LA CARRERA HACIA LA CASA BLANCA

Nueva York también es EEUU

Los ciudadanos de la urbe más independiente del país se vuelcan en las primarias

El pragmatismo aúpa a Hillary; la ruptura con el sistema, a Trump, y la ilusión, a Sanders

Clinton posa para una foto con una delegada de mesa antes de votar, en la Grafflin School, en Chappaqua (Nueva York), este martes. / REUTERS / MIKE SEGAR

Clinton posa para una foto con una delegada de mesa antes de votar, en la Grafflin School, en Chappaqua (Nueva York), este martes.
Sanders, acompañado por su mujer, abraza a un peatón de paseo por Times Squares, este martes.
Trump saluda a la prensa tras votar en Nueva York, este martes.
El senador Ted Cruz, entrevistado en un programa de la cadena Fox, en Nueva York, este lunes.

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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Suele decirse y sentirse que Nueva York no es como Estados Unidos, pero por un día no está de más aparcar la idiosincrasia. Este martes, día de primarias, la urbe ha vivido y latido como el resto del país en unas primarias más relevantes que de costumbre. Las dos carreras aún están demasiado abiertas, las elecciones de noviembre se perciben como demasiado trascendentales. La Gran Manzana también quiere decidir.

Daniel Miron ha observado ese ansia de participación desde la mesa de información en la que ha trabajado en el colegio electoral instalado en el Boys and Girls Republic, un centro de actividades extraescolares dentro de un complejo de viviendas de protección oficial en Alphabet City, en el East Village. Y a mediodía, cuando las urnas ya llevaban seis horas abiertas y quedaban aún nueve para votar, constataba que “la cosa está más animada que en otras elecciones y está votando más gente”.

Han sido personas como Mark y Megan, una pareja del mundo del teatro que han marcado en sus papeletas el nombre de Bernie Sanders confiando en romper la ventaja de Hillary Clinton a la que apuntaban las encuestas y que permitiría a la exsecretaria de Estado repetir en su estado adoptivo la victoria, entonces inútil, que logró en las primarias neoyorquinas del 2008 sobre Barack Obama. “Hillary me gusta también y si ella es la candidata le votaré en noviembre, pero prefiero a Sanders porque no es un político al uso, es emocional e idealista. Ya está el Congreso para evitar que el presidente haga locuras”, decía el actor de 53 años, cuyos tres hijos también se han inclinado por el senador de Vermont.

Lo mismo pero a la inversa, que votarían a Sanders si él llegara a ser el candidato, han dicho votantes de Clinton como Fernando Bermúdez, un comercial de 37 años convencido de que “con Bill Clinton se vivieron algunos de los mejores años como ciudadanos y trabajadores y con Hillary se recuperará algo de eso”. O como Stephanie Perdomo, una diseñadora que al definirse como “pragmática” justifica que su opción sea la exprimera dama. “Ella es más acción, Sanders es más palabras. Y él ha pasado mucho tiempo en el Senado pero no ha hecho mucho”.

ADEPTOS DE TRUMP

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A los cuatro se les ha escuchado idea de “cualquiera menos Donald Trump”, pero el magnate inmobiliario, favorito entre los republicanos, también ha tenido sus adeptos en el East Village. Entre ellos, Victor Santos, un veterano de Irak con raíces portorriqueñas que trabaja en una oficina de correos y que ha considerado su voto también como un mensaje “contra el 'establishment'” del partido conservador. Santos ve a Trump como “un catalizador para que la gente se de cuenta de su poder, de su capacidad de poner freno a los abusos de la jerarquías”. Acepta que “algunas de sus propuestas políticas son radicales”, pero también cree que “muchas veces ha sido malinterpretado”, y asegura, por ejemplo, que “no ha criticado a todos los inmigrantes, sino solo a los que han entrado al país ilegalmente”. Y, aunque cuando se le pregunta por ideas como el veto a la entrada de todos los practicantes de una fe responde con un “hay buenos musulmanes”, acto seguido declara que “vivimos en un mundo peligroso”.

De lo que no se encuentra ni rastro en este colegio electoral es de votantes de John Kasich, al que algunos votantes demócratas como Perdomo temen más como potencial candidato republicano en noviembre porque “no es tan radical como Trump o Ted Cruz y algunos lo pueden ver como moderado”. Tampoco de quienes apoyan al senador de Tejas, el candidato que puso en cuestión “los valores neoyorquinos” para criticar a Trump y perdió cualquier simpatía que pudiera despertar entre muchos neoyorquinos. Eso sí, en el East Village nadie llega tan lejos como Peter King, un representante de Nueva York en la Cámara Baja en Washington que ha dicho que tomará “cianuro si (Cruz) logra la nominación”.