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Hillary Clinton se asegura la nominación demócrata

El recuento de AP le da los 2.383 votos necesarios de delegados y superdelegados

Obama podría anunciar su respaldo esta misma semana sin esperar a la convención

Idoya Noain

Hillary Clinton.

Hillary Clinton. / AFP / SPENCER PLATT

Hillary Clinton será la primera mujer que aspira a la presidencia de Estados Unidos. El lunes por la noche, en la víspera de las últimas grandes primarias, incluyendo las trascendentales de California y Nueva Jersey, Associated Press ha dado por seguro que la exsecretaria de Estado suma ya los 2.383 votos que necesita para hacerse con la nominación del Partido Demócrata en la convención en julio en Filadelfia. El último recuento de la agencia se ha alcanzado tras confirmar en entrevistas el respaldo a Clinton de varios superdelegados que aún no habían anunciado públicamente su apoyo. Los superdelegados son destacados miembros y altos cargos del partido que no están vinculados por la decisión de los votantes de primarias y pueden dar su voto a quien quieran. 

"Según las noticias estamos al borde de un momento histórico, histórico, sin precedentes", ha dicho Clinton en un acto de campaña en California, uno de los seis estados que votan hoy. "Quienes me apoyan son apasionados, comprometidos y han votado por mí en grandes números en todo el país por muchas razones, pero entre ellas está la creencia de que tener una mujer presidenta será una gran declaración, una declaración histórica, sobre que tipo de país somos y qué defendemos. Es realmente emotivo".

Es también un momento liberador para Clinton, que hace ocho años vio frustrado su primer asalto a la Casa Blanca frente a Barack Obama, este año ha enfrentado un reto mucho mayor de lo que esperaba del senador de Vermont Bernie Sanders y ahora puede centrarse en cinco meses de batalla hasta noviembre contra el nominado de facto del Partido RepublicanoDonald Trump, en lo que se anticipa como una batalla cruenta y también mucho más disputada de lo que se podía haber predicho.

El recuento de AP ha llegado en un momento cuando menos curioso, en la víspera de importantes primarias, y ha provocado las denuncias de Sanders. El senador lleva toda la campaña protestando contra la falta de democracia del sistema de superdelegados (que los republicanos no tienen) y, a la vez, basando parte de su estrategia para mantenerse en la pelea hasta la convención en un intento de convencer a esos superdelegados de que él es quien tiene más posibilidades de derrotar a Trump en las presidenciales.

 "Es desafortunado que los medios, acelerándose en su juicio, ignoren la clara declaración del Comité Nacional Demócrata de que es equivocado contar los votos de superdelegados antes de que voten en la convención", ha lamentado Sanders en un comunicado. "Clinton no tiene y no tendrá el número de delegados (elegidos en primarias) que le aseguran la nominación y dependerá de superdelegados que no votan hasta el 25 de julio y pueden cambiar de parecer entre ahora y entonces".

Esa es la filosofía que sigue impulsando a Sanders y hace especialmente relevantes los resultados de hoy tanto en Nueva Jersey como en California, donde las encuestas colocan al senador y a la exprimera dama prácticamente en empate técnico.

POSIBLE APOYO DE OBAMA ESTA SEMANA

Sanders quizá no tenga que luchar solo contra los medios. Es posible que el presidente, Barack Obama, anuncie su apoyo a Clinton esta misma semana tras las primarias de este martes, sin esperar a que acabe el proceso (el próximo martes con la votación en el Distrito de Columbia) ni a que se vote en la Convención. 

Ese respaldo público de Obama sería un impulso trascendental para Clinton, que tiene por delante el reto no solo del impredecible Trump sino también el personal de unificar a los votantes demócratas y superar vulnerabilidades. Muchas de las bases más progresistas y buena parte de los jóvenes se han sumado al movimiento de Sanders y rechazan a Clinton como una candidata del establishment. Enfrenta, además, serios problemas de imagen y la mayoría de votantes registrados dicen en las encuestas que no les gusta o no les inspira confianza.