RECONOCIMIENTO A UN PAÍS DEL MAGREB

El Nobel de la Paz premia la transición y el diálogo en Túnez

El comité otorga el galardón al cuarteto que impulsó la búsqueda del consenso

El único país donde triunfo la 'primavera árabe' recibe la noticia con esperanza

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BEATRIZ MESA / RABAT

La sociedad civil tunecina se llevó ayer el premio Nobel de la Paz. Una distinción a una inédita transición política que no hubiera sido posible sin la mediación de los representantes del llamado Cuarteto de Túnez.

El premio representa un espaldarazo internacional al único país árabe donde el levantamiento popular ha conducido al establecimiento de un Estado democrático. Eso sí, se enfrenta a dos importantes desafíos que solo se pueden combatir en el mismo camino del consenso entre todos los actores políticos: el yihadismo y la crisis económica. Y, por supuesto, el galardón proyecta al mundo, hoy, la imagen que los tunecinos deseaban; o sea, la de un país pacífico.

El comité Nobel tomó la decisión de otorgar al cuarteto este reconocimiento por su «contribución decisiva a la construcción de una democracia pluralista tras la revolución del año 2011». «No solo es un premio para Túnez, sino también para todo el mundo árabe porque, aunque somos la excepción, puede contribuir a que otros países se sienten a negociar hacia la paz», declaró a este diario Mouna el Abed, miembro del Consejo de Abogados de Túnez. Para El Abed, el combate tunecino debe continuar para consolidar una transición capaz de «reconciliar a unos y a otros», o sea a las fuerzas islamistas y liberales que durante el proceso de cambio protagonizaron multitud de manifestaciones que polarizaron a la sociedad tunecina.

EL GOBIERNO DE UNIDAD

Sin embargo, ambas posiciones ideológicas vuelven a acercarse después de que el presidente tunecino y líder del partido liberal Nida Tunis, Beyi Caid Essebsi, elegido democráticamente en unas urnas transparentes el pasado mes de diciembre, anunciara un Gobierno de unidad nacional. El Abed subrayó que este nuevo Gobierno tiene que seguir trabajando «para dar al país trabajo, dignidad y libertad», los tres pilares sobre los que se asentó la revolución de los jazmines. Y de ello, ayer, habló toda la clase política tunecina.

Los islamistas de Ennahda, que mostraron su apoyo en todo momento al diálogo nacional encabezado por el cuarteto, expresaron su «alegría» y «satisfacción» porque Túnez «ha sido el único país de la 'primavera árabe' que se ha salvado de un conflicto mayor y que ha conseguido superar las trabas de la postrevolución. «Solo hay que mirar los ejemplos de otros países sublevados cuya deriva es muy peligrosa», señaló a este diario el ministro de Empleo y Formación Profesional, el islamista Zied Laadhari, para quien la clave de este triunfo ha sido el «diálogo» entre todas las fuerzas políticas.

El galardón llega en un momento muy crítico para Túnez por la galopante crisis económica desde la caída del régimen de Ben Alí, acentuada tras los dos últimos golpes terroristas en el Museo del Bardo y el complejo turístico de Soussa. Desde que el Estado Islámico (EI) irrumpió en el país a través de las redes dinamizadoras y las células dormidas, Túnez padece un problema muy grave de seguridad. Tanto los actores políticos como la sociedad civil debaten a diario sobre el futuro de un país que «primero superó el inicio de un conflicto civil y ahora se enfrenta al sanguinario grupo terrorista», en palabras del analista político Anis Morai, quien subrayó la «importancia del premio para combatir el terrorismo, atraer de nuevo a los turistas y proyectar al mundo una imagen positiva del país».

«AIRE FRESCO»

Según la central sindical UGTT, el galardón representa un «soplo de aire fresco» para el país, después de casi cuatro años de dificultades cuyos episodios más oscuros -sin contar los últimos atentados- se produjeron en febrero y julio del 2013, cuando grupos extremistas asesinaron a los líderes de izquierda Chokri Belaïd y Mohamed Brahim. Ayer se les recordaba, al igual que a los turistas fallecidos en los atentados. «A todos ellos hay que dedicarles este premio», manifestó Sami Tahri, miembro de la UGTT.

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El presidente tunecino, Beji Caid Essebsi, también celebró el premio: «En estos tiempos difíciles, es importante prever y esperar que este tipo de buenas noticias ayuden a mostrar que el panorama no es del todo negro», afirmó.

La decisión del Comité Nobel recibió también el aplauso internacional. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, subrayó que «el reconocimiento pertenece a todos aquellos que dieron vida a la primavera árabe y que se esfuerzan para salvaguardar los sacrificios de tantos». La jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini, afirmó que el de Túnez «es el modelo a seguir para resolver la crisis en la región: unidad nacional y democracia».