BOMBARDEOS CONTRA EL EJÉRCITO ISLÁMICO

Turquía busca el aval de la OTAN a su ofensiva en Siria e Irak

Las milicias kurdas denuncian ataques del Ejército turco a sus posiciones

El jefe de la Alianza pide que la defensa propia turca sea «proporcionada»

Un miembro de las milicias durdas del YPG en el norte de Siria, ayer.

Un miembro de las milicias durdas del YPG en el norte de Siria, ayer. / AFP PHOTO / DELIL SOULEIMAN

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JAVIER TRIANA / ESTAMBUL

El Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se reúne el martes a petición de Ankara, cinco días después de que Turquía iniciara una potente ofensiva antiterrorista centrada sobre todo en alejar de su territorio al Estado Islámico (EI) y liquidar las operaciones de los guerrilleros kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

El objetivo del encuentro es tratar estos recientes acontecimientos «a la vista de la seriedad de la situación después de los despreciables ataques de los últimos días, y también para informar a los aliados de las medidas que está tomando». Los aliados de la OTAN -indicó la organización en un comunicado- siguen su desarrollo muy de cerca y «muestran su solidaridad» con el país eurasiático.

Sin embargo, el secretario general de la OTANJens Stoltenberg, ha afirmado que Turquía no ha pedido apoyo militar a la organización. «Turquía tiene un Ejército y unas fuerzas de seguridad muy potentes. Así que no ha habido petición de apoyo militar sustancial alguno», apuntó el también exprimer ministro noruego, al tiempo que recomendó que «la defensa propia sea proporcionada». Eso sí, Stoltenberg se mostró preocupado por los ataques contra el PKK, con quienes Ankara había realizado considerables avances hacia una paz que zanjara un conflicto activo desde 1984 y que se ha cobrado unas 40.000 vidas hasta la fecha.

«Durante años ha habido progreso para tratar de encontrar una solución política pacífica. Es importante no renunciar a eso, porque el uso de la fuerza nunca resolverá el conflicto a largo plazo», señaló.

Sin diferenciar

Todo esto porque, desde el pasado viernes (momento del inicio de la ofensiva), el Ejecutivo turco parece no diferenciar entre EI y PKK a la hora de descargar sus bombas. Una estrategia que cuesta entender a muchos de los aliados internacionales de Turquía ya que las guerrillas kurdas, algunas de ellas asociadas con el PKK en Irak y Siria, han demostrado ser hasta la fecha la fuerza de contención más eficiente contra el EI en ambos países mesopotámicos. De hecho, hasta cuentan con respaldo occidental.

Y aunque los ataques turcos se concentraban en principio en enclaves del PKK en Irak, las milicias kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG, en kurdo) denunciaron este lunes que artillería pesada turca atacó sus posiciones al oeste de la localidad siria de Kobani. «En lugar de centrarse en posiciones ocupadas por el EI, las fuerzas turcas atacaron nuestras posiciones defensivas. Urgimos a los líderes turcos a interrumpir esta agresión y a seguir las directrices internacionales», insistieron las YPG en un comunicado. Fuentes oficiales del Gobierno turco aseguraron que los kurdo-sirios no forman parte de los objetivos de Ankara.

Contactos con aliados

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Para sostener su compleja posición, el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ha realizado contactos con sus socios, y primero envió una misiva a la ONU para justificar el ataque bajo la premisa de legítima defensa. Más tarde, el pasado sábado, habló por teléfono con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el premier británico, David Cameron, quienes apoyaron su derecho a la defensa propia. Asimismo, Davutoglu charló ayer con los presidentes ruso e iraquí, Vladimir Putin y Fuad Masum, sobre este mismo asunto.

Mientras tanto, se suceden las redadas masivas contra el EI, el PKK y el marxista Frente del Partido de Liberación del Pueblo Revolucionario (DHKP-C) por todo el país. Por el momento, al menos 1.050 personas han sido detenidas. Entre ellos, ayer fue arrestado Halis Bayancuk, alias Abu Hanzala, un líder del Estado Islámico radicado en Estambul, desde donde reclutaba personal para la organización y escribía para los medios de propaganda yihadistas. Su mujer y otros tres colaboradores corrieron la misma suerte.