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SENTENCIA JUDICIAL EN ESTADOS UNIDOS

Bradley ya es Chelsea

Un juez de Kansas avala el cambio de nombre solicitado por el militar responsable de las filtraciones a Wikileaks

La soldado Manning reclama ahora al Ejército tratamiento hormonal

RICARDO MIR DE FRANCIA
WASHINGTON

Con sus filtraciones a Wikileaks, Bradley Manning se convirtió en un héroe para los defensores de la transparencia y los derechos humanos. Y con la aquiescencia pública de sus conflictos identitarios y su decisión de cambiarse el nombre, ha entrado a formar parte del panteón de los transexuales. Bradley Manning es ya oficialmente Chelsea Elisabeth Manning, después de que un juez de Kansas aceptara su solicitud para cambiarse el nombre. El fallo obligará al Ejército a cambiar en sus registros el nombre de la soldado. Pero hasta ahí llegan los efectos prácticos porque Manning seguirá cumpliendo condena en una prisión militar solo para hombres y esperando un tratamiento hormonal para dar forma a su nuevo género.

Manning fue condenada a 35 años de prisión el pasado mes de agosto por filtrar a Wikileaks más de 700.000 documentos clasificados que pusieron al descubierto los secretos militares y diplomáticos de EEUU. «Hoy es un día emocionante», ha dicho la antigua analista de inteligencia, quien sustrajo los documentos mientras servía en Irak. «He estado trabajando para este cambio durante meses, y esperando durante años», ha añadido en un comunicado emitido desde la prisión militar de Fort Leavenworth (Kansas), donde cumple condena.

Disforia de género

Uno de los psiquiatras militares que testificaron durante su juicio confirmó que Manning padecía disforia de género, un trastorno de la identidad sexual. Sus abogados utilizaron ese elemento como uno de los argumentos centrales, arguyendo que la hostilidad reinante en el Ejército hacia la homosexualidad contribuyó a exacerbar la inestabilidad mental y emocional mostrada por Manning durante su servicio en Irak y, por lo tanto, se le debería haber impedido el acceso a material clasificado.

Un día después de perder el juicio y saber que el Ejército no tenía intención de concederle el tratamiento hormonal, Manning optó por hacer pública su identidad. «Ahora que entro en una nueva fase de mi vida, quiero que todo el mundo conozca al verdadero yo», dijo en agosto. «Soy Chelsea Manning, una mujer. Así me siento y así me he sentido desde la niñez. Quiero empezar cuanto antes un tratamiento hormonal», añadió. Ha convertido su reivindicación en algo más grande. «Si logro acceder al tratamiento transexual, no solo conseguiré algo que llevo mucho tiempo esperando, sino que a mucha gente se le abrirá la puerta para reclamar el derecho, dentro y fuera del Ejército, a vivir vidas más abiertas y plenas», dijo ayer.