PERIODISMO DE GUERRA

La fuerza de Foley

La madre del reportero norteamericano presenta en Barcelona la fundación dedicada a su hijo solo dos meses después de su ejecución en Siria tras un largo secuestro

Presentación de la fundación James Foley en Barcelona / MONICA PELLICCIA

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ALBERT GUASCH / BARCELONA

«Jim está libre de un cautiverio terrible y cruel. Eso nos da consuelo. Es aún duro para la familia y sus amigos, porque murió demasiado joven. Pero los amigos, los colegas que entendían los que hacía y Dios nos dan fuerza».

Diane Foley, madre de James Foley, el periodista norteamericano ejecutado con vileza por el Estado Islámico tras casi dos años de secuestro en Siria, ofreció ayer en Barcelona una asombrosa demostración de entereza al rememorar la pasión de su hijo por su trabajo apenas dos meses después de su decapitación. A la par, criticó con una serenidad y una elegancia insólitas -dadas las circunstancias- el indecoroso desdén que les dispensó la administración norteamericana durante el secuestro.

Lo hizo ayer en el Col.legi de Periodistes de Catalunya, donde acompañada de Marc MarginedasJavier Espinosa Ricard García Vilanova, tres periodistas que trabajaron con Foley en Siria, presentó una nueva fundación que lleva su nombre. La James Foley Fund pretende, entre otras cosas, concienciar en EEUU sobre el valor de la labor de los reporteros en países en conflicto y presionar a la Casa Blanca, manden demócratas o republicanos, para que preste atención a los periodistas y trabajadores humanitarios que se juegan la vida en zonas de guerra, en particular si caen en las tinieblas de un secuestro.

«Jim no pareció ser nunca una gran prioridad para nuestro Gobierno», apuntó sin perceptible ira. No fue el único reproche a la administración de Barack Obama. «Ojalá mi gobierno hubiera estado dispuesto a negociar con el enemigo, al menos hablar con ellos, como hicieron otros países. Sin embargo -añadió- el Estado Islámico es un grupo atroz que odia a EEUU y Gran Bretaña. De modo que ni aun así se sabe si mi hijo estaría hoy vivo».

En este sentido, Diane Foley no quiso entrar a valorar si los Estados deben pagar rescate por sus ciudadanos secuestrados. «Sé que es un asunto muy complejo y nosotros solo somos una familia que ha perdido un hijo. Pero lo que sí esperamos es que en Occidente se estimule un diálogo al respecto. Cada país tiene una política distinta. Y la posición de EEUU no es consistente. Es importante que la comunidad mundial discuta sobre ello, porque es un problema mundial. Queremos estimular ese debate. Pero la respuesta no debemos proporcionarla nosotros».

Ritual macabro

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James Foley fue el primer periodista occidental que sufrió la decapitación y la maquinaria de propaganda del terror que emprendió el Estado Islámico. Su largo secuestro, rodeado de un angustiante silencio, le convirtió en una especie de icono de los periodistas de guerra capturados. Luego se produjeron unos cuantos asesinatos más, siempre con el mismo macabro ritual.

Este año han fallecido 51 periodistas y 11 colaboradores, mientras que 180 se encuentran aún capturados. Foley, que ya había sido secuestrado en Libia, perdió la vida con solo 40 años y, como lamentó su madre, «con mucho aún por hacer».