SOLEMNE ACTO TESTIMONIAL

Francia restituye la "dignidad" de los republicanos españoles "humillados" en Rivesaltes

Valls inaugura un memorial en el antiguo campo de concentración del sur de Francia por el que pasaron judíos, gitanos y harkis

Valls (izquierda) visita con la ministra de Educación, Najat Vallaud Belkacem, el memorial de Rivesaltes, este viernes.

Valls (izquierda) visita con la ministra de Educación, Najat Vallaud Belkacem, el memorial de Rivesaltes, este viernes. / AFP / RAYMOND ROIG

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EVA CANTÓN / PARÍS

Vestigio de los años más negros de la historia del siglo XX, el campo de concentración de Rivesaltes, a unos 11 kilómetros al norte de Perpinyà, fue testigo del paso de republicanos españoles que huían del franquismogitanosjudíos deportados por el régimen de Vichy y harkis que escapaban de la guerra de Argelia tras haber luchado junto al Ejército francés. Unas 60.000 personas transitaron por Riversaltes, el lugar que entre 1941 y 1964 era el destino de quienes Francia consideraba como “indeseables”.

Cincuenta años después de su cierre, un memorial traza las huellas de un siglo de desplazamientos forzosos de población, un homenaje con el que Francia rescata su pasado más vergonzante para recordar a los cerca de 2.300 judíos que terminaron en los campos de exterminio o los 20.000 españoles que malvivieron entre sus muros.

Al lado de las ruinas de los antiguos barracones, el primer ministro francés, Manuel Valls, inauguró este viernes el museo que albergará la memoria de los que pasaron por este antiguo centro militar que condensa los horrorres de la guerra española, la argelina y la segunda guerra mundial.

“Durante cuatro décadas, hombres, mujeres y niños se encontraron atrapados en este campo, reagrupados, aparcados, humillados, negados, porque eran considerados como ‘indeseables’, ‘enemigos’, ‘extranjeros’ a los que no se quería”, ha dicho Valls. Un homenaje con el que se quiere -ha continuado- restituir la "dignidad" de las personas que vivieron encerradas en Rivesaltes.

VIDA TERRIBLE

Valls ha puesto de relieve lo “terrible” que fue su vida diaria y ha denunciado también los “eufemismos” que querían tapar la verdad llamando campo de retención, de internamiento o de reagrupamiento a lo que no era más que “un campo de exclusión hecho del desprecio total de la humanidad”.

“Si estamos reunidos aquí es para que la memoria de este desprecio de ayer nos recuerde nuestros deberes de hoy e impida la repetición del horror mañana”, ha continuado tras destacar que Rivesaltes debe servir para decir “alto y claro” lo que durante mucho tiempo se murmuraba en bajo y para reconocer “todas las memorias, todos los dolores”.

DESCENDIENTES DE SUPERVIVIENTES

La visita de Valls se inició con una visita a la exposición permanente que a partir del 18 de octubre abrirá sus puertas al público y con un encuentro con representantes de supervivientes o descendientes de los diferentes colectivos que pasaron por Rivesaltes.

Entre ellos los 450.000 republicanos españoles que llegaron a partir de 1939 en lo que se conoce como ‘La Retirada’. “La Retirada fue para todos esos republicanos una herida que nada podrá curar nunca de verdad. Perseguidos por la dictadura que se anunciaba, se deciden a abandonar su tierra natal en nombre de lo que para ellos no tenía precio: la libertad, la democracia, la república”.

LUCHA POR LA LIBERTAD

Otro memorial, el de Argelès sur Mer, recuerda igualmente las condiciones lamentables que hallaron los españoles y a él se ha referido Valls cuando ha mencionado “el dolor de encontrarse encerrados, desconsiderados en Francia, un país del que esperaban otra acogida después de tanto haber luchado por la libertad”.

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El Gobierno francés pretende que Rivesaltes sea, además, un centro científico y de investigación para que la Historia se transmita con rigor “frente a quienes quieren negarla, reescribirla o servirse de ella para manipular el presente”.

De paso, el acto ha servido a Valls para referirse al contexto actual de Europa, marcado por la crisis de los refugiados, y apelar a acoger con “dignidad y humanismo" a quienes hoy, como ayer, huyen de los conflictos. También para invitar al país a reconcilarse con su pasado para afrontar con tranquilidad el presente frente a los “riesgos del extremismo”.