MATANZA DE LA FILIAL SOMALÍ DE AL QAEDA

El asesinato de 147 jóvenes por Al Shabab desata la ira en Kenia

El brutal ataque en la universidad de Garissa deja 79 heridos y varios desaparecidos

Miembros del Ejército de Kenia se preparan para entrar en acción en la Universidad de Garissa el pasado jueves, día del asalto.

Miembros del Ejército de Kenia se preparan para entrar en acción en la Universidad de Garissa el pasado jueves, día del asalto. / EFE / DAI KUROKAWA

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EL PERIÓDICO / NAIROBI

Kenia ha vivivo una jornada de dolor, indignación y críticas al Gobierno tras la masacre del pasado jueves, cuando un grupo de hombres armados, miembros de la milicia somalí Al Shababaliada de Al Qaeda, irrumpió en un campus universitario y durante más de 15 horas se dedicó a asesinar a sangre fría a decenas de jóvenes.

El balance oficial de la matanza es de 147 muertos y 79 heridos, aunque se teme que el número de fallecidos sea mayor ya que aún hay gente desaparecida.

El ataque se registró de madrugada en la universidad de Garissa, situada a 200 kilómetros de la frontera con Somalia. Los terroristas aprovecharon que los estudiantes estaban durmiendo en sus habitaciones. El grupo armado entró en las instalaciones lanzando granadas y disparando a discreción, aunque después penetró en las diferencias instancias y separó a los rehenes según sus creencias religiosas.

A los musulmanes les dejaron marchar, a los otros, mayoritariamente cristianos, los ejecutaron. El ataque acabó cuando cuatro de los asaltantes hicieron estallar los cinturones de explosivos que llevaba encima.

TESTIMONIOS ESCALOFRIANTES

Los testimonios de los supervivientes son escalofriantes. Reuben Mwavita, de 21 años, explicó cómo vio a tres chicas implorando de rodillas a los milicianos. «El error que cometieron (las jóvenes) fue exclamar 'Jesús, por favor sálvanos'. Fue entonces cuando les dispararon inmediatamente», dijo.

«Los asaltantes estaban justo en la habitación de al lado», recordó, por su lado, Susan Kitoko, de 24 años. «Escuché como preguntaron a los estudiantes si eran cristianos o musulmanes, entonces oí disparos y gritos». Kitoko huyó saltando por la ventana de su habitación, en el primer piso. Resultó herida al romperse la cadera.

Otros testigos explicaron cómo los terroristas tuvieron tiempo incluso de mofarse de los rehenes a los que les obligaron a caminar a gatas sobre la sangre de sus compañeros muertos o les hicieron telefonear a sus padres para pedirles que exigieran al Gobierno keniano que retiraran las tropas de Somalia. Después, los ejecutaron.

El portavoz de Al Shabab, Ali Mohamud Rage, ha dicho que la acción armada fue como represalia a la participación de Kenia en la AMISOM, la misión de paz de la Organización Africana que actúa en Somalia. «Kenia está en guerra contra Somalia», ha afirmado Rage. La acción de la AMISOM ha provocado que Al Shabab haya perdido parte del territorio que controlaba.

ADVERTENCIA DE LOS SERVICIOS SECRETOS

ADVERTENCIA DE LOS SERVICIOS SECRETOSEl ministro del Interior keniano, Joseph Nkaissery, ha advertido que el Gobierno «no se dejará intimidar por unos terroristas que recurren al asesinato de estudiantes inocentes». El Ejecutivo ha sido muy criticado por la población después de conocerse que los días previos a la masacre los servicios de inteligencia advirtieron de que se estaba preparando un atentado terrorista contra un centro universitario del país.

El pasado 25 de marzo, la universidad de Nairobi alertó a los estudiantes de que estuvieran «vigilantes ante cualquier anomalía» ya que había recibido informaciones de un posible atentado inminente.

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La masacre del pasado jueves eleva a 400 las personas muertas por acciones terroristas de Al Shabab en territorio keniano desde que Uhuru Kenyatta asumió la jefatura del Estado en abril del 2013.

La matanza de Garissa ha conmocionado a muchos líderes mundiales. El papa Francisco, en un telegrama dirigido al presidente de la conferencia episcolpal de Kenia, el cardenal John Njue, ha calificado la acción de «brutalidad sin sentido».