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CRISIS MIGRATORIA EN EUROPA

Barcelona descarta construir un campamento de refugiados como el anunciado en París

Las oenegés humanitarias saludan la iniciativa de la alcaldesa Hidalgo, pero consideran que solo debería ser una "solución temporal" ante situaciones de emergencia

Martí Benach

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, anuncia la creación del campo de refugiados, en París, el 31 de mayo.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, anuncia la creación del campo de refugiados, en París, el 31 de mayo. / AFP / MATTHIEU ALEXANDRE

La controvertida decisión de construir un “campamento humanitario” para refugiados en París, anunciada por la alcaldesa Anne Hidalgo, ha sorprendido por igual a la sociedad francesa y al resto de urbes integradas en la red europea de ‘ciudades refugio’. También en Barcelona, aspirante a liderar esta red, cuyos responsables admiten que no tenían conocimiento previo de este proyecto y menos de cómo se va a desarrollar.

El plan de Hidalgo, que en un mes y medio piensa habilitar un espacio para acoger en módulos de madera a cientos de personas que malviven hacinadas en varias zonas de París -y que regularmente son desalojadas por la policía-, pretende acabar con el continuo goteo de refugiados durmiendo al raso en parques y estaciones. Una situación “ni aceptable ni sostenible”, a la que el Gobierno francés no ha sabido o querido hasta ahora dar solución, pese a sus reiteradas peticiones, afirmó la alcaldesa.

¿Sería posible ver algún día en Barcelona un campamento similar, destinado exclusivamente a refugiados? Aunque fuera factible, sería altamente improbable. Ni siquiera figura en los planteamientos de acogida de Barcelona Ciutat Refugi, el programa municipal que reúne los criterios y recursos destinados a la acogida e integración de refugiados en la ciudad.

“No lo contemplamos, no es nuestro modelo de actuación”, asegura Ignasi Calbó, director de Barcelona Ciutat Refugi. “La integración debe empezar desde el minuto cero, y creemos mucho más interesante un modelo de acogida en pisos sociales, repartidos por los 10 distritos. Abrir un campo de refugiados nos parecería crear algo semejante a un gueto”, explica.

OTROS MECANISMOS

Calbó, que atribuye el proyecto de París a la coyuntura política francesa, defiende la reivindicación de actuar localmente en materia de refugiados, y aplaude en este sentido la iniciativa de Hidalgo. Pero insiste en que, incluso en situaciones de emergencia, “usaríamos otros mecanismos de acogida”, como polideportivos, pisos de alquiler y hoteles. “Un campo de refugiados tendría un impacto negativo a nivel ciudadano, no solo para los recién llegados, sino también para los locales”, asevera.

La propuesta francesa ha sido bien recibida por oenegés humanitarias como Médicos sin Fronteras o la Cruz Roja, que sin embargo exigen que sea una solución transitoria. “Todo lo que sea crear espacios de acogida y atención a personas que huyen de la guerra y la miseria, siempre es positivo. Pero un campamento solo puede ser una opción provisional, nunca definitiva”, afirma Enric Morist, coordinador de la Cruz Roja en Catalunya.

ATENCIÓN DE EMERGENCIA

Morist considera que la atención de emergencia ayuda a dignificar la vida de las personas, pero “nunca es una solución de integración si las personas atendidas se quedan muchos años en el lugar de acogida”, afirma. La mejor solución, según él, pasa por integrar a los refugiados en viviendas sociales relacionadas con el entorno y en plena diversidad. “Juntar a gente vulnerable en un mismo sitio acaba generando conflictos y estallidos de violencia. Y Francia, por desgracia, ya sabe lo que sucedió años atrás en las ‘banlieues’”, recuerda Morist.

Para muchos, más allá del presunto fracaso del modelo de integración europeo, el plan de Hidalgo supone un fuerte toque de atención al Gobierno francés y a los europeos en general. “La UE no cumple sus compromisos y los municipios han empezado a organizarse. Solo por eso, ya es positivo”, exclama Morist.

IMPLICACIÓN PERSONAL

Piensa igual Rosa Martí, exalcaldesa de Parets del Vallès y exdiputada del PSC, que en 1993 acogió a una familia bosnia en su casa implicándose personalmente en la crisis de los Balcanes. “Europa está fallando como nunca: es vergonzoso que los refugiados tengan que sufrir maltrato y hacinamiento en Grecia Turquía, y que no se hallen soluciones diplomáticas viables. Como mínimo deberíamos garantizar su acogida, aunque fuera temporal”, reclama.

Según Xavier Casals, doctor en historia contemporánea, la propuesta local de Hidalgo, nieta de refugiados españoles, podría tener su impacto en otras instancias políticas, aunque todavía está por ver. “Su iniciativa ha devuelto centralidad al problema de los refugiados, negándose a dejarlo confinado al ambiente vaporoso de la UE actual”, argumenta Casals, que enmarca esta acción en los “gestos e iniciativas ciudadanas que cada vez cobrarán más fuerza ante la indecisión y la incapacidad de la UE de resolver la crisis”, reflexiona.