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El giro belicista de Hollande

El 84% de los franceses apoya el refuerzo de la seguridad aunque se mermen libertades

EVA CANTÓN / PARÍS

Hollande, en su discurso en Versalles, donde dijo que Francia está en guerra con el terrorismo.

Hollande, en su discurso en Versalles, donde dijo que Francia está en guerra con el terrorismo. / PHILIPPE WOJAZER (REUTERS)

La promesa de François Hollande de que el Estado será “implacable” con los terroristas que ordenaron los sangrientos atentados cometidos en las calles de París el viernes 13 de noviembre y que será la República quien acabará con el terrorismo y no a la inversa ha llevado al presidente francés a adoptar medidas excepcionales que evocan la reacción de Estados Unidos tras el 11-S.

Francia se dotará de un auténtico arsenal legislativo para reforzar la seguridad interior e incluso revisará su Carta Magna para adaptarla al contexto de un combate que se anuncia largo. Si tras los ataques contra Charlie Hebdo y el supermercado judío, el Gobierno no fue demasiado lejos en el terreno policial y judicial, poniendo el acento en la educación o el refuerzo del laicismo, nueve meses después, el discurso presidencial se centró exclusivamente en el ámbito de la seguridad, haciendo suyas algunas de las propuestas que la derecha reclamaba con insistencia, como la retirada de la nacionalidad a los terroristas.

Aunque marca un giro en su política, Francia se queda lejos de la Patriot Act de Estados Unidos. La legislación antiterrorista francesa  ya había sido reformada antes de los atentados con varias leyes, incluyendo un polémico texto que amplia los poderes de los servicios secretos y que muchas asociaciones consideran “liberticida”.

Los cambios anunciados por Hollande para combatir el yihadismo han reavivado el debate sobre los riesgos que pueden entrañar para las libertades públicas, por más que el presidente reiterara su apego al Estado de derecho. Sin embargo, no es previsible que las proposiciones de Hollande encuentren muchas trabas para salir adelante, a juzgar por la reacción del grupo socialista, más bien satisfecho de que el inquilino del Elíseo no haya dejado el campo libre a la derecha.

AVAL CIUDADANO

La opinión pública, todavía conmocionada por los 132 muertos que dejaron los yihadistas en París, parece apoyar al presidente. El 84% de los franceses se muestran partidarios de reforzar la seguridad, aunque vaya en detrimento de sus propias libertades, según un sondeo de Ifop para ‘Le Figaro’ y RTL publicado ayer.

Están dispuestos a aceptar mayores controles y ciertas restricciones a cambio de sentirse más seguros. La mayoría de los encuestados, el 85%, también apoya la intervención francesa en Siria contra el Estado Islámico. Más reparos suscita en la clase política la iniciativa de revisar la Constitución para que el recurso al estado de emergencia no esté sometido a las actuales restricciones, dando así mayor capacidad de maniobra al Ejecutivo. El primer ministro, Manuel Valls, se tuvo que emplear el martes a fondo en la Asamblea Nacional para defender la reforma e intentó poner a la derecha contra las cuerdas recibiendo tantas ovaciones como abucheos.A su juicio no sería “coherente” votar contra la instauración de  un “régimen civil de estado de crisis” que facilitará la retirada de la nacionalidad a los binacionales nacidos en Francia que hayan cometido actos de terrorismo y expulsar a los franceses que vuelvan de Siria e Irak.

APOYO EUROPEO

Por otro lado, la solidaridad europea a la que apeló Hollande pidiendo activar el artículo 42.7 del Tratado para responder a la amenaza terrorista tuvo ayer una respuesta positiva de Bruselas. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, aseguró que, de manera unánime, los Estados miembros “garantizaban su apoyo sin fisuras a Francia y que estaban dispuestos a proporcionarle toda la ayuda necesaria”. Aunque de momento no se ha concretado en qué consistirá podría ser de tipo financiero, para ayudar a Francia a sufragar el aumento presupuestario derivado del refuerzo en el número de efectivos que el país asignará al capítulo de defensa, seguridad interior y justicia. 

Cambios de calado en la legislación antiterrorista

-Retirada de la nacionalidad

Una verdadera revolución jurídica. Una persona nacida en Francia podrá perder su nacionalidad siempre si atenta contra los intereses del país o ha cometido actos terroristas siempre y cuando tenga una doble nacionalidad, una medida que en el pasado habían exigido Nicolas Sarkozy y Marine Le Pen. Hasta ahora el código civil lo impedía. Con la reforma se acelerarán los procesos de expulsión. Además, un binacional no podrá regresar a territorio francés si representa una amenaza a no ser que se someta a un draconiano control.

-Registros sin orden judicial

Se trata de registros administrativos basados en las sospechas fundadas de los servicios secretos sin que medie una orden judicial previa, como se ha hecho desde que se decretó el estado de emergencia tras los atentados del 13 de noviembre (168 en total). No obstante, si como consecuencia del registro se hacen incautaciones o se practican detenciones se abre inmediatamente una investigación judicial dirigida por la Fiscalía.

-Zonas de residencia obligada

La reforma de la ley de 1955 simplificará el recurso a esta medida de precaución que afectará a los individuos radicalizados que son objeto de un ficha ‘S’, de especial vigilancia, sin que ello signifique una prueba de culpabilidad. En un solo día, las autoridades francesas la han aplicado en 104 casos. “Y habrá más”, aseguró François Hollande durante su intervención ante los parlamentarios reunidos en Versalles.

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