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Orlando pone a EEUU ante el reto de los yihadistas hechos a sí mismos

Obama dice que combatir propaganda y autorradicalización será tan importante como la lucha directa contra el Estado Islámico

El FBI defiende su actuación pese a que el autor de la masacre fue investigado dos veces sin conscuencias

Idoya Noain

Agentes del FBI inspeccionan una de las paredes del Pulse Night Club de Orlando.

Agentes del FBI inspeccionan una de las paredes del Pulse Night Club de Orlando. / JOE RAEDLE

¿Se podía haber evitado una masacre como la acometida el domingo por Omar Mateen en el club gay Pulse de Orlando que dejó 49 muertos y 53 heridos además del asaltante? Contestar esa pregunta es, posiblemente, una quimera, pero eso no evita que se plantee.

Y el interrogante, cuando menos, está obligando a Estados Unidos, a su Gobierno y sus ciudadanos a enfrentar algunos de sus retos: el de la radicalización autónoma de individuos atraídos por la ideología y la propaganda del Estado Islámico y otros grupos del terrorismo radical yihadista, el de las capacidades y fallos de sus sistemas de seguridad para identificar y frenar esta creciente amenaza, el que plantea el fácil acceso a las armas de fuego en EEUU y el de una homofobia que perdura aunque el país haya dado en los últimos años pasos acelerados hacia la igualdad.

En el complejo puzle que representa Mateen no todas las piezas están aún en el tablero. De momento, según ha explicado el propio presidente estadounidense, Barack Obama, todo apunta a que el estadounidense de 29 años actuó solo. Y por más que el Estado Islámico lo haya definido como uno de sus "luchadores", Obama afirma que "no hay pruebas hasta el momento de que fuera dirigido por el Estado Islámico ni pruebas evidentes de que fuera parte de una trama mayor" que su propio atentado.

DEFENSA DEL PROCEDIMIENTO

"Es sin duda un ejemplo del tipo de terrorismo que crece en casa que nos lleva preocupando tanto tiempo", ha dicho Obama tras ser informado de los últimos pasos de la investigación por su equipo de seguridad nacional, asegurando que el terrorista "se inspiró por diversa información extremista que se había diseminado por internet".

Y lo que el caso pone sobre la mesa es, para el presidente, una nueva realidad. "Combatir esta ideología extremista va a ser cada vez más tan importante como asegurar que evitamos tramas más amplias organizadas desde el exterior".

Obama ha defendido que el FBI "siguió los procedimientos que se suponía e hizo un trabajo adecuado", argumento que también mantiene el director de la agencia, James Comey, que al revisar el trabajo de sus agentes no ha visto "nada que hubieran tenido que hacer diferente".

Hay, no obstante, interrogantes sobre cómo, o por qué, Mateen escapó de sus radares. Porque estuvo bajo ellos. Y dos veces. La primera, en 2013, después de hacer comentarios en los que presumió ante compañeros de trabajo en la empresa de seguridad privada G4S de tener lazos familiares con Al Qaeda y de ser miembro de Hezbola. La segunda, en 2014, para investigar su potencial conexión con Moner Mohammad Abusalha, un estadounidense que se volvió terrorista suicida para Al Nusra en Siria.

En la primera de esas pesquisas fue interrogado dos veces y llegó a decir que había clamado los lazos con los terroristas simplemente para responder a los ataques de sus colegas por ser musulmán. En la segunda no se encontraron conexiones serias con Abusalha y se determinó que "no representaba una amenaza".

CAOS MENTAL

Y lo que se cuestiona ahora, tras los hechos, es lo incorrecto de esa determinación, aunque hay quien apunta a que su radicalización bien pudo haber sucedido en los dos últimos años y es innegable el caos mental de Mateen (que juró fidelidad al Estado Islámico pero también a Al Nusra y lo mismo se declaraba vinculado al la suní Al Qaeda que a la chií Hezbolá).

En cualquier caso, se plantean interrogantes de lo adecuado del sistema de inteligencia. Durante las pesquisas del 2013 el nombre de Mateen entró en la Base de Datos de Vigilancia Terrorista del FBI, pero aparecer en esa lista, que permite compartir información entre agencias federales y estatales, no comporta la inclusión en la que prohibe embarcar en un avión. Y tampoco queda registrada en el historial que se debe consultar, en muchos casos, antes de vender un arma de fuego en el país. 

Por eso ahora surgen voces que reclaman que una investigación del FBI por terrorismo, aunque acabe sin resultados concluyentes, quede para siempre anotada en un historial. Y Obama ha asegurado también que la masacre de Orlando debe servir para replantear el debate, tanto el terrorismo de lobos solitarios autorradicalizados como de las regulaciones de armas, de una nueva manera: no centrándose en uno u otro, sino combinando los dos. Parece, también, una quimera. 

  

LAS CLAVES

Terroristas autóctonos

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha reconocido el reto de hacer frente a los ‘homegrown terrorists’, que es como se denomina en inglés a aquellas personas que se radicalizan en el interior de un país occidental.

El FBI no cambiaría nada

Un responsable del FBI, que habían investigado al autor de la matanza, dice que no cree que hubieran tenido que actuar de otra manera. Mateen estaba en una lista de investigados a los que no se prohíbe ni volar ni comprar armas.

Sospechoso muy confuso

Durante los interrogatorios del FBI, Mateen se mostró muy confuso sobre los grupos yihadistas y los investigadores no creyeron que tuviera vínculo alguno con ninguna de esas organizaciones. Por eso no se le detuvo.

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