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Un juicio para silenciar filtraciones

Luxemburgo quiere enviar a prisión a quienes desvelaron sus pactos secretos con multinacionales

Eliseo Oliveras

Mientras los ciudadanos aún están digiriendo la gravedad de la evasión fiscal de los 'Papeles de Panamá', esta semana Luxemburgo ha iniciado el juicio contra quienes desvelaron en noviembre del 2014 el sistema organizado por su Gobierno para que las multinacionales pagaran artificialmente escasos impuestos, privando a otros países de la Unión Europea (UE) de la recaudación que les correspondía y agravando los ajustes en educación, sanidad y protección social.

Mientras Luxemburgo sigue ayudando a las multinacionales a eludir impuestos, en el banquillo de los acusados se sientan dos antiguos empleados de la auditora PricewaterhouseCoopers (PwC), Antoine Deltour y Raphaël Halet, y el periodista francés Edouard Perrin del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

Luxemburgo y la auditora utilizan el juicio como ejemplo para prevenir nuevas filtraciones que sigan revelando la estrecha connivencia de determinados gobiernosbancosauditoras y bufetes con la ocultación de patrimonios, transacciones dudosas ilegales y la evasión fiscal. Los tres acusados se enfrentan a penas de prisión de hasta diez años y multas de 1,25 millones de euros.

Con la nueva directiva sobre secretos empresariales que acaba de ratificar el Parlamento Europeo aún será más fácil emprender acciones judiciales contra filtraciones como los Papeles de Panamá o SwissLeaks. A pesar de que se corrigió una parte de los excesos del proyecto de la Comisión Europea, la directiva dará poderes reforzados a las empresas para perseguir judicialmente a quien revele informaciones secretas.

UNA LOSA PARA LAS FILTRACIONES

La directiva usa una definición muy amplia de secreto comercial: toda información que sea "secreta, tenga valor por su carácter secreto y que haya sido objeto de medidas para mantenerla secreta". Aunque los eurodiputados matizaron que las empresas no podrán reclamar si esos secretos han sido filtrados en el ejercicio de la libertad de información para revelar actividades ilegales, incorrectas o indebidas, la directiva traslada la carga de la prueba a quienes revelen informaciones consideradas secretas por las empresas. Dado los ingentes recursos de las empresas para plantear denuncias millonarias con el respaldo de los mejores bufetes, la directiva actuará como una losa para frenar filtraciones, ya que investigadores, periodistas y muchos medios de comunicación no podrán afrontar pleitos y multas tan costosos.

La directiva no sólo afectará a la información financiera y fiscal, sino que también impedirá, por ejemplo, que se puedan revelar prácticas indebidas de la industria farmacéutica, denuncian las asociaciones de periodistas y las organizaciones civiles, como Healt Action International, Transparency International o Corporate Europe Observatory, entre muchas otras.

INGENIERÍA CONTABLE

Las cuatro grandes auditoras (PwC, Deloitte, Ernst and Young y KPMG) se han especializado en asesorar a los gobiernos y la Comisión Europea en la elaboración de las leyes económicas y financieras. Las auditoras dejan suficientes agujeros en la nueva legislación para poder ofrecer después a sus clientes modelos de ingeniería contable y entramados de sociedades para seguir eludiendo los impuestos y operando en paraísos fiscales con impunidad, como detalla, por ejemplo, Owen Jones en su libro 'The Establishment'.

Perrin recibió el Premio Louise Weiss de Periodismo Europeo por su papel en la investigación de los LuxLeaks y Deltour recibió en el Premio del Ciudadano Europeo del Parlamento Europeo. Pese a ello, a nivel político, sólo el Gobierno francés y los grupos Verdes e Izquierda Unitaria del Parlamento Europeo han apoyado de forma activa a los tres procesados.

La comisaria europea de competenciaMargarethe Vestager, que había alabado la labor de los procesados, rechazó intervenir como testigo de la defensa. Vestager depende jerárquicamente del presidente de la Comisión EuropeaJean-Claude Jucnker, que precisamente era primer ministro de Luxemburgo y ministro de Finanzas cuando se negociaron los acuerdos secretos con las multinacionales. "Es incomprensible para el ciudadano que quienes revelaron la evasión fiscal estén en el banquillo, mientras que quienes contribuyeron a ella sigan intocables en sus puestos", lamentan los eurodiputados Benedek Javor (Verdes) y Fabio de Massi (Izquierda Unitaria).