05 jun 2020

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Rousseff se despide declarando la "guerra total" al nuevo Gobierno de Brasil

La presidenta insta a los brasileños a protestar por el "golpe de Estado" que sitúa en la presidencia al vicepresidente Temer

El Senado decidió la apertura de un "juicio político" contra la dirigente el PT tras 20 horas de acalorado debate

EDU SOTOS / RÍO DE JANEIRO

Rousseff se dirige a los brasileños, con Lula detrás.

Rousseff se dirige a los brasileños, con Lula detrás. / EFE/ Antonio Lacerda

Brasil se adentra en una senda incierta y peligrosa tras la destitución Dilma Rousseff por el Senado. Vestida con un elegante traje de chaqueta blanco y rodeada de su equipo ministerial, la presidenta brasileña Dilma Rousseff no ha querido dar un adiós. En su último discurso desde el Palacio de Planalto y como presidenta en ejercicio, la que fuera guerrillera en sus tiempos de juventud reconoció su dura derrota en la batalla del 'impeachment' pero anunció su intención de encarar la guerra por su mandato en los 180 días que durará la suspensión decretada por el Senado.

“El destino siempre me reservó muchos desafíos. Algunos me parecieron insuperables pero conseguí superarlos. Ya sufrí el dolor invisible de la tortura, la aflicción de la enfermedad y ahora sufro una vez más el dolor igualmente abominable de la injusticia”, denunció la líder del Partido de los Trabajadores (PT) entre gritos de 'presidenta guerrera' de sus ministros y aliados más próximos. Incluso el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva pareció emocionarse con las últimas palabras de su pupila.

Una vez más Rousseff reiteró su inocencia frente al presunto delito de responsabilidad fiscal que los senadores no dudaron en achacarle. Lo cierto es que el “maquillaje contable” fue una herramienta común en los gobiernos del expresidente Fernando Henrique Cardoso y del propio Lula. Además si el 'impeachment', tal y como se planteó contra la presidenta, fuese aplicado a todos los gobernadores del país 16 de ellos perderían su mandato hoy mismo.

"UN GOLPE DE ESTADO"

“Cuando una presidenta es alejada del cargo sin ningún motivo el nombre es golpe. No cometí ningún crimen, no tengo cuentas en el exterior y no participé de la corrupción”, insistió con gesto de rabia contenida Rousseff, quien se declaró como víctima de un "golpe de Estado" y de la “más brutal de las injusticias”. Pero hasta aquí duró el discurso victimista de la presidenta. Con el puño cerrado, Rousseff alertó a los brasileños de los riesgos que supondrá la llegada del "usurpador", el vicepresidenteMichel Temer.

Al contrario de lo que muchos pensaron, la líder del Partido de los Trabajadores prometió tomar las calles del país junto a los movimientos sociales para combatir el "golpe" y convencer a la opinión pública internacional de su inocencia. Una intención acorde con su fama de "dama de hierro", que fue simbolizada con su negativa de abandonar el Palacio de Planalto descendiendo la rampa de entrada, una tradición de todos los presidentes al final de sus mandatos.

“Tengo el orgullo de haber sido la primera mujer elegida presidenta de Brasil. En estos años ejercí mi mandato de manera digna y honesta. En nombre de los 54 millones de votos lucharé con todos los instrumentos legales para ejercer mi mandato hasta el 31 de diciembre de 2018”, sentenció. Mientras tanto, Michel Temer, el modesto líder del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) que en los últimos cinco años, vivió a la sombra de Rousseff, se mantuvo hasta el último momento escondido y en silencio.

Rousseff dejó de ser presidenta de Brasil tras una eterna sesión de 21 horas de duración en el Senado, que decidió por una abrumadora mayoría de 55 votos contra 22 y una única abstención dar curso al juicio polítio o 'impeachment' y mantenerla apartada del poder durante 180 días, durante los cuales Río de Janeiro acogerá los Juegos Olímpicos. Poco antes de producirse la votación, el abogado del Estado, José Eduardo Cardozo, realizó un sentido discurso ante los 78 senadores presentes. "Si aprobamosel 'impeachment' Brasil se convertirá en la mayor república bananera del mundo", advirtió el que era hasta hace poco ministro de Justicia en el Gobierno de Rousseff. Además, Cardozo no dudó en acusar a los senadores de manchar sus nombres al apoyar un "golpe" contra una presidenta "honesta" e "inocente".

AMPLIO APOYO

Sin embargo, al igual que ocurrió durante el proceso en la Cámara de los Diputados, las palabras del abogado del Estado cayeron en saco roto y los 78 senadores presentes no cambiaron sus ideas. El mazazo para la líder del PT es enorme, apenas su partido y su aliado, el Partido Comunista de Brasil (PCdoB), votaron a su favor este jueves. El margen es tan amplio que supera de entrada los dos tercios necesarios que el proceso necesitará en su votación definitiva una vez se cumplan los 180 días de suspensión y Rousseff haya podido defender personalmente su inocencia.