Ir a contenido

CUMBRE DE MINISTROS DE INTERIOR DE LA UNIÓN EUROPEA

París y Roma se enzarzan por un centenar de inmigrantes

Francia cierra el paso en Ventimiglia a un numeroso grupo de simpapeles

Renzi critica a Cazeneuve y exige «afrontar juntos» el problema en la UE

ROSSEND DOMÈNECH / ROMA

Hay 100 en la estación de Bolzano, en la frontera con Austria; otros 100 pasan día y noche en los escollos del mar de Ventimiglia frente a Francia. Unos 150 están los jardines de Udine, otros 100 en los parques de Gorizia, 100 más en los de Trieste, varios centenares en el vertedero de la feria de Génova. En la estación de Milán duermen 1.500 y en la de Roma-Tiburtina son entre 300 y 400. Son jóvenes o familias enteras, bebés incluidos. Los ciudadanos se han volcado en darles de comer, beber y vestir. «Lo que se puede hacer, se hace», ha dicho una anciana.

Son todos inmigrantes irregulares y están todos bloqueados, fantasmas subidos desde Sicilia, la mayoría con billetes de tren pagados, cuya destino final es una ciudad de AlemaniaSuiza Suecia. «No queremos quedarnos en Italia», afirman. Quieren pasar, pero no les dejan, por lo que desde hace una semana Italia entera se ha transformado en una gigante Lampedusa, la isla donde muchos habían arribado.

En vísperas de la cumbre de ministros de Interior de la UE de este martes y a 10 días de la de jefes de Estado y de Gobierno, dedicadas a las migraciones, el cierre del espacio de Schengen en Alemania para la reunión del G-7 (este lunes fue reabierto) ha producido en cascada un bloqueo de hecho del paso hacia Francia y Austria.

READMITIDOS

La situación provocó este lunes una batalla dialéctica entre Italia y Francia, cuyo ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, aseguró que París solo cumplía con la normativa. «El derecho europeo establece que los inmigrantes que lleguen a Francia pasando por Italia y registrados en Italia, deben ser readmitidos por Italia», señaló. El primer ministro italiano, Matteo Renzi, replicó: «Los europeos debemos afrontar juntos el problema de la inmigración. El músculo demostrado por algunos ministros de países amigos va en la dirección contraria», dijo.

En el 2014 llegaron a Italia 170.000 simpapeles y desde enero, 80.000. En los centros de acogida hay unos 80.000, por lo que, restando a los expulsados, faltan unos 50.000, que huyeron o se les dejó huir. «Si los ministros comunitarios no quieren escucharnos, se encontrarán a otra Italia enfrente», amenazó el domingo Angelino Alfano, titular de Interior. «Si no cambia el reparto de cuotas por países --afectaría a 24.000 aspirantes a refugiados--, tenemos un plan B», añadió luego Renzi, recordando que fue «la UE quien creó el caos en Libia y ahora no puede volvernos la espalda».