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Muere Licio Gelli, el gran conspirador de Italia

El jefe de la logia masónica P2 estuvo implicado en los asuntos más turbios de la historia del país

Rossend Domènech

Licio Gelli , escoltado por la policía hace algunos años en Roma.

Licio Gelli , escoltado por la policía hace algunos años en Roma. / ANSA / A BIANCHI

El martes por la noche, a la edad de 96 años, murió Licio Gelli, conocido como el Venerable, pero sobretodo como el “titiritero de Italia”, por sus implicaciones, complicidades y responsabilidades en toda suerte de sucesos y manipulaciones en el país entre los años 70 y 80 del siglo pasado.  

Oficialmente comenzó vendiendo colchones Permaflex, lo que no debió ser una nimiedad visto que uno de sus clientes, gracias al paraguas político de Giulio Andreotti, fue el Ejército italiano. Sucesivamente tras la supresión de la logia masónica Propaganda 2, surgida en el siglo XIX y mejor conocida como P2, Gelli la refundó y se otorgó la investidura de Venerable de la misma. En ella se fueron inscribiendo todos los que contaban en el país, fueran militares, magistrados, periodistas, políticos o industriales. Uno de los inscritos fue un tal Silvio Berlusconi, que entonces era casi un desconocido.

Un "Gobierno paralelo"

La P2 fue definida por una comisión investigadora del Parlamento como “un Gobierno paralelo” de la nación, porque las llamadas instituciones democráticas dependian de las decisiones de dicha logia, que tenía su sede a pocos metros de la céntrica Piazza di Spagna en Roma. El proyecto de la P2 se encuentra reflejado en el conocido como “Plan de renacimiento democrático”, que, según Gelli, a través de los gobiernos de Berlusconi y sucesivos, ya se habría realizado. El mismo incluía entre otros aspectos, la neutralización de los sindicatos y la disminución del poder de los jueces.

Gelli tuvo un destacado papel en las dictaduras de Uruguay, en cuya capital guardaba su codiciado archivo,  y sobretodo en Argentina, donde la junta militar de Videla llegó al poder propiciada por Lopez  Rega, una especie de alumno suyo, creador de la temida Triple A . Su llegada a Argentina y amistad con Juan Domingo Perón había sido propiciada desde Italia, principalmente por algunos líderes de la Democracia Cristiana.

El caso de la P2 explotó con el fragor de unos fuegos no artificiales en 1981, cuando la magistratura de Milán descubrió las listas, o una parte de las listas, de los afiliados a la logia P2, a raiz de lo que dimitió el Gobierno nacional, muchos parlamentarios y fueron destituidos numerosos cargos militares y policiales.

“Soy fascista y moriré fascista”, había repetido Gelli en numerosas ocasiones. Sin embargo, en los albores de su actividad político-manipuladora  y durante la segunda guerra mundial, cuando nadie le conocía aún, consiguió “desertar” de un batallón fascista de Benito Mussolini y pasar a un núcleo de opositores. Gracias a la intervención de los jefes estadounidenses de los aliados, recibió una patente de glorioso combatiente partisano, lo que le permitió crearse una virginidad política tras la Liberación del fascismo. La circunstancia está documentada en los 120 volúmenes que produjo la comisión parlamentaria.

En las 'camisas negras'

Cuando tenía 18 años participó en la guerra civil española, alistado en las 'camisas negras', experiencia sobre la que escribió el libro 'Fuego', del que quedaría actualmente un solo ejemplar en la biblioteca municipal de la ciudad de Pistoia, cerca de Florencia, su ciudad natal.

Son mchos los casos, misterios y conspiraciones en los que estuvo supuestamente y realmente implicado. Entre los más conocidos figuran el golpe Borghese (intentona italiana de los años 60 junto con la extrema derecha), la llamada estrategia de la tensión provocada por los grupos terrorirstas de la derecha y de la izquierda (años 70 y 80), el secuestro y muerte de Aldo Moro (1978) a manos de las Brigadas Rojas, la muerte del banquero (Banco Ambrosiano) Roberto Calvi  (1981) y las relaciones de este con el IOR o banco del Vaticano, el papel de Cosa Nostra –mafia de Silicia—en la política del país.

En 1980 la extrema derecha realzó un atentado en la estación ferroviaria de Bolonia (85 muertos, 200 heridos), por el que Gelli fue condenado por haber desviado las investigaciones. Sucesivamente fue detenido en Suiza y encerrado en la prisión de Champ Dollon, de la que escapó rocambolescamente y, a través de España, se refugió en Uruguay. Sucesivamente se entregó a las autoridades suizas e Italia solicitó la extradición, que fue concedida, pero por delitos distintos de los que era acusado en su pais, por lo que, tras varias vicisitudes, acabo en libertad provisional, arresto domiciliar y liberación de las condenas. Ha muerto en su Villa Wanda y en l cama.

Temas: Italia

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