GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

El Estado Islámico lucha con armas occidentales

El arsenal yihadista incluye fusiles de EEUU, rifles belgas y lanzacohetes croatas

Algunas armas pasaron antes por manos de los rebeldes moderados sirios

Militares iraquís y milicianos sunís posan con el cadáver de un miembro del Estado Islámico.

Militares iraquís y milicianos sunís posan con el cadáver de un miembro del Estado Islámico. / AFP / AZHAR SHALLAL

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ANDRÉS MOURENZA / ESTAMBUL

«Propiedad del Gobierno de EEUU». Este lema estaba grabado en el cuerpo de varios fusiles de asalto M16 capturados por las fuerzas kurdas a los combatientes del Estado Islámico (EI), según ha documentado la organización Conflict Armament Research (CAR) tras una reciente investigación sobre el terreno en Siria e Irak. Pero, ¿qué hacen los yihadistas luchando con armamento estadounidense?

«Las fuerzas del Estado Islámico han capturado cantidades significativas de armas ligeras fabricadas en EEUU y las han empleado en el campo de batalla», explica a este diario Damien Spleeters, uno de los investigadores que ha participado en el informe de CAR. En el caso de los M16, Spleeters cree que «probablemente se trata de fusiles entregados por EEUU al Ejército iraquí en el 2008 que cayeron en manos del EI cuando en junio conquistó Mosul», aunque subraya la importancia de que los kurdos los recuperasen tras un combate en Kobani (Siria), solo dos semanas después. «La distancia entre ambas zonas es de unos 500 kilómetros. Así que la velocidad de la transferencia de un punto a otro demuestra la gran capacidad logística del EI y la fluidez de las rutas que utiliza», avisa el investigador.

Pero, dentro del armamento occidental utilizado por el EI, no solo hay material estadounidense: CAR ha demostrado la presencia de fusiles de francotiradores croatas, armas de fuego belgas e incluso ha encontrado una rara pistola Glock, de fabricación austriaca.

En cuanto a armas más pesadas, Spleeters encontró dos lanzacohetes antitanque M79, también croatas, que «son idénticos» a los que Arabia Saudí transfirió al Ejército Libre Sirio (ELS) en el 2013. «No sabemos si el EI robó estas armas al ELS o estos se las vendieron al EI, pero resulta interesante constatar que las tienen quienes no deberían para mostrar que a veces tratas de armar a la facción más moderada y las armas terminan en manos de los más radicales», advierte Spleeters.

El armamento belga ha sido rastreado también por estudios de la organización Small Arms Survey que ha logrado demostrar que buena parte de este fue vendido hace décadas por el Gobierno de Bruselas al de Muamar Gadafi, pero tras la caída del régimen libio ha terminado en el conflicto sirio y en manos de las facciones más extremistas.

También hay constancia de que el Estado Islámico posee sistemas de defensa aérea portátiles (Manpads), de fabricación china y rusa, incluso algunos con misiles guiados, lo que presenta un grave peligro ya que alcanzan fácilmente los 3 kilómetros de altitud. «Que tengan este armamento asusta mucho a las autoridades, porque pueden acercarlo a un aeropuerto sin ser vistos y derribar un avión cuando esté despegando o aterrizando. Por eso varias aerolíneas han cancelado sus vuelos a Erbil [la capital del Kurdistán iraquí], lo que hace perder mucho dinero al Gobierno kurdo. Es decir, el EI utiliza los Manpads como arma de terror y propaganda», mantiene Spleeters.

Operación catarí

Citando fuentes confidenciales, el experto en material militar Nick Jenzen-Jones sostiene que los Manpads, así como otras armas antitanque de fabricación china, fueron pasadas de contrabando a los rebeldes sirios a través de Turquía en una operación dirigida por Catar, que a su vez las había adquirido a Sudán.

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De acuerdo al estudio realizado por este experto, en la guerra de Siria la mayoría de armas ligeras utilizadas siguen siendo de procedencia rusa, china o de Europa del Este -kalashnikov y fusiles similares- ya que estas son más fáciles de conseguir en el mercado negro y, en el caso de los arsenales del régimen, que en muchos casos han sido capturados por el EI, son suministradas directamente por Irán. Sin embargo, también se ha hallado munición de empresas sitas en estados miembros de la OTAN, como Turquía, a cuyo Gobierno se ha acusado de prestar apoyo a los grupos más radicales, como el EI o el Frente Al Nusra.

Dadas estas transferencias, Spleeters muestra cierta preocupación por el futuro del armamento que países aliados de la OTAN están enviando a los peshmerga del Gobierno regional del Kurdistán iraquí: «Hay grandes posibilidades de que veamos esas armas en otras manos. Las armas se mueven mucho y viven muchos más años que el combatiente que las empuña».