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EEUU e Irán celebran el poder de la diplomacia

Obama invita a los iranís, especialmente a los jóvenes, a apostar por un "nuevo camino" en las relaciones con EEUU

"El motor de nuestra economía se ha vuelto a poner en marcha", proclama el presidente iraní

Ricardo Mir de Francia

El presidente de EEUU, Barack Obama, durante la comparecencia para valorar el levantamiento de sanciones a Irán.

El presidente de EEUU, Barack Obama, durante la comparecencia para valorar el levantamiento de sanciones a Irán. / REUTERS / YURI GRIPAS

En Estados Unidos, “es un buen día”; en Irán, “un día histórico y excepcional”. Los presidentes de ambos países saludaron con estas palabras la aplicación del acuerdo nuclear, un triunfo mayúsculo para la diplomacia, que ha demostrado ser más poderosa que esa cohorte de escépticos y saboteadores que ansiaban el colapso del pacto alcanzado el pasado verano. Teherán ha restringido su programa nuclear y, a cambio, las grandes potencias han levantado las sanciones que de él se derivaban. El país con las segundas mayores reservas de gas del planeta y las cuartas de petróleo vuelve a estar abierto para los negocios, y las empresas extranjeras se han puesto a la cola. Pero 35 años de rivalidad no se borran en un día. Nada más anunciar que sus presos habían salido de Irán, Washington le impuso nuevas sanciones, esta vez por las pruebas con misiles balísticos del pasado otoño.

Esas nuevas sanciones son, sin embargo, poco más que un gesto para la galería, posiblemente para aplacar a la derecha republicana y a sus amigos en Israel, que temen un realineamiento de fuerzas en Oriente Próximo, un acercamiento entre el Irán chií y EE UU que impulse la desconexión del orbe suní capitaneado por Arabia Saudí y deje al Estado judío un poco más aislado. “Nuestras diferencias siguen siendo profundas”, ha dicho el presidente Barack Obama para disipar conclusiones precipitadas. "Seguimos firmemente opuestos al comportamiento desestabilizador de Irán en otros ámbitos, incluidas las amenazas contra Israel y nuestros aliados del Golfo, así como su apoyo a satélites violentos en Siria y Yemen”. Las nuevas sanciones afectan a 11 individuos y empresas involucradas en el programa balístico que, a partir de ahora, no podrán utilizar el sistema bancario estadounidense.

MOMENTO DULCE

El tono del día ha sido pese a todo mucho más celebratorio, sino eufórico. Obama se ha referido a la implementación del acuerdo como una demostración de “lo que es posible hacer con una diplomacia estadounidense fuerte” y, dirigiéndose directamente al pueblo iraní, le ha dicho que tienen la oportunidad de establecer nuevos lazos con el mundo. “Tenemos la rara ocasión para buscar un nuevo camino, un futuro diferente y mejor que traiga progreso para nuestros pueblos y el mundo”. Desde Teherán, su homólogo Hassan Rouhani, el otro artífice del momento más dulce en las relaciones bilaterales desde que el sah Reza Pahlevi corriera hacia el exilio tras el triunfo de la Revolución Islámica en 1979, habló de una “página histórica” para su país. “El motor de nuestra economía se ha vuelto a poner en marcha. Necesitamos inversiones para que la rueda económica de la nación se ponga a rodar”.

Delegaciones con empresarios de seis países han viajado a Irán en busca de negocios

Posiblemente no tendrá que esperar mucho. Antes incluso de que se levantaran las sanciones, delegaciones ministeriales de Francia, Italia, China, India, Alemania o el Reino Unido, todas ellas acompañadas por abultados séquitos de empresarios, viajaron a Irán para explorar las posibilidades de un mercado de 78 millones de habitantes y empezar a hacer negocios. Gigantes como Total, BP, Siemens o Shell ya han expresado sus intenciones de volver cuanto antes a operar el país y Teherán ha aprovechado el fin del embargo para anunciar sus planes para comprar 114 aviones comerciales de la europea Airbus. El margen de oportunidades es notable tras años de autarquía que han dejado la economía hecha trizas, con crecimiento nulo y una inflación que ronda el 14%.

BUENAS PREVISIONES

Si se cumplen las predicciones del Fondo Monetario Internacional su economías podría crecer este año entre un 4% y un 5% “por el aumento de la producción petrolera, la reducción de los costes al comercio y a las transacciones financieras y el renovado acceso a los activos en el extranjero”. Teherán pretende aumentar sus exportaciones petroleras en 500.000 barriles, una perspectiva que ha empujado todavía más a la baja el precio del crudo.

Según el FMI, el fin de las sanciones permitirá a Irán crecer entre un 4 y un 5%

Este potencial económico podría interpretarse como un balón de oxígeno para el régimen de los ayatolás, pero también como un asidero a una mayor apertura al mundo de su vibrante sociedad civil. Es la misma disyuntiva que planteaba para EE UU el dilema cubano y Obama ha optado por una lógica semejante: romper con décadas de incomunicación para cooperar como mínimo en asuntos puntuales y esperar que el arco de la historia se incline en su dirección. El experimento está en marcha.