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LA INFLUENCIA DE MOSCÚ EN LA UNIÓN EUROPEA

Putin, el zar de la extrema derecha europea

El Frente Nacional recibe millones de euros de un banco controlado por el Kremlin, mientras surgen acusaciones similares en partidos ultras de otros países europeos

Estas formaciones comparten con Putin valores como el autoritarismo, el euroescepticismo, el tradicionalismo, al tiempo que defienden las posiciones de Moscú en el seno de la Unión

Marc Marginedas

El presidente ruso, Vladimir Putin.

El presidente ruso, Vladimir Putin. / REUTERS / MAXIM ZMEYEV

Timur Prokopenko es un joven treintañero que, además de estar en la dirección de Guardia Joven -las juventudes del partido gubernamental Rusia Unida- junto con Anna Chapman, la modelo rusa detenida en Nueva York en el 2010 por espionaje e intercambiada posteriormente, se encargó, entre el 2012 y el 2014 de la política de internet en el seno de la Administración Presidencial rusa. En marzo del pasado año, el grupo de piratas informáticos Anonymous International difundió el contenido de 40.000 mensajes telefónicos de Prokopenko, unos 60 de los cuales enviados a un tal Kostya, identificado por la oposición rusa como el diputado Konstantyn Rykov, con casa e importantes intereses en Francia. En ellos, ambos interlocutores hablaban de forma abierta y sin ambages acerca de Marine Le Pen, la líder del partido ultra y euroescéptico francés Frente Nacional, y una de las principales voces de respaldo a la política exterior del Kremlin en Europa.

-“La necesitamos mucho; le he dicho a mi jefe que estabas en contacto con ella”, dijo Prokopenko a su interlocutor el 10 de marzo del 2014, seis días antes de que se celebrara el controvertido referendo sobre la anexión de Crimea por Rusia.

El alto funcionario ruso había solicitado la presencia como observadora de la líder ultra en la consulta crimeana, cuya legitimidad es contestada tanto por la UE como por Washington. Kostya respondió que Le Pen se hallaba en campaña para las municipales francesas, pero prometió que el partido derechista adoptaría “una posición” al respecto. El 17 de marzo, horas después de que se cerraran los colegios electorales en la disputada península, Kostya escribió a Prokopenko en un nuevo intercambio de mensajes:

-“Marine Le Pen ha reconocido oficialmente los resultados del referéndum en Crimea”.

La respuesta del alto funcionario ruso no se hizo esperar:

-“No ha traicionado nuestras expectativas”.

Ocho meses después, el Frente Nacional recibió nueve millones de euros del First Czech Russian Bank, una entidad financiera rusa. Según sostiene el portal francés Mediapart, se trata del primer tramo de un préstamo de 40 millones de euros, un extremo que la propia Le Pen se apresuró a desmentir inmediatamente.

No es ningún secreto que la líder ultra francesa y el presidente ruso, Vladímir Putin, mantienen, no solo afinidades ideológicas, sino intereses comunes y concepciones similares de lo que debe ser Europa. “El régimen de Putin y el FN comparten el nacionalismo, el autoritarismo, la primacía de la soberanía nacional, el conservadurismo en las cuestiones sociales (la familia, oposición a los derechos de los homosexuales, rechazo a tomar en cuenta a las minorías étnicas o religiosas)”, explica en un email a EL PERIÓDICO Cécile Alduy, profesora de lengua y cultura francesa en la universidad de Stanford y autora del libro ‘Marine Le Pen en las palabras: descodificando el nuevo discurso frentista’. Todo ello ha llevado a los ultras franceses a convertirse en el “portavoz de las posiciones rusas en el ámbito geopolítico y militar, especialmente en el tema de Siria”, sostiene Alduy, “desdiabolizando a la Rusia de Putin y exonerándola en Ucrania”.

ALIADOS EN AUSTRIA Y ALEMANIA

El FN no es el único aliado con que cuenta el Kremlin para hacer progresar su agenda en el seno de la UE. En Austria, el islamófobo Partido de la Libertad (FPÖ) afronta también acusaciones de haber recibido dinero de Moscú, extremo negado insistentemente por su líder, Heinz Christian Strache. Dichas informaciones salieron a la luz después de que en noviembre del 2014, en plena crisis ucraniana, se publicaran en Facebook fotografías del propio Strache y de otros altos cargos del FPO asistiendo a un seminario en Moscú presidido por el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, bajo el título ‘Maneras de superar la crisis de confianza en Europa’.

Los euroescépticos de Alemania también se han visto salpicados por similares alegaciones. Según sostuvo el tabloide ‘Bild’ citando fuentes de la inteligencia alemana, Rusia ha vendido oro a Alternativa para Alemania (AfD) a precios por debajo del mercado mediante testaferros. Pese a que ninguna de estas formaciones políticas ocupa posiciones de poder en sus respectivos países, su influencia puede proyectarse a partidos situados en posiciones más centristas del espectro político. “Con la extrema derecha en ascenso, políticos centristas europeos pueden verse forzados a adoptar posiciones antieuropeístas y prorrusas para lograr la reelección”, advierte en un artículo Alina Polyakova, del Wilson Internacional Center for Scholars.   

En España, Podemos critica la política de la UE respecto a Moscú

En España no existen partidos de extrema derecha que cuenten con un amplio respaldo en las urnas y susceptibles de ser cortejados por el Kremlin. Sin embargo, en el otro extremos del abanico ideológico, el de la izquierda, Podemos se ha caraterizado por defender posiciones similares a las de Moscú, según escribe Andrés Ortega, investigador asociado del Real Instituto Elcano. Pablo Iglesias ha criticado "el golpe de Estado en Ucrania" y el ascenso de "los neonazis" al poder en Kiev, apunta Ortega, antes de subrayar que hay puntos en los que Podemos se siente incómoda: "los ataques a la pluralidad" y "contra los homosexuales.

El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, llegó a afirmar en un coloquio en Casa América en marzo del 2015, que Podemos había recibido financiación "de Rusia", y reclamó transparencia en las finanzas de "estos movimientos populistas".