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CENTENARIO DE UN EPISODIO ÚNICO

Noche de paz (en la guerra) www.

Dos historiadores explican qué ocurrió realmente en el alto el fuego en las trincheras en la Nochebuena de 1914 En varios puntos del frente, los soldados enemigos confraternizaron

ANTONIO BAQUERO
BARCELONA

Con la excusa del centenario, toda Europa ha recordado la Tregua de Navidad, el alto el fuego que de forma espontánea realizaron soldados alemanes y británicos en las trincheras en la Nochebuena de 1914 y que conforma un episodio que, como ningún otro, encarna el espíritu de estas fechas.

Pero, ¿qué ocurrió realmente aquella noche? ¿Qué bando tomó la iniciativa para lograr que, al menos por unas horas, callaran las armas? Varios historiadores detallan ese episodio. Según Rémy Cazals, profesor emérito de la Universidad de Toulouse y coautor del libro Frères de tranchées (Hermanos de trincheras) -una obra en que varios expertos investigan episodios de confranternizaciones entre soldados enemigos en la primera guerra mundial- «no hubo solo una tregua de Navidad; aunque la de Ypres sea la más importante, a lo largo de toda la línea del frente hubo varios altos el fuego». Según relata, «los alemanes tomaron la iniciativa para iniciar esas treguas; en algunos casos duraron apenas unas horas, mientras que hubo zonas donde el alto el fuego duró hasta Año Nuevo». Respecto al episodio, Cazals insiste en que «las treguas se producen en lugares donde los soldados de un bando y otro estaban muy cerca».

«Este episodio no ha sido exagerado. Es un evento extraordinario en su humanidad», destaca Cazals, que explica cómo los soldados alemanes recibieron decenas de pequeños abetos, que adornaron hasta convertirlos en improvisados árboles de navidad. Ese elemento llamó la atención a los británicos. Pero fueron los villancicos los que catalizaron la tregua. Por la noche, los alemanes comenzaron a cantar. Y los británicos se sumaron a los cantos.

En su diario personal, el soldado William Quiton, del segundo regimiento de Bedfordshire, detalla como se produjo la tregua. «¡Los alemanes cantaban! ¡Nos pareció que la guerra había cesado de repente!», recuerda. Luego, se reunieron en la tierra de nadie. «¡Recuerdo perfectamente al alemán que sostenía una caja de chocolates abierta para que yo cogiera uno!», explica en su diario.

En otro punto de la enorme trinchera que dividía Europa, el oficial francés Gustave Berthier, del 256 regimiento de infantería, vio como «el día de Navidad el enemigo hizo una señal indicando que quería parlamentar. Ellos prometieron no disparar si nosotros no lo hacíamos. Estaban hartos de la guerra».

El historiador Xavier Casals, un experto catalán en la primera guerra mundial, cuenta como la tregua se produce cuando solo han pasado unos meses de la guerra. «La gente pensaba que sería una guerra rápida. Que en Navidad estaría en casa. Pero la Navidad les pilla en la trinchera. Aún es pronto, y se desconoce que será una guerra muy larga y con unas mortandades tremendas. Por eso, no le ha dado tiempo a los soldados a una idealización negativa del enemigo». Este historiador insiste en que la dureza de la vida en las trincheras facilitaba esas situaciones. «Entre los soldados de uno y otro bando se establecía un modus vivendi basado en el vive y deja vivir».

Un modo de rebelarse

No obstante, esas treguas no gustaron a todo el mundo. «Sorprendieron a los altos mandos de uno y otro bando. No les gustaba. Por eso intentaron evitar que se repitieran y en la navidad siguiente, había ordenes estrictas para evitar que se produjeran», dice Cazals.  «Las treguas les permitían hacer cosas, como jugar a fútbol, que para ellos eran normales en tiempos de paz», comenta el historiador francés, que opina: «La tregua fue una manera de rebelarse contra unas élites que les enviaban al frente a morir como corderos; era un modo de mostrar el deseo de paz».

Vea el especial de la tregua de Navidad en www.elperiodico.com

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