02 jun 2020

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CRISIS POLÍTICA EN EL GIGANTE SUDAMERICANO

Brasil:¿Potencia global o república bananera?

En tan solo 24 horas, el proceso de 'impeachment' contra Rousseff es suspendido y reaprobado por el presidente de la Cámara de los Diputados

El 'culebrón' en el que se ha convertido la política del país ha dañado seriamente su imagen en el escenario internacional

Edu Sotos

Rousseff sonríe ayer en un acto en Brasilia, mientras un asistente sostiene un cartel que dice «Dilma se queda».

Rousseff sonríe ayer en un acto en Brasilia, mientras un asistente sostiene un cartel que dice «Dilma se queda». / AFP / EVARISTO SA

Faltan 87 días para que Brasil acoja los primeros Juegos Olímpicos en la historia de Sudamérica. Cuando en el 2009 el proyecto olímpico del gigante amazónico se impuso a ciudades como Chicago, Tokio o incluso Madrid, lo hizo sobre la imagen de una potencia emergente con una excelente salud democrática. El liderazgo del expresidente Luiz Inácio 'Lula' da Silva, referente de la nueva izquierda en América Latina, su entrada en el bloque BRICS y sus programas sociales, que sacaron de la miseria a 36 millones de personas, fueron sus principales credenciales. 

Los grandes eventos deportivos del Mundial de Fútbol de la FIFA en el 2014 y los Juegos Olímpicos de Río 2016 serían la guinda del pastel en un ciclo glorioso iniciado en el 2003 con la llegada de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT). Incluso el presidente norteamericano Barack Obama, tras sus tensiones con la presidenta Dilma Rousseff por el escándalo de espionaje de la NSA en el 2013, reconoció hace apenas un año que Brasil se había convertido en una "potencia global".

Este mismo miércoles, el Senado dará la puntilla a la moribunda imagen de éxito de Brasil. Los 81 senadores brasileños votarán sobre el establecimiento del 'impeachment' o juicio político contra Rousseff por haber empleado técnicas de "maquillaje contable" para ocultar el enorme déficit de su Gobierno en el 2015. Una mayoría simple de 41 votos provocaría la suspensión temporal de su mandato por 180 días y facilitaría el establecimiento de un Gobierno interino liderado por el vicepresidente, Michel Temer. Un político con estrechos lazos con la masonería brasileña que lideró durante años el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) y que promete imprimir un profundo giro conservador y neoliberal a las políticas del país.

GOLPE SUAVE

Pero más que la caída de Rousseff, cuya gestión apenas goza de un 10% de popularidad, lo que realmente ha reventado la imagen internacional de Brasil ha sido la manera en la que ha sido concebido y conducido el proceso de 'impeachment". Un juicio político que la mayoría del pueblo brasileño nunca ha llegado entender y que ha sido calificado de "golpe suave" por numerosas personalidades como el periodista norteamericano ganador del premio Pulitzer Glenn Greenwald o el Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel.

Para empezar, el pasado jueves el Supremo brasileño decidió retirar de su cargo como presidente de la Cámara de los Diputados al polémico impulsor del proceso, Eduardo Cunha. Considerado como el auténtico inspirador del proceso, llegando a explicar cómo debería ser la petición de 'impeachment' a los juristas Miguel Real, Janaína Paschoal y Hélio Bicudo, Cunha fue apuntado por la presidenta Rousseff como el "líder de la conspiración". Según la versión oficialista, el maquiavélico político del PMDB empleó el 'impeachment' como forma de "venganza personal" contra Rousseff por no ayudarle a superar las investigaciones en su contra por su vinculación con el escándalo en Petrobras.

PENOSA VOTACIÓN

Sentado en su sillón de la Cámara de los Diputados, Cunha dirigió la penosa votación que apoyó el 17 de abril el inicio del 'impeachment' contra Rousseff. Aquel día, diputados enfundados en banderas de Brasil, crucifijos y demás adornos folclóricos dedicaron sus votos a la gloria de Jesucristo, la paz mundial o, como fue el caso del diputado Jair Bolsonaro, considerado el Le Pen de Brasil, al mayor torturador de la dictadura militar brasileña, el coronel Ustra. Un espectáculo carnavalesco que dejó en entredicho la seriedad de las instituciones de Brasil y que llegó a ser anulado el pasado lunes por el nuevo presidente interino de la Cámara de los Diputados, Waldir Maranhao.

Sin consultar a nadie, este político prácticamente desconocido decidió aceptar el recurso del abogado del Estado y suspender el proceso de 'impeachment'. Sin embargo, su decisión no duró ni 12 horas y tras ser calificada de "broma" y "disparate" por el presidente del Senado, Renan Calheiros, rectificó a última hora dejando camino libre a la votación del miércoles y que promete emociones fuertes, ya que podría durar en torno a 20 horas. Desesperado, el abogado del Estado, José Eduardo Cardozo, anunció un recurso de urgencia ante el Tribunal Supremo para que ponga un poco de cordura al proceso y detenga la polémica votación. Un último cartucho con escasas posibilidades de prosperar.

La política de Brasil se ha convertido en un auténtico culebrón imposible de explicar en un solo volumen. Cada día la situación evoluciona hacia un nuevo escenario surreal sin que pueda avistarse la luz al final del túnel. Aunque todo hace pensar que Rousseff no presidirá la ceremonia de inauguración de los JJOO de Río 2016, que se celebrará el próximo 5 de agosto en el estadio del Maracaná, todavía no hay nada decidido. En la recién fundada 'república bananera' de Brasil, 24 horas son todo un mundo.

Un proceso impulsado por un imputado por corrupción

El ahora expresidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, fue quien dirigió la penosa votación del pasado 17 de abril que apoyó por 367 votos el inicio del juicio político contra Rousseff. De nada importó su imputación por corrupción, blanqueo de capital y ocultación de patrimonio ante el Supremo, sus cuatro cuentas bancarias en Suiza por valor de 4,2 millones de dólares o la aparición de varias de sus empresas 'offshore' entre los papeles de Panamá. Un detalle más si pensamos que 303 de los 513 diputados de la Cámara baja responden a investigaciones criminales que van desde el fraude fiscal al homicidio calificado.