PULSO POLÍTICO EN LA EXCOLONIA BRITÁNICA

Una huelga estudiantil en Hong Kong desafía a Pekín

Los universitarios se suman a las protestas en favor del sufragio universal sin límites

Manifestación de estudiantes en el campus universitario, ayer.

Manifestación de estudiantes en el campus universitario, ayer. / REUTERS / TYRONE siU

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ADRIÁN FONCILLAS / PEKÍN

Los universitarios hongkoneses han insuflado ardor juvenil a la campaña de desobediencia civil contra Pekín cuando ya agostaba. Los estudiantes empezaron ayer una semana de huelga para reclamar el sufragio universal en la excolonia y han prometido ir más lejos si no obtienen respuesta. Las protestas estudiantiles adquieren un perfil especial en Hong Kong, anual epicentro del recordatorio de la matanza de Tiananmén.

La concentración en el campus de la Universidad de China reunió a 13.000 estudiantes, según los convocantes, sin que la policía ofreciera las habituales estimaciones contrarias. Muchos llevaban lazos amarillos, camisetas negras y pancartas que defendían el boicot y la desobediencia civil ante la presunta ruptura de la promesa que Pekín formuló cuando la excolonia pasó en 1997 de manos británicas a chinas, bajo la fórmula «un país, dos sistemas».

El conflicto nace en la interpretación de esa promesa prevista en la Ley Básica, la miniconstitución que rige las relaciones entre Hong Kong y la China del interior: para los activistas, el sufragio universal del 2017 exige la elección de los candidatos, mientras Pekín defiende que un comité los filtre previamente. Para los activistas, la opción pequinesa no es una «verdadera democracia», mientras para el Partido Comunista de China es inimaginable un Gobierno hostil bajo su manto.

Los profesores

«La huelga de estudiantes marca un punto de inflexión en el movimiento democrático», expresó ayer a la muchedumbre Alex Chow, líder de la Federación de Estudiantes de Hong Kong. También amenazó con «elevar las protestas a otro nivel» si sus reclamaciones no encuentran respuesta en Pekín. La iniciativa ha sido apoyada por buena parte de la comunidad académica. Muchos profesores colgarán en Internet el contenido de las clases para que los alumnos que falten puedan consultarlas.

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La campaña de desobediencia civil fue lanzada por grupos prodemocracia el pasado 31 de agosto. El conflicto ha dividido a la sociedad hongkonesa. Frente a los estudiantes y activistas de la plataforma Ocupa Central (el principal distrito financiero) se colocan los sectores más afines a la China del interior y la poderosa clase empresarial, aterrorizada por los efectos que la convulsión pueda causar a sus negocios. Unos 60 empresarios hongkoneses están estos días en Pekín para reunirse con el presidente Xi Jinping y comentar la situación política.

Los líderes de la campaña de desobediencia civil han reconocido en las últimas semanas que las posibilidades de que Pekín cambie de opinión son escasas y que no queda mucho margen de actuación. Algunos expertos han asegurado que su amenaza de colapsar el distrito financiero con manifestaciones y sentadas carecería de efectos económicos sensibles. Encuestas recientes muestran que más de una quinta parte de los hongkoneses está planteándose emigrar ante lo que entienden como un progresivo empeoramiento de la calidad democrática.