26 oct 2020

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¿Se puede derrotar al Estado Islámico?

Los últimos atentados yihadistas han renovado la urgencia para acabar militarmente con la organización y han puesto de relieve las dificultades para hacerlo.

Ricardo Mir de Francia

Imagen de combatientes del Estado Islámico en Irak, cerca de la frontera siria, hecha pública en una cuenta yihadista de Twitter.

Imagen de combatientes del Estado Islámico en Irak, cerca de la frontera siria, hecha pública en una cuenta yihadista de Twitter. / AFP

La conmoción causada por los sangrientos atentados de París y la constatación de que el Estado Islámico (EI) o ISIS (de sus antiguas siglas en inglés) ha movido ficha para globalizar sus ataques han precipitado los llamamientos para acabar con la distopía medieval del califato antes de que el conflicto que ahora se libra en suelo árabe se traslade también a Occidente en forma de frecuentes espasmos de terror. Francia busca una “gran coalición” para destruirlo y a EEUU le llueven las presiones para que imponga un giro de estrategia capaz de algo más que de contener a los yihadistas. Esa frustración la expresó mejor que nadie un periodista de la CNN con una pregunta reciente a Barack Obama: “¿Por qué no podemos deshacernos de esos bastardos?”

Todos los analistas coinciden en que es posible derrotar militarmente al Estado Islámico que, al fin y al cabo, no es más que un ejército irregular sin aviación ni el apoyo formal de un solo estado. Pero el secreto está en hacerlo de un modo que no reproduzca el desastre de los últimos 15 años. Que no implique ocupaciones extranjeras ni genere estados fallidos. “La parte militar es relativamente fácil, lo complicado es la parte civil”, asegura el experto del Middle East Institute, Daniel Serwer. “Sin establecer algún tipo de autoridad legítima e inclusiva no habrá garantías de que el EI o algo peor regrese”. Eso es lo que pasó en Irak. Allí Al Qaeda fue prácticamente neutralizada, pero de sus rescoldos surgió el ISIS. Soluciones mágicas no hay. Aquí van algunas de las ideas que barajan expertos y políticos.

"APLÁSTALOS A BOMBAZOS"

Es la propuesta del candidato republicano Donald Trump o el del ex jefe del Mossad israel, Shabtai Shavit. “Con este enemigo, tenemos que dejar de lado los argumentos sobre la ley y la moralidad. Eso significa que hay que hacer lo que se hizo en Dresde en la segunda guerra mundial. Hay que borrarlos del mapa”, dijo Shavit a la radio israelí. El problema más obvio es que morirían miles de civiles y se desatarían nuevas oleadas de refugiados. La tormenta de plomo empobrecería todavía más la región, reavivando el odio antioccidental y sirviendo de caldo de cultivo para una nueva generación de yihadistas.

Hay un punto intermedio entre los crímenes de guerra y la "modesta" campaña aérea conducida hasta ahora. Pasa por recrudecer los bombardeos contra objetivos militares del EI, algo que ha prometido la Administración de Obama y defienden los expertos. Pero para hacerlo de forma efectiva debería mejorar la inteligencia porque el 75% de los vuelos de combate concluyen ahora sin lanzar una sola bomba, según el Pentágono. “Están teniendo dificultades para encontrar objetivos porque el EI no viaja en caravana ni se queda en los edificios oficiales, así que si bombardeas más, morirán más civiles”, advierte el analista Joshua Landis.

FUERZAS LOCALES AL FRENTE

Una invasión con 200.000 soldados como la de Irak en 2003 podría ser lo más parecido a una solución fulminante, pero nadie está por la labor. Ni en Europa ni en EEUU porque, como ha dicho Obama, habría que quedarse a gestionar el día después con otra “ocupación permanente” ante la falta de gobiernos fuertes y pluralistas que puedan mantener la estabilidad. Incluso la derecha de EEUU, que ahora pide un contingente “limitado” de tropas, admite que tienen que ser las fuerzas locales las que lideren el combate.

“Habría que mejorar la formación de las fuerzas en Irak y Siria, poner asesores militares de la coalición en sus unidades de combate, darles más armas modernas y coordinar mejor con las facciones apoyadas por nuestros aliados árabes”, dice el analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y ex funcionario del Pentágono, Anthony Cordesman. “Si lo combinas con más fuego aéreo, podría ser suficiente”. Actualmente EEUU tiene 3.500 asesores en Irak y 50 fuerzas especiales en el norte de Siria apoyando a los kurdos. Hillary Clinton ha propuesto el envío de más comandos.

EL PACTO CON RUSIA

François Hollande negocia una “gran coalición” que incluya a Rusia, una posibilidad que se abrió tras el derribo del avión ruso con 224 pasajeros en el Sinaí. Hasta entonces Moscú se había dedicado casi exclusivamente a apuntalar al régimen de Asad bombardeando a los grupos de la oposición financiados por EEUU y sus aliados. Pero solo sería factible si las partes se tapan la nariz y aparcan temporalmente sus diferencias sobre el futuro de Bashar al Asad, un tema que se ha dejado en el aire en la declaración de Viena para encontrar una solución política al conflicto sirio.

Pero hay otro problema. Los grupos más activos contra el EI son las milicias proiranís (chiís) y los kurdos, por lo que sería temerario ponerlas a gestionar feudos sunís como Raqqa o Mosul si se acaba expulsando de allí a los barbudos. Una solución que se contempla, según el 'Wall Street Journal', es el envío de tropas jordanas, turcas o saudís, un imposible si Asad se queda en el poder como quieren los rusos y los iranís.

GANARSE A LOS SUNÍS

El EI conquistó Mosul prácticamente sin pegar un tiro y lo hizo porque muchas comunidades sunís como la segunda ciudad de Irak lo consideran más benigno que el brutal régimen alauí de Asad o el sectario gobierno chií de Bagdad. Por eso habría que repetir lo que se hizo en su día en Irak, ganarse a las tribus sunís con dinero y promesas de protección para dejar a los yihadistas sin santuarios. “El problema es que ya les engañamos una vez al irnos de allí y será difícil volverles a vender la moto”, dice Peter Feaver, exasesor de seguridad nacional de Clinton y Bush.

En Siria es más complicado porque la prioridad de los rebeldes es lucha contra Asad, que ha matado a muchos más sirios que el Estado Islámico. “Las bombas no bastan. Hay que hacer construcción construcción nacional para demostrarle a la gente que les puedes ofrecer un gobierno mejor que el del EI”, dice Landis.  En ese sentido, el Crisis Group ha pedido que se imponga una zona de exclusión aérea en el sur, junto a la frontera jordana, la única zona controlada por la oposición moderada (Los rebeldes que controlan la provincia de Idlib en el norte son mayoritariamente islamistas e incluyen a Al Qaeda). En cualquier caso, el gran problema de EEUU es que sus aliados son muy locales y controlan poco territorio.