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VIOLENCIA ARMADA EN ESTADOS UNIDOS

La policía mata a dos sospechosos del tiroteo de San Bernardino (California)

El tiroteo deja 14 muertos durante una fiesta celebrada en un centro de servicios sociales

Uno de los asaltantes es funcionario del departamento de Salud

Ricardo Mir de Francia Idoya Noain

 Una pareja se abraza tras el tiroteo en el centro de discapacitados de San Bernardino. / AP / DAVID BAUMAN

 Una pareja se abraza tras el tiroteo en el centro de discapacitados de San Bernardino.
La policía mata a dos sospechosos del tiroteo de San Bernardino (California)

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California tiene las leyes más restrictivas respecto a las armas de todo Estados Unidos, pero como se demostró ayer no quedan lugares inmunes a los tiroteos que cada por tres dejan comunidades rotas por todo el país. Esta vez la sangría se produjo en un centro de los servicios sociales de San Bernardino, una ciudad de 213.000 habitantes al este de Los Ángeles, donde un grupo de funcionarios de Salud del condado celebraba una fiesta de Navidad. Al menos dos personas fuertemente armadas irrumpieron aparentemente en la sala de conferencias donde se celebraba la fiesta y mataron a 14 personas e hirieron a 17. En la búsqueda posterior, que se prolongó durante horas después de que escaparan del edificio, la policía mató a dos sospechosos, un hombre y una mujer. Un posible tercer asaltante fue detenido.

Por regla general, en los tiroteos de masas, sus perpetradores se acaban suicidando o mueren abatidos cuando llega la policía. Pero ayer fue distinto. Los asaltantes se las ingeniaron para abandonar el Inland Regional Center donde se produjo la masacre en un vehículo negro y el pánico se extendió por varios barrios de la ciudad. Las autoridades pidieron a la gente que se quedara en sus casas y varios edificios oficiales y comercios quedaron sellados mientras docenas de agentes con armas y equipamiento militar peinaban distintas zonas en busca de los asesinos. Cuando encontraron el vehículo sospechoso se produjo un tiroteo en el que murieron el hombre y la mujer.

Según la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF, de sus siglas en inglés) cada uno iba armado con un rifle de asalto y una pistola y llevaban ropas “llenas de cargadores para una batalla”. Un policía resultó herido durante el intercambio de fuego. Las autoridades no han descartado de que pueda tratarse de un acto de terrorismo. “Iremos donde las pruebas nos lleven”, dijo el director adjunto de la oficina del FBI en Los Ángeles, David Bowdich. “Es posible que nos lleven por ese camino”.

Horas más tarde, diversas fuentes policiales citadas por la prensa estadounidense identificaron a uno de los asaltantes como Syed Farook, un ciudadano musulmán y estadounidense que según se confirmó después trabajaba para el condado de San Bernandino como especialista en salud medioambiental.

LA PEOR DESDE SANDY HOOK

La de ayer es la peor masacre que vive el país desde el tiroteo en la escuela de Sandy Hook (Connecticut) hace tres años, en la que murieron 26 personas, la gran mayoría niños. Pero llega en un año sembrado de tiroteos en lugares públicos, los más graves en una iglesia (Carolina del Norte), un campus universitario (Oregón) y una clínica abortista de planificación familiar (Colorado), este último hace menos de una semana. “Tenemos un patrón de tiroteos de masas en este país que no tiene parangón en ningún lugar del mundo”, dijo el presidente Barack Obama poco después de el incidente.

Durante la entrevista, le recordó “a la gente preocupada por el terrorismo” que las mismas personas a la que se impide volar por ser sospechosas de terrorismo “pueden entrar en una tienda y comprar legalmente un arma de fuego”. En California es un poco más engorroso que en Virginia o Georgia porque todos los compradores tienen que pasar allí un examen escrito para hacerse con un certificado de armas y estar libres entre otras cosas de antecedentes penales. La ATF confirmó que al menos una de las armas utilizadas fue comprada legalmente.

Obama volvió a pedir a la clase política que una fuerzas para aprobar leyes de “sentido común” que frenen esta espiral infinita, pero como ya se demostró después de Sandy Hook las posibilidades de que tenga éxito son prácticamente nulas.

El tiroteo comenzó cerca de las 11 de la mañana hora local (nueve horas más en España), después de que las autoridades recibieran una llamada de alerta desde el Inland Regional Center, una institución con más de 600 empleados que ofrece servicios sociales y de salud a discapacitados y personas necesitadas. Pero, según varios testigos, los asaltantes centraron su atención en la conferencias donde se celebraba una fiesta. 

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