La masacre de 50 personas en un tiroteo en un club gay de Orlando, un acto de "terror y odio"

Un musulmán estadounidense masacra a decenas de personas tras declarar su fidelidad al Estado Islámico

"Frente al odio y la violencia, nos querremos unos a otros", dice el presidente Obama

Vehículos policiales en la escena del tiroteo en Orlando, en la madrugada de este domingo.

Vehículos policiales en la escena del tiroteo en Orlando, en la madrugada de este domingo. / EFE

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La peor masacre en un tiroteo masivo en Estados Unidos peor masacre en un tiroteo masivo en Estados Unidosel más letal atentado en el país desde el 11-S se han producido la madrugada de este domingo en Pulse, un club gay en Orlando (Florida)Pulse,club gay en Orlando (Florida)Omar Mateen, un estadounidense musulmán de 29 años que en una llamada a las autoridades ha declarado su fidelidad al Estado Islámico, ha entrado sobre las dos de la madrugada en el establecimiento con un rifle de asalto y una pistola y, tras abrir fuego y mantener a rehenes durante tres horas, ha matado a 50 personas y ha dejado heridas a otras 53 antes de que nueve agentes de fuerzas especiales irrumpieran en el club y lo abatieran tras un enfrentamiento. 

La tragedia pone a Estados Unidos de nuevo ante el espejo de varios horrores: el endémico de la violencia con armas de fuego, el persistente de los crímenes homófobos y el más reciente de ataques cometidos por "lobos solitarios" vinculados con el terrorismo islámico, cuando menos ideológicamente o tomándolo como fuente de inspiración. Y el propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha reconocido la complejidad de lo sucedido. "Esto ha sido un acto de terror y un acto de odio", ha dicho en la que representa su decimoquinta comparecencia en su mandato tras un tiroteo masivo, esta vez "el más letal de la historia" del país.

Aunque el FBI investiga la masacre como un acto de terrorismo ("apropiadamente" según Obama) y el presidente ha ordenado "no escatimar ningún esfuerzo para determinar qué inspiración o asociación, si alguna, pudo tener este asesino con grupos terroristas", en su breve declaración de poco más de cinco minutos Obama ha evitado hacer mención de la expresión "terrorismo islámico". Tampoco ha nombrado específicamente al Estado Islámico, pese a que en un comunicado difundido por AMAQ, que se considera la "agencia de noticias" de la organización terrorista, esta ha reivindicado a Mateen como uno de sus combatientes.

Una reivindicación similar se hizo en diciembre, cuando una pareja que había declarado públicamente su fidelidad al Estado Islámico cometió en San Bernardino (California) un atentado que dejó 14 muertos, pero las investigaciones de las autoridades estadounidenses hasta la fecha no han encontrado de momento ninguna relación directa de esos terroristas con el grupo.

Ese hecho y la cautela de Obama no han evitado que el tema del terrorismo islámico haya cobrado inmediatamente un lugar dominante en la conversación política, social y mediática en EEUU. Y puede aventurarse ya que seguirá haciéndolo: el país está sumido en una intensa campaña para suceder a Obama, el candidato republicano Donald Trump lleva meses realizando incendiarias declaraciones y propuestas como el veto a la entrada de musulmanes que han azuzado la islamofobia y este domingo, con varios tuits, Trump ha demostrado que piensa seguir convirtiéndolo en tema central hasta el 8 de noviembre.

PROTEGER INSTALACIONES FEDERALES

Obama ha preferido poner el foco en otros de los horrores que representa la masacre. Mateen, que trabajaba desde 2007 en una empresa de seguridad privada que tiene contratos con el gobierno para proteger instalaciones federales y que fue investigado y entrevistado en 2013 y 2014 por el FBI por unas declaraciones supuestamente inflamatorias y por supuestos vínculos a Moner Mohammad Abushala, un terrorista suicida estadounidense que cometió un atentado en Siria, compró legalmente hace unos días dos armas: una pistola y un AR-15, un rifle de asalto que es la variante civil del rigle militar M-16.

Esa potente arma, cuyos cargadores tienen capacidades para 30 balas, se ha usado en muchos de los más letales tiroteos masivos de los últimos años en EEUU y Obama ha asegurado que lo sucedido en Orlando es "otro recordatorio de lo fácil que es para alguien hacerse con un arma que les deja disparar a la gente en una escuela o en un lugar de oración o en un cine o en un club. Tenemos que decidir si es el tipo de país que queremos ser y no hacer nada activamente es también una decisión", ha dicho con tono sombrio pero también con un aire de resignación mayor que en intervenciones tras otros tiroteos.

Que el atentado se haya producido en un local de entretenimiento destinado al público homosexual, y justo en el mes dedicado a celebrar el orgullo gay, también ha sacudido los fantasmas de la homofobia en Estados Unidos. Mientras se intensificaban las medidas de seguridad en varios desfiles que tenían lugar este domingo en varias ciudades del país, desde Los Angeles se informaba de la detención en la madrugada de un hombre que llevaba en su coche armas y materiales explosivos y que confesó a las autoridades que el desfile gay era su objetivo. 

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"Frente al odio y la violencia, nos querremos unos a otros", ha dicho Obama en su declaración. "No sucumbiremos al miedo ni nos volveremos unos contra otros. En cambio, nos mantendremos unidos como americanos para proteger a nuestra gente, nuestra nación y emprender acciones contra quienes nos amenazan", ha concluido Obama, que ha ordenado que hasta el día 16 ondeen a media asta todas las banderas en edificios del gobierno, tanto en EEUU como en el extranjero.