discurso en el congreso de eeuu

El Papa pide el fin de la pena de muerte y del comercio de armas

Francisco ha llamado en su discurso ante los congresistas a "combatir la violencia" perpetrada en nombre de la fe

El Papa durante su discurso en el Congreso de los Estados Unidos.

El Papa durante su discurso en el Congreso de los Estados Unidos. / AFP / PAUL J. RICHARDS

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RICARDO MIR DE FRANCIA / WASHINGTON

"Señor presidente: el Papa de la Santa Sede". Con estas palabras del ujier, Francisco ha hecho este jueves historia al ser el primer Papa en hablar frente al Congreso de Estados Unidos. Invitado por el líder republicano en la Cámara de RepresentantesJohn Boehner, católico como un tercio de los congresistas y un cuarto de los senadores, el pontífice ha atravesado el campo de minas del hemiciclo sin renunciar a su estilo ni a terciar sobre los grandes asuntos candentes del mundo. A ratos ha sonado como un republicano, casi siempre como un demócrata, pero su discurso ha logrado sacar a todos de sus zonas de confort.

Tras un inicio algo críptico, Bergoglio ha acabado abordando la inmigración, la pobreza, el cambio climático, los excesos del sistema de justicia, los conflictos internacionales o los desafíos que enfrenta la familia. Leyendo siempre y con un inglés cadencioso, sus palabras han llenado de emoción el hemiciclo, a pesar de haber tocado muchas fibras sensibles, como cuando ha dicho que para acabar con los conflictos que asuelan al mundo hay que acabar con el comercio de armas.

"¿Por qué se están vendiendo armas letales a aquellos que planean infligir un sufrimiento indescriptible a los individuos y la sociedad?", ha preguntado tras alabar los esfuerzos del presidente Barack Obama para "superar las históricas diferencias" con Irán y Cuba. "Tristemente, la respuesta, como todos sabemos, es simplemente el dinero, dinero manchado en sangre, a menudo en sangre inocente". Washington es el mayor exportador de armas del mundo.

Vidas sagradas

La pena de muerte está en declive en EEUU, aunque todavía no se ha abierto aquí un verdadero debate sobre su abolición. Ni siquiera Obama la defiende. Pero el Papa no ha esquivado el asunto. Y lo ha hecho con un requiebro inteligente, tras enardecer a los republicanos con su llamada a "proteger la vida humana durante cualquier estadio de su desarrollo". Francisco ha pedido la abolición global de la pena capital, porque "cualquier vida es sagrada", y ha abogado por una aplicación menos punitiva de la justicia que dé pie a las segundas oportunidades, algo que pocas veces sucede en EEUU. “Un castigo justo y necesario nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación".

Su discurso ha estado más sustentado en las alusiones que en la crítica directa, lo que le ha prmitido salir airoso del polvorín político, pero también ha sido muy explícito en algunos momentos, como al abordar la inmigración. Ahora que varios candidatos republicanos a la presidencia abogan por construir un muro en la frontera de México, Francisco le ha pedido al Congreso que rechace la "mentalidad hostil" hacia aquellos que buscan una vida mejor en EEUU. Extrapolando "el sueño" de Martin Luther King, uno de los cuatro grandes personajes históricos estadounidenses sobre los que ha construido su discurso, ha afirmado: "En este continente, no tenemos miedo de los extranjeros porque muchos de nosotros fuimos un día extranjeros". Los otros personajes han sido Abraham Lincoln, Dorothy Day y Thomas Merton.

Cambio climático

En en la misma línea, ha abogado por una mayor generosidad hacia los refugiados tras recordar que el mundo se enfrenta en este sentido a la mayor crisis desde la segunda guerra mundial. "No debemos tenerle miedo a los números", ha dicho. "Hay que responder en una forma que sea humana, justa y fraternal".

Como era de esperar, el cambio climático ha estado muy presente en el discurso, pese al rechazo furibundo de la mayoría de republicanos a reconocer el impacto que la actividad humana tiene sobre el calentamiento del planeta. Uno de ellos, el congresista Paul Gosar, incluso ha boicoteado el discurso por las opiniones del Papa al respecto, expresadas en la encíclica Laudato Si. En otro gesto hacia los conservadores, Francisco ha dicho que "los negocios son una noble vocación", pero ha subrayado que la economía tiene que servir "al bien común" y "eso incluye la Tierra". "Necesitamos tener una conversación que incluya a todo el mundo, dado que el desafío ecológico al que nos enfrentamos y sus raíces humanas, nos conciernen y afectan a todos", ha dicho levantando la ovación de los demócratas.

Atentos a los fundamentalismos

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La familia será el tema central de la última etapa de su viaje en Filadelfia. Francisco ha afirmado que "está amenazada como nunca antes" al cuestionarse las relaciones fundamentales que son la base del matrimonio y la familia, en referencia posiblemente al matrimonio homosexual. También ha defendido la libertad religiosa, una de las cruzadas de los conservadores, para los que está amenazada desde varios flancos.

Y ha lanzado además un pertinente rechazo de los fundamentalismos tras referirse al "odio y las brutales atrocidades" que se están cometiendo, "a veces en nombre de Dios", en alusión a grupos como el Estado Islámico. "Debemos estar especialmente atentos a toda suerte de fundamentalismo, sea religioso o de otro tipo". La respuesta ha asegurado no es, sin embargo, "el reduccionismo simplista, que solo ve el bien o el mal", una advertencia contra el maniqueísmo que tan a menudo guía la política de algunos gobiernos.

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