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Al Qaeda se suma a la ofensiva yihadista contra Francia con una toma de rehenes en Mali

Al menos 27 personas han muerto en el ataque de un grupo de terroristas contra un hotel en el centro de Bamako

Beatriz Mesa

Personal de emergencias de Mali traslada a una mujer herida a su salida del hotel de lujo Radisson. / Str (EFE)

Personal de emergencias de Mali traslada a una mujer herida a su salida del hotel de lujo Radisson.
Al menos tres muertos y 170 recluidos en un hotel de Mali.

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Segundo golpe yihadista en el corazón de Bamako, la capital de Mali. Una 'jatiba' (célula) del grupo Al Morabitoun y otra de Al Qaeda en el Magreb Islámico actuaron de forma conjunta para vengarse en forma de la ofensiva militar de Francia en el norte de Mali. En esta ocasión, la acción armada consistió en un secuestro de occidentales alojados en el hotel Radisson, en el corazón de la capital maliense. Un grupo de, al menos, cuatro terroristas tomaron como rehenes durante siete horas a 170 personas, entre ellos efectivos militares franceses, empleados de la compañía aérea Air France, empresarios, además de trabajadores turcos, chinos, indios y americanos. Entre los rehenes había al menos un español, que resultó ileso. En el asalto contra el hotel han muerto 27 personas. También fallecieron al menos tres terroristas. Las fuerzas malienses necesitaron de la colaboración de unidades especiales francesas y estadounidenses para neutralizar a los criminales. 

El asalto se produjo a primera hora de la mañana, cuando un grupo no determinado de personas irrumpió en el hotel al grito de "Alá Akbar", según los testigos. Los asaltantes se atrincheraron en la planta séptima. En un primer momento, liberaron a un pequeño grupo de rehenes. Según relataron las agencias, solo dejaron ir a aquellos que eran musulmanes y que eran capaces de recitar varios versículos del Corán o la 'shahada', la profesión de fe islámica. A media mañana, se lanzó el asalto de las fuerzas de seguridad, que poco a poco fueron liberando a los rehenes que en un primer momento eran conducidos a la embajada de Nigeria, situada a 200 metros del hotel. 

MENSAJE AL ESTADO ISLÁMICO

El grupo de asaltantes, a las órdenes de Mojtar Belmojtar, alias 'el tuerto' o 'Mr. Marlboro', uno de los líderes históricos del fenómeno yihadista en la región del Sahel que reivindicó mediante su habitual altavoz, la agencia de noticias privada mauritana, Al Ajbar, la acción ejecutada por su organización, Al Mourabitun o también conocida como Los Que Firman Con Su Sangre. Esta reivindicación cuenta con la particularidad de que fue conjunta con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) que se apoya militarmente en los milicianos de Ansar Dine, otro grupo armado liderado por un destacado tuareg, Iyad Ag Gali, un actor clave en el imbricado conflicto de Mali, donde grupos rebeldes y terroristas se disputan un vasto territorio expuesto al crimen organizado desde hace más de dos décadas.  

El asalto se produce una semana después de los atentados en París, perpetrados por el Estado Islámico. No es baladí. "Los yihadistas del Sahel quieren sacar los dientes a los terroristas del Estado Islámico para enviarles el mensaje de que la región a las faldas del norte de África es exclusivamente de los autóctonos de la zona”, explicó a EL PERIÓDICO, Boubakar Taleb Sidi Ali, secretario general del Movimiento por la Salvación de Azawad (denominación del norte de Mali), que negocia la paz para la región desde que estalló la crisis de Mali en el 2012. 

SORPRENDENTE MODUS OPERANDI

Fuentes policiales en Bamako consultadas por este periódico se sorprendieron por el modo en que se llevó a cabo el ataque.“Llegaron a franquear las barras automáticas porque nadie sospechó nada, ya que, conducían un Land Rover con matrícula diplomática”, dijeron. Hasta el hotel Radisson, como ha sido testigo este periódico en muchas ocasiones, suelen llegar sólo coches diplomáticos porque es una especie de “centro neurálgico” de cascos azules de Naciones Unidas, militares de la operación europea EUTEM que trabajan en la base militar de Koulikoro (al sur de Mali) en el adoctrinamiento y adiestramiento de fuerzas militares malienses, o expatriados con misiones de distinta naturaleza. Radisson se sitúa en el mejor barrio de la capital y suele estar habitado por extranjeros. De hecho desde hacía tiempo se temía que pudiera ser blanco de ataque terrorista, como lo fue el pasado mes de marzo el restaurante la Terrasse. 

“En el hotel atacado se han estado reuniendo algunos simpatizantes de Ansar Dine, próximos a Gali e que supuestamente se han arrepentido de la lucha armada y negocian en la mesa política con el reto de los rebeldes para continuar con el proceso de paz para el norte de Mali bajo los auspicios de Naciones Unidas”, explicó Djibril Koné, un tuareg y conocedor del conflicto de Mali, quien da cuenta del alto nivel de inseguridad desde le comienzo de la operación francesa que se desplegó en el norte de Mali para recuperar la integridad territorial del país que sigue prácticamente dividido: un norte repartido en grupos tribales con sus intereses económicos, y un sur en manos de una administración zarandeada por la corrupción y sin un ejército todavía fuerte capaz de hacer frente a la amenaza terrorista.