Hillary Clinton, la favorita vulnerable

La exsecretaria de Estado enfrenta retos de Sanders desde la izquierda, Trump desde el Partido Republicano y de su propia historia

Emblema del 'establishment' en el año de la indignación, le lastran problemas de imagen y de confianza tras décadas en la esfera pública

Hillary Clinton, habla durante un acto de campaña en el Douglass Parque Gynasium.

Hillary Clinton, habla durante un acto de campaña en el Douglass Parque Gynasium. / JOE RAEDLE

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Esta vez las cosas deberían haber sido distintas para Hillary Clinton. Ocho años después de que un rival político tan fenomenal como Barack Obama frenara sus ambiciones de convertirse en la primera mujer en llegar a la Casa Blanca, la exprimera dama, exsenadora y exsecretaria de Estado parecía tener todas consigo para hacerse con la nominación del Partido Demócrata. A partir de entonces, solo quedaría prepararse para un duelo con los republicanos confiando en que en noviembre el electorado no de muestras de fatiga ante el llamado "tercer mandato" (la elección de un candidato del mismo partido que un presidente que ha pasado ocho años en el Despacho Oval).

Pero en un año en que buena parte de los estadounidenses están mostrando en las urnas su rabia y su indignación con Washington, las instituciones y el ‘establishment’ y en el que la experiencia política parece más un pasivo que un activo, nada es como se preveía. Para Clinton, como ha escrito el profesor de Derecho de Drake Anthony Gaughan en Newsweek, la presidencia es "extremadamente ganable, pero no se la van a poner en bandeja". Y los retos que enfrenta le llegan desde múltiples frentes: desde su partido, desde el republicano y desde sí misma.

SANDERS Y TRUMP

Clinton sigue siendo clara favorita para hacerse con la nominación y ser coronada en la convención en Filadelfia pero ni ella ni su equipo calcularon que la candidatura de Bernie Sanders iba a sobrevivir tanto ni representar una rivalidad tan ardua y de tan trascendentales consecuencias como las que está demostrando.

El septuagenario senador socialista de Vermont ha movilizado a los jóvenes de una manera muy parecida a la que consiguió Obama. Eso ha hecho que Clinton, bajo la influencia de su rival, haya girado su discurso hacia la izquierda con propuestas como la expansión de Medicare o defendiendo los 15 dólares de salario mínimo. Hay consenso entre estrategas como David Axelrod de que el duelo le ha hecho “mejor candidata” pero eso no le da garantías de que muchos de quienes se han sumado a la “revolución política” de Bernie vayan a las urnas si ella - emblema de la "casta" en EEUU- es la candidata en noviembre, incluso con Donald Trump como la otra opción en las papeletas.

Sanders está obligando también a Clinton a centrar en la lucha intestina esfuerzos económicos y políticos que de otra manera ya estaría inviertiendo en Trump. Y en su duelo hay otras señales preocupantes. Sanders está arrebatando a Clinton en primarias el voto del hombre blanco de clase trabajadora, un grupo electoral que sigue siendo clave pese a los cambios demográficos del país y que también está conectando con el populista discurso rabioso y de nacionalismo económico de Trump. Y esa conexión, que obliga a Clinton a moverse en una dicotomía en la que intenta ganar a la vez a los más progresistas y a los moderados, no es un buen augurio para noviembre. 

La inmensa mayoría de los sondeos le dan a ella la ventaja en su potencial enfrentamiento con el empresario neoyorquino pero algunos empiezan a mostrar también opciones de Trump en algún estado bisagra clave como Ohio, donde ese bloque de votantes blancos de clase trabajadora puede ser determinante. Y aunque las encuestas pueden relativizarse, hay señales claras de que es una preocupación y el equipo de Clinton ya está poniendo el foco en estados como Wisconsin o Michigan o Pensilvania, que votaron por Obama pero donde resuena el duro mensaje contra el libre comercio del heterodoxo Trump.  

PROBLEMA DE IMAGEN

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La pésima valoración de Trump entre muchos estadounidenses, con índices de desaprobación que rondan el 60%, tampoco puede servir de gran consuelo a Clinton, que anda por porcentajes de suspenso del 50%. Las encuestas le transmiten preocupantes mensajes sobre su imagen en aspectos como la honestidad, la inspiración de confianza o la autenticidad. Y no le ayuda tener abierta una investigación del FBI por el uso de un servidor de correo electrónico privado cuando era secretaria de Estado ni las sombras de sus lazos a Wall Street lazos a Wall Street y al mundo corporativo, ni los discursos pagados con cientos de miles de dólares que se niega a hacer públicos ,ni los potenciales conflictos de intereses que enfrentó cuando trabajó para la Fundación Clinton.

Las claves de la noticia

  • Sanders sigue.  El senador ha prometido seguir en la lucha hasta la convención. Aunque muchos de quienes le apoyan votarán a Hillary antes que a Trump, algunos rechazan a una candidata del 'establishment'. Y ella no conecta como él con el votante blanco de clase trabajadora.
  • Trump, imprevisible.   Es un rival tan impredecible como su éxito, dispuesto al juego sucio de insultos y ataque personales que puede alejar la campaña de los temas. Está haciendo avances en estados proclives a los demócratas con su populista discurso económico.
  • Un problema de imagen  Tres décadas en el ojo público le pasan factura. Enfrenta problemas de imagen y muchos le ven falta de autenticidad y de honestidad. Le persiguen los fantasmas de sus lazos con Wall Street y el mundo corporativo y tiene abierta una investigación del FBI .