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Elecciones presidenciales peruanas

Los primeros sondeos arrojan un empate técnico en Perú

Dos de tres sondeos a pie de urna muestran una mínima ventaja a favor de Kuczynski.

El país se mantiene en vilo esperando lo que parece ser la definición más reñida desde 2001

ABEL GILBERT / BUENOS AIRES

Keiko Fujimori saludó después de votar en un colegio electoral de Lima.

Keiko Fujimori saludó después de votar en un colegio electoral de Lima. / AFP / CRISTOBAL BOURONCLE

Unos 23 millones de peruanos decidían este domingo si le abrían la puerta al pasado fujimorista o aceptan la resignación de un presente sin horizontes. Un final abierto y no apto para cardíacos. Dos encuestas a pie de urna (IPSOS y GFK) le dieron al exbanquero Pedro Pablo Kuczynski  un 51% de los votos, mientras que otro sondeo, el de CPI, le asignó la victoria a Keiko Fujimori, con 50,4% de los sufragios. La diferencia es tan pequeña, casi de empate técnico, que ninguno de los candidatos atinó a declararse ganador. No les quedaba otra alternativa que esperar el recuento oficial. Mientras, un país que eligió por "el mal menor", levitaba en suspenso. 

“Vayan a votar sin miedo: es un día de fiesta”, ha dicho Keiko cuando ha entrado en el colegio “Virgen de la Asunción”, en Lima. Ella ha hablado con su acostumbrada e imperturbable sonrisa, la misma que esbozaba cuando le tocó, siendo una adolescente, cumplir el papel protocolar que había dejado vacante su madre, Susana Iguchi, durante la presidencia del padre.

A los 41 años, con un esposo norteamericano y dos hijas menores que no dejan de acompañarla, Keiko vuelve a pelear por el poder en nombre de su familia. Entre 2006 y 2011 fue congresista, pero casi nunca se sentó en su escaño. Tampoco nunca ha podido explicar el origen de su fortuna. La lluvia de denuncias no ha hecho mella en su candidatura. La abanderada de Fuerza Popular ganó la primera vuelta con más del 39% de los votos, invocando la memoria paterna y recogiendo los imperecederos frutos de un clientelismo que todavía recuerda como un tiempo de venturas.

El Perú sumergido, un país dentro de ese país donde casi el 70% de la población trabaja en la economía informal, confía en ella, sus promesas de mejores empleos y mano dura contra la delincuencia que incluye la pena de muerte y, otra vez, una alianza con los militares para que ejerzan tareas de seguridad.

GANADOR SIN LUNA DE MIEL

“Esperemos que la democracia, la unidad y el diálogo ganen hoy”, ha dicho, por su lado, Pedro Pablo Kuczynski, tras votar. Su partido, Peruanos por el Kambio (PPK), lleva sus iniciales. Exministro de Alejandro Toledo (2001 - 2006),  flautista vocacional, Kuczynski renunció a la ciudadanía estadounidense para estos comicios.

Lobista de grandes grupos económicos, PPK se ha erigido como alternativa al retorno del autoritarismo.

Sin alternativas, los que aborrecen al fujimorismo, han decidido respaldarlo. Para Augusto Álvarez Rodrich, columnista de 'La República',  el que gane gobernará “sin cheque en blanco ni luna de miel”. Si triunfa Keiko, no podrá “abusar de su aplastante mayoría en el Congreso”. En caso de que la victoria sea de PKK, necesitará de acuerdos para hacer realidad todo lo que anunció durante su campaña.

En los últimos 15 años, la economía peruana ha registrado un fuerte crecimiento al calor de los altos precios de los minerales. Y si bien el ritmo se ha reducido, la amenaza recesiva que afecta a buena parte de la región no ha atravesado sus fronteras.

La polarización política no le quita el sueño a los hombres de negocios: más allá de algunos matices, sus dos candidatos están a favor de la continuidad de un modelo de bajos salarios que busca fortalecer su alianza comercial con los países del Pacífico y Estados Unidos. 

Hace seis años, Ollanta Humala derrotó a Keiko en la segunda vuelta con la promesa de terminar con 11 años de neoliberalismo. El exoficial no ha hecho más que profundizarlo. Concluye su mandato con una desaprobación superior al 80%.

El fujimorismo tendrá el control del Congreso

Gane o pierda en las elecciones, el fujimorismo puede considerarse en cierta medida vencedor político porque tendrá el control del próximo Congreso, con 71 escaños. Fuerza Popular, el partido de Keiko Fujimori, se encuentra solo a 16 votos de obtener una mayoría necesaria para aprobar la reforma de la Constitución, destituir al presidente y designar a los miembros del Tribunal Constitucional y al Defensor del Pueblo.