CRISIS MIGRATORIA EN EUROPA

Un acuerdo poco efectivo

El pacto entre la UE y Turquía para retener refugiados en el país eurasiático todavía no ha dado frutos

Casi 200 migrantes han perecido en aguas del mar Egeo en lo que va del 2016

Voluntarios ayudan a una mujer anciana de Afganistán tras desembarcar con otros refugiados en Skala Sykaminias, en Lesbos, este miércoles.

Voluntarios ayudan a una mujer anciana de Afganistán tras desembarcar con otros refugiados en Skala Sykaminias, en Lesbos, este miércoles. / AP / MSTYSLAV CHERNOV

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Javier Triana
Javier Triana

Periodista

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Si las consecuencias del acuerdo migratorio entre la Unión Europea (UE) y Turquía tenían que sentirse a corto plazo, de momento todo apunta al fracaso. Firmado el 29 de noviembre en Bruselas, este pacto buscaba que Ankara controlara sus fronteras y evitara con diversos incentivos y medidas de seguridad el paso masivo de refugiados hacia una UE que se ha demostrado torpe e incapaz de hacer bandera de sus principios. El precio que la UE (Premio Nobel de la Paz en el 2012) ponía al servicio que Turquía iba a realizar era de 3.000 millones de euros durante dos años, además de la reapertura de capítulos que agilizaran las negociaciones de adhesión al espacio comunitario, así como la facilitación de los visados para empresarios y estudiantes. Ankara ya ha pedido más fondos.

Han pasado casi dos meses desde entonces. Más de 45.000 refugiados han cruzado de Turquía a Grecia solo en lo que va del 2016, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Casi 200 de ellos han fallecido ahogados o se encuentran desaparecidos en aguas del mar Egeo en ese mismo período. La puesta en marcha de esas medidas está por ver.

El director del Centro de Investigación de Migraciones de la estambulí Universidad de Koç, Ahmet Içduygu, trata de ser realista: “El acuerdo tenía una serie de expectativas que, desde mi punto de vista, eran muy altas y hasta románticas, como el fin del flujo de migrantes desde Turquía a Europa. Claro que -prosigue el experto- con algunas medidas podría haber una reducción en las cifras [de llegadas a la UE], pero teniendo en cuenta el inmenso número de refugiados que viven en Turquía y sus expectativas de ir a Europa, es muy difícil esperar que el flujo sea cero”.

Algunas medidas, no obstante, sí han entrado en juego. Içduygu cree que la reciente aprobación de los permisos de trabajo para los inmigrantes que se encuentren ya en Turquía ayudarán a que estos no marchen a Europa en busca de oportunidades. También la nueva política de visados para los sirios busca este fin: desde el 8 de enero, los sirios que quieran entrar en suelo turco, hasta ahora exentos de visado, necesitarán un documento para pasar el control fronterizo.

“El nivel de entrada se reducirá, pero no va a cumplir las expectativas de los países europeos”, sentencia Içduygu.

TRES MILLONES DE REFUGIADOS

La responsable de prensa de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Turquía, Selin Ünal, pone cifras al fenómeno. Más de 2,5 millones de sirios residen hoy en territorio turco, pero eso son solo números oficiales. Es consciente de que las extraoficiales pueden ser muy superiores. El número total de refugiados de todas las nacionalidades que hay en Turquía desborda con holgura los tres millones. Viviendo en campamentos de refugiados, solo 260.000. “El resto viven con la comunidad turca”, señala. Las prioridades para el colectivo sirio, explica, son sobre todo educacionales, ya que el idioma turco, hablado en las escuelas locales, poco tiene que ver con el árabe usado por los sirios. Por eso hay varias oenegés que ofrecen cursos de idiomas y han proliferado también las escuelas en árabe.

“Respecto al acuerdo entre la UE y Turquía, todavía no se han compartido los detalles de ese plan con ACNUR. Hay algunas conversaciones -precisa Ünal- pero todavía no sabemos nada. Tratamos de apoyar a ambos socios en materia de ayuda a refugiados, pero hasta ahora, no nos ha llegado nada”.

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LLEGADAS A LESBOS

Mientras tanto, en la isla griega de Lesbos, situada a unos pocos kilómetros de las costas turcas y la mayor receptora de refugiados desde Turquía, las llegadas de inmigrantes no cesan. “Ha bajado el número, pero sí que siguen llegando”, asegura a este diario Laura Lanuza, encargada de prensa de la oenegé de socorristas Proactiva Open Arms, presente en Lesbos. “Depende un poco del tiempo. Hace unos días hizo mal tiempo, llovía, y no llegó ninguno. Sin embargo, cuando hace mejor tiempo vuelven a llegar muchos”, comenta Lanuza. “Igual vienen menos barcas [en torno a una treintena al día, con entre 40 y 50 personas cada una], pero de vez en cuando arriba uno de esos que las mafias llaman 'yates', con 150 o 200 personas de golpe”.