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EL CONFLICTO DE ORIENTE PRÓXIMO

¿Una oportunidad para Palestina tras el triunfo de Netanyahu?

Algunos expertos creen que la victoria del líder israelí favorecerá la ofensiva diplomática de Abbás

Muchos palestinos no creen que Israel vaya a sufrir presiones internacionales

ANA ALBA / JERUSALÉN

La victoria del primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, en las elecciones generales en Israel parece una mala noticia para que el proceso de paz entre israelís y palestinos se reanude. Netanyahu aseguró que si volvía a encabezar el Gobierno israelí, no habría Estado palestino. No obstante, luego pareció rectificar y declaró a medios de EEUU: «Nunca me retracté del discurso de Bar-Ilan de hace seis años en el que llamé a un Estado palestino desmilitarizado que reconozca al Estado judío».

La Casa Blanca está «desconcertada», según fuentes de la Administración de Barack Obama citadas por medios estadounidenses, y estudia apoyar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que abogue por un Estado palestino en las fronteras anteriores a la ocupación israelí de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este en 1967.

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ha puesto el grito en el cielo por las declaraciones del líder del Likud, aunque ha destacado que su retórica le resulta conocida. «Netanyahu ha hecho todo lo posible para enterrar la solución de dos estados [al conflicto entre israelíes y palestinos]. Esto no es nada nuevo», afirmó Saeb Erekat, dirigente de la OLP.

BLOQUEO

«Las declaraciones de Netanyahu son una clara respuesta a los gobiernos que intentaron bloquear las iniciativas diplomáticas palestinas. Cuenta con una total impunidad respecto a la comunidad internacional. Ha llegado la hora de que el mundo aprenda y entienda que la impunidad no traerá paz, solo lo hará la justicia», señaló Erekat.

La OLP consiguió que Palestina fuera reconocida como Estado observador no miembro de la ONU en el 2012, y en los últimos seis meses ha logrado el apoyo de parlamentos europeos como el español al reconocimiento de Palestina. Además, los palestinos se han adherido al Tribunal Penal Internacional (TPI) para denunciar los presuntos crímenes de guerra de Israel.

Aunque la OLP manifieste en público que la victoria de Netanyahu es una mala noticia, algunas fuentes reconocen que quizás sea positiva para la ofensiva diplomática palestina. En esta línea, Yousef Munayyer, director ejecutivo de la Campaña en EEUU para acabar con la ocupación israelí, afirmaba en un artículo en 'The New York Times' que la victoria de Netanyahu «podría acelerar el final de las políticas de 'apartheid' de Israel». «El cambio no puede y no vendrá del interior de Israel», asegura. «El Gobierno de Netanyahu se opondrá a cualquier cambio constructivo situando a Israel en una colisión con el resto del mundo que nunca ha sido tan necesaria», destaca Munayyer, que espera que algunos países impongan sanciones a Israel. Muchos palestinos desconfían de que este deseo se haga realidad.

DIVISIÓN

Al presidente palestino, Mahmud Abbás, una situación como esta le resultaría favorable: daría alas a las medidas diplomáticas que ha puesto en marcha y lo salvaría de tener que tomar decisiones difíciles cuando aún persiste la división entre su movimiento, Al Fatá y Hamás, a pesar de la creación de un Gobierno palestino de unidad antes del verano pasado.

Para Mohammad Darawshe, director de la oenegé Givat Haviva, empieza «una época dura». «Los palestinos tienen dos posibilidades: o cambian de estrategia y apuestan por la solución de un Estado para poner a los israelís entre las cuerdas o van a la confrontación. Este estado de no paz pero de no guerra que mantiene la ANP no va a ningún sitio. La ANP podría intentar disolverse y provocar el caos y así dejarlo todo en manos de la comunidad internacional», apunta Darawshe.

Algunos expertos alertan también del peligro de que el estancamiento del status quo actual y la ausencia de proceso de paz lleve al estallido de una nueva ola de violencia en Palestina.

La mayoría de los palestinos, no obstante, no ven diferencias entre la situación que han vivido en los seis años de Gobierno de Netanyahu y la que van a vivir en su nuevo mandato. «No me sorprende que haya ganado Netanyahu y no creo que sea peor para los palestinos que Isaac Herzog (líder de la Unión Sionista, integrada por el Partido Laborista y Hatnua)», dice Shuruk, una joven maestra de Ramala en paro. «Cualquier Gobierno israelí es malo para nosotros. Netanyahu ha dicho que no quiere un Estado palestino; ha sido sincero, habla más claro que Herzog», recalca Shuruk.