Ir a contenido

La ayuda no llega a Nepal

La ONU lamenta que apenas ha cubierto un tercio de lo necesario

La sociedad civil y grupos privados ganan a los países en solidaridad

CARLES PLANAS BOU / BARCELONA

Nepal está viviendo una verdadera tragedia. El 25 de abril un terremoto de 7,8 grados de magnitud en la escala de Richter hacía temblar los cimientos del país asiático y dejaba un vasto rastro de muerte tras su paso. Según unas últimas cifras que no paran de crecer, más de 8.500 personas han muerto y 14.000 han resultado heridas. Si con esto no fuera suficiente para hundir al país en el caos, el pasado 12 de mayo otro seísmo, esta vez de 7,3 grados, golpeaba de nuevo. Llovía sobre mojado.

Desde el primer momento las oenegés se desgañitaron pidiendo la ayuda humanitaria que intentara paliar el sufrimiento de los supervivientes. Naciones Unidas ha alertado en más de una ocasión que se requieren 423 millones de dólares (373 millones de euros) para levantar al país, pero de momento solo se ha cubierto el 39,7% de lo solicitado. Si a la falta de una respuesta contundente se le suma el hecho de que Nepal es uno de los países más pobres del mundo y que sus infraestructuras son pésimas el resultado es a estas alturas catastrófico.

¿A qué se atribuye esta falta de ayuda entonces? Orla Fagan, la portavoz de la oficina de las Naciones Unidas para la coordinación en cuestiones humanitarias, aseguró que se debía a la «fatiga del donante», al hecho de que haya «docenas de crisis a nivel internacional» como la guerra civil en Siria e Irak que también necesitan apoyo.

EJEMPLO DE DESEQUILIBRIO

La sociedad civil y las fortunas individuales están desempeñando un papel fundamental en la ayuda humanitaria. Eso se desprende de los informes de Financial Tracking Service, donde se puede apreciar que hasta 18,4 millones de euros, el 12,5% del total de la ayuda, viene de la mano de organizaciones no gubernamentales e individuos.

Así ha sucedido en España. «Mientras que la gente corriente ha hecho unas donaciones extraordinariamente elevadas, los gobiernos de España, tanto el central como los autonómicos, han ido en la dirección opuesta», critica David del Campo, director de programas internacionales de la organización Save the Children. Son los más afectados por los recortes y la recesión quienes más ayudan.

«Por desgracia la sociedad es más solidaria que nuestro Ejecutivo», lamenta Paula San Pedro, responsable de defensa humanitaria de Intermón Oxfam. «España es un ejemplo de desequilibrio en la comunidad internacional», añade. Mientras que esta organización ha recaudado dos millones de euros, el Gobierno ha enviado 298.343 euros en ayuda, lo que supone tan solo el 0,2% del total internacional. Eso sí, ha fletado un avión hacia Nepal. «La razón de eso es que tenemos una política económica deshumanizada, donde rebajar el déficit es más importante que salvar vidas», reprocha Del Campo.

PROMESA POR MATERIALIZAR

En otros países el papel de los Estados es sumamente importante. El Reino Unido, por ejemplo, lidera la lista de donaciones con 27,4 millones de euros, mientras que Noruega es el tercero aportando casi 15 millones de euros y Estados Unidos son quintos con más de 10 millones de euros.

San Pedro también apunta a que la población es la que más se moviliza en ayuda para desastres naturales pero que no pasa lo mismo con conflictos bélicos. «En guerras como la de Siria, que es la peor crisis humanitaria desde la segunda guerra mundial, son los Estados quienes tienen una mayor implicación y cooperación», recuerda.

Kai Tabacek, jefe de prensa de Oxfam en Gran Bretaña que está trabajando directamente en Nepal, defiende la aportación gubernamental. «Los gobiernos de todo el mundo nos proporcionan ayuda logística muy valiosa que las oenegés no podemos aportar, como por ejemplo los helicópteros que nos permiten llevar la ayuda a las zonas más remotas», apunta.

En las calles de Katmandú la gente sigue apelotonada, resguardándose del frío y la lluvia en los refugios provisionales que han instalado las oenegés. Los edificios siguen derrumbados y muchos poblados han quedado sepultados bajo la runa o en un acceso casi imposible.

El Banco Asiático de Desarrollo ha prometido 200 millones de euros en ayuda, lo que supondría un giro absoluto a la situación que vive el país. Mientras esa promesa no se materializa el incremento de la cooperación es indispensable para sacar a Nepal de la miseria. Tabacek lo tiene claro: «Es el momento de hacer un gran esfuerzo común».

Para darle la mejor experiencia posible estamos cambiando nuestro sistema de comentarios, que pasa a ser Disqus, que gestiona 50 millones de comentarios en medios de todo el mundo todos los meses. Nos disculpamos si estos primeros días hay algún proceso extra de 'login' o el servicio no funciona al 100%.