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El asesino de Orlando compró las armas legalmente tras ser investigado por el FBI

Pudo adquirir un rifle semiautomático a pesar de haber estado durante diez meses en la lista de sospechosos de terrorismo

RICARDO MIR DE FRANCIA / WASHINGTON

Un activista por los derechos de los homosexuales sostiene una vela encendida en recuerdo de las víctimas de Orlando.

Un activista por los derechos de los homosexuales sostiene una vela encendida en recuerdo de las víctimas de Orlando. / REUTERS / OSWALDO RIVAS

Una semana antes de cometer el peor tiroteo en la historia de Estados Unidos, Omar Mateen compró las armas legalmente en una tienda a pocos kilómetros de su casa en Fort Pierce.

Escogió un rifle semiautomático Sig Sauer MCX, diseñado originalmente para las Fuerzas Especiales de EEUU y dotado con cargadores de 30 balas, y una pistola Glock 17 de 9 milímetros, la más popular entre las fuerzas del orden de todo el mundo, también semiautomática y con cargadores de 17 balas.

Mateen no tuvo ningún problema para comprar las armas, a pesar de haber sido investigado en dos ocasiones por el FBI y haber estado durante 10 meses en las lista de sospechosos de terrorismo.

MÁS ARMERÍAS QUE MCDONALD'S

En Estados Unidos es casi más fácil comprar un arma que una hamburguesa. A lo largo y ancho del país, hay más armerías que McDonald’s y ni siquiera la obsesión por la amenaza terrorista se ha traducido en leyes verdaderamente restrictivas.

Muchos sospechosos de terrorismo no pueden subir a un avión, pero no tienen ningún problema para comprar armas y munición legalmente. Así lo demuestran los datos.

De las 800.000 personas que estaban en septiembre del 2014 en la lista negra, 64.000 tenían restringido volar. En cambio nada les impedía adquirir una pistola, a menos que tuvieran antecedentes penales o un historial psiquiátrico, los mismos impedimentos que existen para el resto de la población.  

El director del FBI, James Comey, ha confirmado que Mateen estuvo en la lista de sospechosos por expresar en el trabajo sus simpatías hacia Al Qaeda y Hizbulá, dos organizaciones antagónicas, y por tener contactos con un estadounidense que se inmoló en Siria (rezaba en su misma mezquita).

CARPETAZO AL EXPEDIENTE

Pero tras ser investigado en 2013 y 2014, se dio carpetazo a su expediente. No había ninguna prueba solida. “No mantenemos a la gente bajo investigación de forma indefinida”, ha declarado Comey.

Pero la masacre cometida a la postre por el neoyorkino de origen afgano, que habría frecuentado durante años los bares de ambiente, ha reabierto el debate sobre la inconsistencia de la legislación.

A finales del año pasado, se llevó al Senado una ley para prohibir que los sospechosos de terrorismo puedan comprar armas y munición, pero fue derrotada por los republicanos, con apoyo del poderoso lobi de las pistolas.

“No sabemos (si leyes como ésta) hubieran evitado el tiroteo, pero sabemos que servirán para salvar vidas”, dijo esta semana Gabby Giffords, la excongresista que resultó gravemente herida en un tiroteo en Arizona en 2011. Otros han pedido que, como mínimo, se informe al FBI cuando alguien que estuvo en la lista compre un arma.

Mientras arrecia el debate, los investigadores tratan de determinar el papel que desempeñó la mujer de Mateen en el ataque. Noor Zahi Salman, con la que se casó en 2013, le dijo al FBI que llevó a su marido al Pulse (la discoteca atacada) días antes del crimen y estuvo con él mientras compraba munición. También les dijo que trató de disuadirle.

FAMILIA CONSERVADORA

“Hay señales de que estuvo a su lado en parte del proceso, pero todavía no sabemos si es verdad”, le ha contado a la NBC una fuente de la investigación. Salman es de origen palestino y se crio en una familia musulmana muy conservadora, según la prensa estadounidense. Ni a ella ni sus hermanas se les permitía conducir. En la foto publicada junto a Mateen y a su hijo, aparece sin velo, con pelo largo y escote.

Hay otros detalles nuevos. Horas antes de la matanza, el asesino visitó a sus padres por última vez y más tarde se acercó con el coche a varios locales de Orlando, aunque no está claro si llegó a entrar o si trataba de decidir donde cometería el crimen.

Una vez dentro del Pulse, en la negociación con la policía, les dijo que había puesto cinturones explosivos a cuatro rehenes, lo que motivó que los agentes tardaran cerca de tres horas en entrar en la discoteca. 

Una vez acabado todo, encontraron un detonador y una bolsa cerca del cadáver de Mateen, pero hasta ahora no se ha confirmado que tuviera explosivos.  

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