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JAUME DUCH

«El choque institucional en la UE no conviene a nadie»

MARTA LÓPEZ
BARCELONA

Jaume Duch (Barcelona, 1962) es portavoz del Parlamento Europeo desde julio del 2006. Suma ya ocho años a caballo entre Bruselas y Estrasburgo, lo que le ha permitido conocer los entresijos de una institución que hoy atraviesa un momento clave.

-Los ciudadanos de la UE fueron a votar el 25 de mayo convencidos de que el sustituto de Durao Barroso iba a salir de ese voto. Pero algunos estados tratan de impedirlo. ¿Qué les dice usted a esos ciudadanos?

-Yo les digo que no se equivocaron. Es cierto que estamos en un proceso negociador, pero que era previsible. Por una parte tenemos al Parlamento Europeo, a los grupos parlamentarios y a la mayor parte de partidos políticos europeos empujando para que se respete al 100% el mandato de los ciudadanos y por otra parte tenemos algunas reticencias en el Consejo Europeo porque, como es lógico, a nadie le gusta compartir con otra institución lo que hasta ahora era competencia exclusiva suya. Pero si queremos transformar la Unión Europea en una auténtica unión política tenemos que darles a los ciudadanos la certeza de que existen controles parlamentarios como funcionan o son exigibles a nivel nacional

-¿Que opinión tiene del veto de David Cameron a Jean-Claude Juncker, candidato de la lista más votada?

-Yo no puedo opinar pero lo que sí puedo decir es que en el Parlamento Europeo sigue habiendo una clarísima mayoría posicionada a favor de que sea presidente de la Comisión quien obtenga la mayoría en el Parlamento y al mismo tiempo en el Consejo Europeo y que la persona que tiene derecho a probar esa mayoría es el señor Juncker, candidato del partido ganador de las elecciones. Ese es el mensaje que se le  trasladó el jueves al señor Van Rompuy.

-Precisamente el grupo popular advirtió a Van Rompuy que si esto no se respeta, vamos a una crisis institucional. ¿Ve usted también este choque de trenes?

-Yo no creo que ese choque de trenes convenga a nadie y por tanto me extrañaría que vaya a tener lugar.

-Pero si finalmente la candidatura a presidente de la Comisión no es resultado del proceso electoral, ¿como afecta esto a la legitimidad de las instituciones europeas? 

--Si el candidato no saliera del proceso electoral, nos encontraríamos muy probablemente con que el candidato no tendría la mayoría absoluta del Parlamento y como yo no veo al Consejo Europeo presentar candidatos que puedan ser rechazados por el Parlamento, solo se me ocurre pensar que el candidato que presente el Consejo será el candidato que quiere el Parlamento Europeo.

-¿Cómo ve usted al nuevo Parlamento Europeo salido de las urnas?

-Es un Parlamento más diverso que el anterior, es un Parlamento muy representativo del estado de opinión de la ciudadanía, es un Parlamento fundamentalmente europeísta. Ha habido un ascenso de las fuerzas antieuropeas pero tan moderado que en estos momentos incluso tienen dificultades para formar grupo parlamentario propio.

-El ascenso del voto a grupos extremistas y el castigo a partidos tradicionales es también un voto a favor de un cambio de las políticas europeas, un grito contra la austeridad?

-Los resultados son los que son. El primer partido es el Partido Popular Europeo, que gobierna en muchos estados miembros. El segundo es el Partido Socialista Europeo, que también gobierna en muchos estados miembros. Entre los dos gobiernan en la casi totalidad de los estados miembros. Yo veo muy difícil considerar estas elecciones como de rechazo a las políticas gubernamentales de los estados.

-Pero los dos grupos mayoritarios han perdido votos. ¿Eso no es un castigo a las políticas de Bruselas?

-Es cierto que hay países en que los partidos tradicionales han perdido votos. Si eso tiene que ver con medidas que se han tomado en Bruselas o con medidas que se han tomado en los estados miembros, es una cuestión que habría que estudiar país por país.

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