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Tragedia aérea en el Sahel

La aviación civil vive una semana negra con cerca de 400 muertos

La desaparición del vuelo de Malaysia Airlines de marzo sigue sin resolverse

El transporte aéreo ha sufrido este julio la pérdida de tres aviones comerciales

EL PERIÓDICO
BARCELONA

La desaparición del McDonnell 83 de la aerolínea española Swiftair, operado por Air Algérie, con 116 personas a bordo, es ya uno de los sucesos más graves que ha sufrido la aviación civil en lo que va de año y el segundo más trágico de este fatídico mes de julio, con cerca de 400 fallecidos. En apenas unos días, ante el desconcierto general, el transporte aéreo civil ha conocido una semana negra en todo el mundo, con la pérdida de tres aviones sobre tres continentes: Europa, Asia y, ayer, África.

Sin incluir el incidente de Mali, hasta ahora el trágico balance de julio asciende al menos a 368 víctimas mortales. El siniestro más grave, por el número de muertes y por sus inquietantes circunstancias, se registró el pasado día 17, cuando un Boeing-777 de Malaysia Airlines, con 298 pasajeros a bordo, se estrelló en la región de Donetsk, en el este de Ucrania,  escenario de intensos combates entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes prorrusos.

El avión, que cubría el trayecto entre Ámsterdam (Holanda) y Kuala Lumpur (Malasia), fue derribado por un misil tierra aire presuntamente lanzado por los separatistas, según los servicios de inteligencia de EEUU. El aparato cayó cerca de la localidad de Grabovo, no lejos de la frontera rusa. No hubo supervivientes. El siniestro causó una fuerte conmoción en Holanda, de donde eran la mayoría de víctimas (192).

EMERGENCIA / El pasado miércoles se produjo el segundo gran siniestro de julio, cuando un avión de pasajeros de la compañía taiwanesa Trans-Asia Airways se estrelló al intentar un aterrizaje de emergencia en la isla de Penghu, en la costa occidental de Taiwán. En el aparato, un bimotor ATR 72, viajaban 54 pasajeros -entre ellos, cuatro niños- y cuatro tripulantes. Murieron 48 personas, entre ellas dos franceses.

El vuelo GE222 había despegado del aeropuerto de Kaohsiung Siaogang (en el sudoeste de Taiwán) con más de una hora de retraso, debido a las malas condiciones atmosféricas derivadas del tifón Matmo, con fuertes lluvias y vientos violentos, que afecta estos días a la isla. Según lo previsto, debía haber aterrizado en Penghu media hora después, pero se estrelló sobre varias casas del aeropuerto de Magong tras un intento abortado de aterrizaje. El avión explotó al impactar contra el suelo y estuvo en llamas hasta que llegaron los equipos de socorro.

Otro de los accidentes ocurridos en julio se registró el día 2, cuando fallecieron cuatro personas después de que un Fokker 50 de carga se estrellara contra dos edificios comerciales de Nairobi (Kenia), minutos después de despegar. Tres días después, un fallo en el motor izquierdo causó el accidente de la avioneta que se estrelló en Polonia y provocó la muerte de 11 personas. Mientras, un misterioso accidente aéreo sigue sin resolverse, el del avión de Malaysia Airlines, el MH370, que el 8 de marzo desapareció en el océano Índico con 239 personas a bordo cuando se dirigía de Kuala Lumpur a Pekín (China).

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