Referéndum a la griega

El primer ministro asegura que esta es la respuesta al "ultimátum" que recibió en Bruselas

Tsipras anuncia una consulta el día 5 de julio para aceptar o rechazar los recortes de la troika

Tsipras, con Merkel (a su derecha) y Hollande (en frente), ayer, en Bruselas.

Tsipras, con Merkel (a su derecha) y Hollande (en frente), ayer, en Bruselas. / EFE / ANDREA BONETTI

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CLARA PALMA / SILVIA MARTÍNEZ / ATENAS / BRUSELAS

El domingo 5 de julio se celebrará un referéndum en Grecia. Así lo anunció anoche, pasada la una de la madrugada, el primer ministro Alexis Tsipras en una alocución a la nación a través de la tele pública ERT. Ese día, los griegos están llamados votar sí no al proyecto de recortes de los acreedores (BCE, FMI y Comisión Europea), aunque aún no se sabe con exactitud de cuál de las propuestas debatidas en los últimos días en Bruselas se trata. «Son horas cruciales para nuestro país», anunció Tsipras, que afirmó haber tomado la decisión junto con sus ministros en el curso de un Consejo de Ministros de emergencia celebrado ayer tarde, a su regreso de Bruselas. El ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, tuiteó enseguida: «La democracia necesitaba una inyección tonificante en la eurozona. Se la acabamos de dar. Que decida la gente (interesante lo radical que suena esto)».

Tsipras aseguró haber informado a los principales dirigentes europeos y a la oposición griega y adelantó que hoy se reunirá el Parlamento para aprobar la convocatoria del plebiscito. También añadió que hablará con sus homólogos europeos para tratar de prolongar unos días el contrato del préstamo que vence el día 30 para que los griegos puedan votar «libres de chantajes».

DESIGUALDADES / El primer ministro explicó que la causa de esta decisión es el ultimátum que le presentaron los acreedores en la última cumbre, con el que le pidieron un acuerdo que acrecentaba aún más las desigualdades sociales. Citó los recortes en sueldos y pensiones y la subida del IVA entre las medidas recesivas que «supondrían una continuación de los anteriores rescates». «A este ultimátum chantajista para la aceptación de una severa y humillante austeridad, os llamo a responder de forma soberana», dijo, al tiempo que cargaba contra la «rígida» postura del FMI.

Según la prensa local, Tsipras se posicionará a favor del sí, aunque ayer se comprometió a respetar el resultado de la consulta. También recalcó que Grecia seguirá siendo «una parte inseparable de Europa», pero que una Europa sin democracia «no tiene identidad». A diferencia de Tsipras, algunas figuras del ala más radical del Gobierno ya se han posicionado en el frente del no. «El pueblo griego votará mayoritariamente en contra de las bárbaras propuestas de las instituciones», declaró el ministro de Energía Panayotis Lafazanis.

La convocatoria del referéndum se produjo después de que por la tarde las cartas quedaran boca arriba en Bruselas. Hoy, a las dos de la tarde, se reunirá otra vez el Eurogrupo, a tres días de que expire la prórroga del rescate y que se pueda desbloquear una nueva línea de crédito que permita a Grecia escapar a un impago al FMI -el martes deben pagar casi 1.600 millones-. El referéndum incorpora un elemento nuevo a la reunión. Tsipras ya dejó claro en Bruselas que daría la batalla hasta el último minuto porque no aceptaba ni «chantajes» ni «ultimátums».

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Pese al nuevo rifirrafe de declaraciones que se pudieron escuchar ayer durante la segunda jornada de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la UE, la diferencia entre lo que quieren unos y lo que piden otros son, según diversas fuentes, muy pequeñas, ya que ambas partes habrían cedido terreno. Si Atenas acepta finalmente la lista de reformas estructurales y el calendario propuesto ayer, la oferta remitida por el trío de instituciones a los ministros de economía y finanzas de la eurozona para su análisis prevé una prórroga de cinco meses del rescate, hasta noviembre del 2015, y una financiación adicional de 15.500 millones de euros.

De ellos, 1.800 millones proceden de los beneficios obtenidos por el BCE por la compra de deuda griega y estarían disponibles de inmediato, en cuanto Grecia aprobara algunas reformas como el IVA, lo que permitiría a Atenas pagar el 30 de junio los casi 1.600 millones al FMI. El resto del dinero se iría desembolsando por tramos a medida que las autoridades vayan cumpliendo la hoja de ruta.