28 nov 2020

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DRAMA HUMANITARIO

La avalancha de refugiados avergüenza a Europa

Merkel y Hollande se reúnen este lunes para impulsar una solución común ante lo que consideran una actitud pasiva del resto de países de la UE

ROSSEND DOMÈNECH / ROMA

Miles de refugiados esperan un tren que les permita cruzar Macedonia y llegar a Serbia para luego pasar la frontera con Hungría, donde se erige una prolongada valla.

Miles de refugiados esperan un tren que les permita cruzar Macedonia y llegar a Serbia para luego pasar la frontera con Hungría, donde se erige una prolongada valla. / AP / BORIS GRDANOSKI

«O Europa encuentra su alma, o la pierde de verdad». Paolo Gentiloni, ministro de Exteriores de Italia, se confesó «preocupado» porque ante la avalancha migratoria «Europa corre el riesgo de enseñar lo peor de sí, por egoísmos, decisiones que toma cada uno por su cuenta y polémicas entre los Estados miembros».

Ello es precisamente lo que tratarán de impedir este lunes la cancillera alemana Angela Merkel el presidente francés, François Hollande, en un encuentro bilateral en Berlín: encontrar una respuesta común europea, «dar un nuevo impulso» a la política comunitaria ante la crisis de refugiados sin precedentes. Según fuentes del Elíseo citadas por la agencia France Press, la voluntad de los dos líderes es «ir mucho más lejos en la armonización» de las políticas de asilo (normas de acogida, los procedimientos de recepción ...) y «establecer una política global europea».

Laurent Fabius, ministro de Exteriores de Francia, avanzó ayer que el reparto por cuotas de inmigrantes es una solución que volverá a ponerse sobre la mesa. En junio, los Gobiernos de la UE rechazaron la propuesta de la Comisión de establecer cuotas obligatorias por países.

«NO ES NEGOCIABLE» 

No obstante, las imágenes cotidianas de la llegada masiva a Europa de miles de familias, la mayoría huyendo de países en conflicto, empieza a forzar a los mandatarios europeos a posicionarse. El italiano Getiloni advirtió de que «desde la costa siciliana a Kos, desde Macedonia a Hungría y a Calais, las tensiones aumentan y al cabo del tiempo podrían poner en cuestión los acuerdos de Schengen». Sobre ello, Gentiloni se preguntó: «¿Podemos imaginar una Unión sin Schengen? ¿Una vuelta a las antiguas fronteras?».

En este sentido, señaló que «los inmigrantes no llegan a Grecia, ni a Italia ni a Hungría, sino a Europa, por lo que las normas de acogida deben ser europeizadas». Parecía una respuesta a las declaraciones del viernes a la BBC del ministro de Interior de Alemania, Thomas de Maizière, quien no descartó la posibilidad de reintroducir controles fronterizos ante la presión migratoria. «Quiero evitar tal solución pero no la puedo descartar». Y añadió: «Schengen es un gran logro, pero si nadie cumple la ley entonces está en peligro. Necesitamos urgentemente una solución europea para mantener Schengen», dijo.

QUEJAS DESDE LA COMISIÓN

Un portavoz de la Comisión Europea, Christian Wigand, afeó al ministro esas palabras. «Schengen es uno de los mayores logros de la Unión Europea. La libertad de movimiento es un derecho fundamental europeo. No es negociable». Las normas de Schengen autorizan a los países a que, en caso de amenaza grave para el orden público o la seguridad interior, puedan restablecer «temporalmente» los controles fronterizos, aunque su «amplitud» y «duración» deben limitarse a lo estrictamente necesario para responder a esta amenaza al tratarse de una medida «excepcional».

No obstante, Berlín se enfrenta a una llegada sin precedentes de refugiados. El número de solicitantes de asilo que calcula que va a recibir en este 2015 se cuadruplicará respecto al año pasado y alcanzará la cifra récord de los 800.000. «La afluencia de refugiados es el desafío más grande de Alemania desde la reunificación», afirmó ayer el vicecanciller alemán y líder de los socialdemócratas, Sigmar Gabriel.

Gabriel criticó duramente la pasividad de otros países europeos. «Creo que este es también el desafío más grande de Europa, incluso más que Grecia y la crisis financiera». Y calificó de «gran vergüenza» que «la mayoría de los estados miembros digan: 'esto no nos incumbe'».

«Europa está profundamente dormida con este tema, permanece de vacaciones», subrayó el mandatario alemán, que se despachó también contra las Naciones Unidas. «Es una vergüenza que la ONU intervenga en una isla griega, que pertenece a Europa, cuando en su lugar debería ayudar a países como el Líbano o Jordania, que están abrumados por la llegada de refugiados sirios».