EN CLAVE EUROPEA

Corrupción y oligarcas en Ucrania

Dos años después de la revolución, las promesas de reforma siguen incumplidas

El presidente ucraniano Petró Poroshenko y el de la Comisión, Juncker.

El presidente ucraniano Petró Poroshenko y el de la Comisión, Juncker. / AP / VIRGINIA MAYO

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Eliseo Oliveras

Dos años después de la Revolución de la Dignidad de Euromaidan en febrero del 2014, Ucrania sigue dominada por los mismos oligarcas que imponían su ley bajo el depuesto presidente Viktor Yanukovych y la corrupción continúa rampante.

El Gobierno prooccidental del presidente Petro Poroshenko y del primer ministro, Arseniy Yatsenyuk, ni siquiera ha sido capaz de cumplir su promesa de juzgar a los responsables del centenar de manifestantes muertos en la plaza Maidan, como critica el informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El Gobierno usa el conflicto con las regiones rusófonas del este como coartada. Poroshenko se aprovecha del clima de guerra fría entre Occidente y Rusia para afianzarse en el poder y evitar ser cuestionado por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos.

La coalición gubernamental está retrasando el prometido autogobierno a las regiones del este previsto en los Acuerdos de Minsk para mantener vivo el conflicto y recuperar el respaldo perdido de la población frente a la amenaza de un enemigo común. Poroshenko incluso anunció el 14 de enero que pretendía recuperar Crimea, cuya población votó mayoritariamente por la independencia y la anexión a Rusia en el 2014.

La confianza ciudadana en Poroshenko, destacado oligarca, ha caído hasta el 17% y se sitúa incluso 11 puntos por debajo de la de Yanukovych antes de su deposición, según el sondeo de Gallup de diciembre del 2015. Sólo el 8% de los ucranianos tiene confianza en el Gobierno, tres veces menos que en el 2014 y el nivel más bajo desde el 2007. Además, el 88% critica que la corrupción es generalizada.

Ucrania es uno de los estados más corruptos del mundo. En el ranking publicado esta semana por Transparency International, Ucrania ocupa el puesto 130 de 168 países, muy por detrás de sus vecinos: Rusia (119), Bielorrusia (107) y Moldavia (103).

El 73% estima que la corrupción no ha disminuido tras la revolución de Maidan y el 90% califica de ineficaz la legislación adoptada por el Gobierno, según otro sondeo de la Cámara de Comercio Americana en Ucrania de noviembre.

Las reformas solo existen sobre el papel, ningún alto responsable ha sido condenado y los imperios de los oligarcas siguen intactos, incluido el de la familia de Yanukovych y el de Ihor Kolomoyskyi, pese a su disputa con Poroshenko y la pérdida de su puesto de gobernador regional.

GOBERNAR A LA SOMBRA

"Los oligarcas se apoderaron del Estado en Ucrania más que en ningún otro país post comunista" y mientas no se quiebre su poder no podrán tener éxito las reformas, señala Anders Aslund, profesor de la Universidad de Georgetown y autor del libro 'Ukraine: What went wrong and how to fix it'. Los oligarcas gobiernan en la sombra, se reparten los sectores económicos, financian milicias y partidos y poseen los canales de televisión.

La condena de 2.702 funcionarios por corrupción que anunció Poroshenko en agosto se ha revelado ficticia y el Gobierno ha sido incapaz de presentar la lista con los nombres de esos funcionarios. Los dos fiscales generales nombrados sucesivamente por PoroshenkoVitaly Yarena y Viktor Shokin, se han distinguido por entorpecer las investigaciones y por proteger a los corruptos y a los oligarcas.

La actuación de la fiscalía general ha sido criticada por los exembajadores norteamericanos en Ucrania, Steven Pifer y John Herbst y por el actual embajador, Geoffrey Pyatt.

Compañías europeas, como Danone, han explicado a la agencia Reuters que los funcionarios se comportan como "una mafia que quiere extorsionar tanto como pueda", que la situación ha empeorado con Poroshenko y que hasta los jueces exigen decenas de miles de euros por no dictar sentencias contrarias.

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Poroshenko, antiguo ministro con Yanukovych, se convirtió el año pasado en la sexta fortuna de Ucrania, según indica la revista Foreign Affairs. El enriquecimiento de Poroshenko en el poder contrasta con el empobrecimiento de la población por el hundimiento de la economía del 6,8% en el 2014 y del 9% en el 2015 y el disparo de los precios del 25% al acabar el 2014 y del 50% en el 2015, según los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Poroshenko fue uno de los fundadores del Partido de las Regiones, que en el 2004 intentó un fraude electoral masivo que dio lugar a la fracasada Revolución Naranja. Como otros oligarcas, Poroshenko dispone de su propio partido, el Bloque Poroshenko y su propia cadena de televisión, Channel 5, que actúa como una virtual oficina de prensa del presidente y del Gobierno. 

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