24 oct 2020

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LA CRISIS GRIEGA

Grecia busca salvarse con un tercer rescate

Tsipras acepta recortar pensiones a cambio de tres años de ayudas

El primer ministro heleno cede en abordar ya el alivio de la deuda

OLGA GRAU / BRUSELAS (ENVIADA ESPECIAL)

Grecia formalizó ayer la petición de un tercer rescate para un periodo de tres años para salvar al país de la bancarrota en la desesperada cuenta atrás en la que se encuentra sumido. En una carta remitida al presidente del fondo de rescate europeo (MEDE), el nuevo ministro de Economía y Finanzas griego, Euclides Tsakalotos, solicitó un programa de asistencia financiera y se comprometió a llevar a cabo «un conjunto de reformas y medidas para garantizar la sostenibilidad fiscal y el crecimiento económico a largo plazo» del país, entre las que incluyó medidas fiscales y la reforma de las pensiones, sin más concreción.

Con esta solicitud, Grecia dio ayer el primer paso exigido por Bruselas para evitar el Grexit (salida de Grecia del euro, en inglés), después del ultimátum del pasado martes en el que los líderes europeos le dieron a Grecia el plazo de cinco días, hasta el domingo, para demostrar su voluntad de seguir formando parte de la eurozona. Ese día se prevé que tenga lugar una Cumbre de los 28 países de la Unión Europea (UE) que el presidente del Consejo Europeo (CE) Donald Tusk ha planteado en términos de bendecir el rescate a Grecia o bien iniciar el Grexit.

«El tiempo se acaba, nuestro límite es domingo y tenemos que estar preparados para lo peor», afirmaron ayer fuentes comunitarias, que reiteraron que las instituciones europeas tienen preparado ya un plan de contingencia para la salida del país heleno del euro que incluye el envío de ayuda humanitaria.

TEMOR A UN TRASPIÉ

Grecia anunció ayer que el corralito, que se inició hace ocho días, se mantendrá, sin especificar un plazo temporal. El Gobierno se había comprometido a levantarlo hoy, una promesa que todo el mundo daba por hecho que no se cumpliría. El Banco Central Europeo, que mantiene viva a la banca griega con una línea de liquidez de 89.000 millones que está casi agotada, decidió ayer mantenerla hasta el domingo durante una reunión telefónica de su consejo de gobierno. La situación es de una urgencia absoluta y cualquier traspié puede precipitar los acontecimientos.

Los procedimientos que se deben seguir en los próximos días son complejos y, aun así, el plan es que se puedan llevar a cabo en un tiempo récord sin precedentes. El fondo de rescate, un bazuca con una capacidad financiera de 500.000 millones de euros que funciona con un tratado muy complejo, dio ayer el segundo paso formal tras recibir la petición de rescate de Grecia. Solicitó ayer a la Comisión Europea, al Banco Central Europeo (BCE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI) que realice un estudio en profundidad de las necesidades financieras de Grecia y su deuda pública, así como una evaluación para ver si existe un riesgo de estabilidad para el país o para la eurozona. Se trata de un procedimiento que debería durar semanas, pero que dada la situación de emergencia se intentará tener listo en los próximos días para que el fondo de rescate decida qué cantidad de dinero necesita Grecia.

Aunque no se ha cuantificado todavía, algunas fuentes apuntaban ayer a una cifra que rondaría los 50.000 millones de euros y que cuadra con las necesidades que ha identificado el FMI en un reciente informe en el que afirmaba que Grecia necesita un tercer rescate por valor de 52.000 millones, de los que 36.000 millones los debería aportar Europa y el resto la institución que dirige Christine Lagarde.

Pero para que Grecia empiece a recibir dinero, primero debe presentar hoy un detallado y completo plan de reformas, algo que el Ejecutivo de Alexis Tsipras no ha sido capaz de hacer en los últimos cinco meses. El plazo máximo para que Grecia haga llegar este documento expira hoy a medianoche.

AMBIGÜEDAD

Grecia jugó ayer de nuevo con la ambigüedad y no concretó sus propuestas, aunque adelantó que el recorte de las pensiones y la subida fiscal entrarían en vigor la semana que viene, un plazo más corto de lo que se estaba planteando en la anterior negociación cuando Tsipras rompió la baraja. Con la petición de rescate presentada ayer, Grecia realizó la primera capitulación.

Se trata de un programa de ayudad financiero completo que lleva intrínseco un memorándum de entendimiento (MOU) con una fuerte condicionalidad y con un seguimiento periódico de las reformas por parte de las instituciones europeas y el FMI, se llamen troika o de otra manera. A esto se añade el hecho de que Grecia debería aceptar unas reformas muy similares a las que sometió a referéndum la semana pasada.

La gran incógnita es saber de qué manera venderá internamente Tsipras el acuerdo al pueblo griego si no logra arañar un compromiso más claro sobre la reestructuración de la deuda. Y es que precisamente este punto no está ahora sobre la mesa. En la carta remitida por Tsakalotos al presidente del MEDE, que es Jeroen Dijsselbloem, también presidente del Eurogrupo, la única mención a este aspecto se resume en la siguiente frase: «Grecia da la bienvenida a la oportunidad de explorar potenciales medidas a tomar para que la deuda sea viable y sostenible a largo plazo».

Mientras el proceso para que el dinero llegue a Grecia avanza renqueante, cada vez son más los que apuestan por el Grexit. Una encuesta de Reuters entre 57 economistas indicaba que el 55% ven a Grecia fuera del euro después del domingo y un 60% creen que no pagará los 3.500 millones al BCE el 20 de julio.