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Análisis

La necesaria prevención

Es necesario impedir que estos jóvenes sean reclutados para matar por una religión que nada tiene que ver con el islam

David Garriga

Militares belgas patrullan las inmediaciones de aeropuerto de Zaventem, en Bruselas. 

Militares belgas patrullan las inmediaciones de aeropuerto de Zaventem, en Bruselas.  / CHARLES PLATIAU

Una vez más la barbarie del grupo terrorista Daesh actúa en Occidente. A pesar de la sorpresa del atentado, la presencia de estos terroristas entre nosotros es algo recurrente desde su aparición a mitad del 2014. Turquía, Mali, París, Argelia…, un sinfín de atentados se han registrado desde que este grupo terrorista incrementó su violencia tras desvincularse como una filial de Al Qaeda en Irak. Sus indiscriminados mecanismos para crear el terror sobre víctimas inocentes han hecho desvincular sus acciones de una religión de paz que ellos se empeñan en relacionar cada vez que matan en busca de ese califato global.

Desde los atentados de París, y sus relaciones con la vecina Bruselas, los cuerpos y fuerzas de seguridad belgas han estado controlando las diferentes zonas más radicales en busca de posibles 'radicalizados'. En diciembre elevaron el nivel de alerta a 4 de 4, el máximo posible en este país europeo. Después, a pesar de las informaciones de los servicios de inteligencia indicando la posibilidad de un atentado inminente, rebajaron el nivel a 3. No olvidemos que Bélgica tiene, en cuanto a proporción por habitante, el mayor numero de jóvenes europeos que han viajado a Siria e Irak para radicalizarse: de los más de 4.000 europeos que luchan en esos países, unos 500 son belgas.

ABDESLAM

Aunque se podría pensar que esta masacre ha sido una reacción a la detención hace unos días de Salah Abdeslam, analizando la envergadura del atentado, no parece plausible que este se pudiera organizar en pocos días. Sí que podríamos barajar la posibilidad de que la detención de Abdeslam aceleró el atentado por miedo a que se pudiera filtrar información que acabara evitándolo.

En cuanto al 'modus operandi', es muy parecido al de los atentados en París. Un primer atentado que provoca la alarma y dirige hacia allí a cuerpos y fuerzas de seguridad y la atención mediática, en este caso tres personas que acceden al aeropuerto de Zaventem mientras se está a punto de atentar en otro lugar de la ciudad. Como en la capital francesa, incluso aparece el terrorista que se escapa, en este caso un sirio que estaba en Europa desde el 2013.

Pese a ser muy importante y necesario el seguimiento de los 'radicalizados' por parte de los servicios de inteligencia y policiales, más importante es prevenir e impedir que estos jóvenes entren a formar parte de este tramado de reclutamiento que les lleva a matar por una religión que no tiene nada que ver con el islam.

LOS 'RECLUTADORES'

Conocer y controlar los espacios donde estos jóvenes puedan estar en contacto con 'reclutadores' (redes sociales, cárceles, centros de menores) y formar a los funcionarios y cuidadores que trabajan en esos circuitos para que sean capaces de detectar, por ejemplo en el sistema penitenciario, a aquellos reclusos que desde la prisión captan e introducen a estos jóvenes en el discurso radical.

No olvidemos que no solo son víctimas de estos asesinos las personas que dramáticamente fallecen en estos atentados, también lo son, de otra forma, la comunidad musulmana y hasta los jóvenes a los que no hemos sabido proteger de caer en manos de estos grupos terroristas.

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