumático. Lo que es seguro es que nunca es gratis y siempre largo. Y mientras, todo el  tejido de pequeñas y medianas empresas del país, como la textil que regenta un joven emprendedor en Londres, Tom Cridland, teme un daño "irreversible".

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