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¿Por qué la UE no es contundente contra los paraísos fiscales?

La City de Londres está en el epicentro de la evasión y las medidas europeas resultan cosméticas

La Comisión Europea promueve una directiva que impedirá filtraciones como los papeles de Panamá y Luxemburgo

Eliseo Oliveras

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el presidente francés, François Hollande.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el presidente francés, François Hollande. / EFE / JULIEN WARNAND

Tras cada filtración sobre evasión fiscal, como los papeles de Luxemburgo y de Panamá, los líderes europeos se comprometen a luchar contra los paraísos fiscales. Pero en la práctica, las medidas resultan más cosméticas que eficaces. Los gobiernos de la Unión Europea (UE) aceptan como normal que se creen sociedades 'offshore' (fuera de jurisdicción) y que los bancos y las grandes empresas tengan filiales en los paraísos fiscales, a pesar de que las actividades en esos territorios están asociadas a la evasión fiscal, a la ocultación de patrimonios y transacciones dudosas y al blanqueo de dinero criminal. Toda la banca europea tiene filiales en paraísos fiscales, las empresas del Ibex 35 español tienen más de 800 filiales en esos territorios y los cinco principales bancos franceses atribuyen un tercio de sus beneficios a los paraísos fiscales, por ejemplo.

Los patrimonios ocultos en los paraísos fiscales ascienden a 28 billones de euros, lo que equivale a 28 veces el producto interior bruto (PIB) anual de España y al 40% del PIB mundial, calcula un informe del economista James S. Henry de Tax Justice Network. Al menos la mitad del comercio mundial se realiza a través de paraísos fiscales, según Henry, y el 42% de la facturación neta de las grandes firmas norteamericanas proviene de paraísos fiscales, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). El fraude y la evasión fiscal privan a la UE y a sus estados de la recaudación de un billón de euros anuales, estima la Comisión Europea.

CONCESIONES A CAMERO

Las concesiones al primer ministro británico, David Cameron, de cara al referéndum de junio impedirán a la UE adaptar medidas efectivas para controlar a la City de Londres, epicentro financiero de la red mundial de paraísos fiscales. Asimismo, la directiva de protección de información empresarial promovida por la Comisión Europea impedirá en el futuro filtraciones como los papeles de Panamá o los Luxleaks, denuncian las asociaciones internacionales de periodistas e innumerables organizaciones no gubernamentales. El Parlamento Europeo debatirá el 13 de abril esa directiva, que permitirá a las empresas perseguir penalmente la publicación de cualquier información que definan como confidencial.

El paquete de medidas que presentó la Comisión Europea en enero para combatir la evasión fiscal de las multinacionales tendrá un efecto muy limitado, porque mantienen con cambios cosméticos la mayoría de los instrumentos para reducir artificialmente los impuestos, según Tax Research y Oxfam. 

SEIS MESES PARA OBTENER INFORMACIÓN

El sistema de intercambio automático de información fiscal entre los estados que la UE plantea como panacea tampoco funcionará frente a las sociedades pantalla, que operan con testaferros y un entramado de sociedades fantasma interpuestas. Una petición de información sobre una cuenta dentro de la OCDE puede tardar seis meses en el mejor de los casos si se trata de un país cooperativo, señalan Leonard Seabrooke y Duncan Wigan, profesores de la Copenhagen Business School. En Panamá es un delito que un banco facilite datos sobre uno de los clientes si no hay un mandato judicial panameño casi imposible de conseguir.

En realidad, Gran Bretaña y EEUU no quieren fijar nomas estrictas contra los paraísos fiscales porque se benefician de ellos a través de la City de Londres y Wall Street, destacan Seabrooke y Wigan. En el estado Delaware (EEUU), por ejemplo, es aún más fácil crear una sociedad pantalla que en Panamá y la ley ni siquiera obliga a los bancos norteamericanos a facilitar información de sus clientes foráneos cuando lo pida su país, aunque sea de la UE.

GRAN BRETAÑA, EN EL EPICENTRO

Gran Bretaña está en el epicentro de la evasión fiscal: tiene bajo su tutela los principales paraísos fiscales (Gibraltar, las islas de Man, Guernsey y Jersey, las islas Vírgenes, Bermudas, Cayman y otros 11 territorios británicos), más de la mitad de las sociedades pantalla del bufete de Mossack Fonseca están registradas en territorios bajo tutela británica y la economía británica depende de las transacciones financieras de los paraísos fiscales. La City de Londres, que financia más del 50% de las campañas electorales del Partido Conservador, también se ha convertido en el centro mundial del blanqueo del crimen organizado con "cientos de miles de millones anuales", avisa David Little de la National Crime Agency (NCA) británica.

Gran Bretaña no está sola. Luxemburgo es un paraíso fiscal dentro de la UE y Austria lo ha sido hasta ahora. Otros países europeos que colaboran en la evasión fiscal son: Irlanda, Holanda, Bélgica, Malta, Chipre y hasta España, con sus Empresas de Tenencia de Valores Extranjeros (ETVE). Todos ellos tienen sistemas fiscales especiales para que las grandes compañías a penas paguen impuestos.