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CATÁSTROFE EN EL MAR

Atalanta, la misión espejo

La operación contra la piratería en Somalia sirve de ejemplo para la UE en inmigración

MARC MARGINEDAS / BARCELONA

El 18 de febrero, la patrullera 'Infanta Cristina', con 106 tripulantes, atravesó la bocana del puerto de Cartagena, y enfiló proa, primero hacia el canal de Suez, y luego hacia las inciertas aguas del golfo de Adén, donde en estos momentos vigila, junto con buques de guerra de ItaliaHolanda Francia, el tránsito de buques mercantes y las actividades de los pesqueros que faenan en la zona en los meses del año más propicios para la piratería: el periodo entre monzones. Vieja conocida de las aguas somalís, es la tercera rotación de la 'Infanta Cristina' en la 'operación Atalanta', la misión marítima de la UE establecida en el 2008 para garantizar la seguridad marítima frente a las costas del Cuerno de África.

Cuando la operación naval, la primera que lleva a cabo la UE en el marco de la Política Común de Defensa y Seguridad, lleva ya camino de cumplir su sexto año de existencia, cada vez más voces alertan del riesgo de que acabe eternizándose. Y es que, pese a los indudables éxitos cosechados durante estos años para mejorar la seguridad del tráfico marítimo, la ausencia de un plan comprehensivo y a largo plazo para erradicar la piratería de Somalia, un Estado fallido sumido en luchas intestinas desde hace un cuarto de siglo, hace que, por el momento, la presencia militar europea no tenga visos de acabar.

El armazón legal de la misión es la resolución 1816 del Consejo de Seguridad de la ONU aprobada el 2 de junio del 2008. En el texto legal se estipula que aquellas naciones que contaran con el visto bueno del Gobierno Federal Transitorio eran autorizadas a entrar en las aguas territoriales somalís para enfrentarse a los piratas durante un periodo extensible de seis meses. El 10 de noviembre, el Consejo Europeo daba luz a la 'operación Atalanta', en la que participan permanentemente entre cuatro y siete navíos de guerra, dependiendo de los meses. España es, junto con Francia, el mayor contribuidor de la misma. El mandato ha sido prorrogado hasta finales del 2016.

MÁS SEGURIDAD

La seguridad ha mejorado a ojos vista. El número de ataques pasó de 237 en el 2011 a 75 en el 2012. «A la vista de estos números, las medidas de la comunidad internacional parece que están aportando sus frutos», sentencia Joris Larik en un artículo para la fundación Pierre du Bois. Uno de los logros de Atalanta es el establecimiento del Corredor de Tránsito Internacionalmente Reconocido, que permite a los buques organizarse en convoyes y ser escoltados antes de adentrarse en aguas de riesgo.

Además, tal y como destaca por 'email' el académico Ravi Sodha, autor del documento 'Operación Atalanta: un análisis de opción racional', la misión «ha incrementado la credibilidad de la UE como actor internacional», aunque insiste que los Veintiocho «están muy lejos de tener una política común y coherente». En el capítulo de los 'contras', está la falta de soluciones a largo plazo. Para ello, la UE debería desplegar «personal militar en tierra» y «los costes de extender la misión serían enormes», resume Sodha.