23 oct 2020

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ENTREVISTA CON EL Catedrático de Ciencia Politica

Fernando Reinares: "El 11-M se ideó en el 2001. Irak fue un pretexto posterior"

ANTONIO BAQUERO

-Su libro es la obra más completa sobre el 11-M. ¿Cómo es que ha llegado 10 años después de los atentados?

-Porque mi investigación se inicia a finales del 2008. Entonces, en una sentencia de un tribunal de Manchester contra un director de operaciones de Al Qaeda descubrí la mención a un tal «Ilyas el español», a quien se definía como un alto mando de Al Qaeda. Eran los primeros indicios serios de que, cuando ocurrió el 11-M, un español o alguien vinculado con España ocupaba un muy alto cargo en el mando de Al Qaeda dedicado a atacar a países occidentales. Y la última entrevista relevante a estos efectos la tuve en noviembre del 2013, con el jefe del servicio antiterrorista de la policía de Indonesia.

-¿Qué obtiene en la investigación?

-Conseguí la prueba documental, que no se conocía hasta ahora, de las conexiones entre los autores del 11-M

y el núcleo de Al Qaeda. La mayoría de españoles se quedaron con la idea de que el 11-M fue obra de lo que vulgarmente se ha llamado «unos moritos de Lavapiés», unos delincuentes comunes convertidos al terrorismo yihadista por la guerra de Irak

que actuaron por su cuenta. Y no fue así. Fue mucho más complejo.

-¿Es consciente de que su libro disgusta tanto a quienes se apuntan a teorías conspiratorias como a quienes culpan de todo a José María Aznar y a la presencia española en Irak?

-Sí. Pero los hechos son los que son. Yo no especulo. Me baso en pruebas. Y, guste o no, la decisión de atentar en España se toma a finales del 2001, mucho antes de la guerra de Irak. Incluso la fecha, el 11 de marzo, se adopta antes de que el Gobierno de Aznar convoque las elecciones para el 14 de marzo.

-¿Cuál es la génesis del 11-M?

-La decisión de atentar en España, que conduce al 11-M, la adopta en Karachi en diciembre del 2001 Amer Azizi, que es ese «Ilyas el español» que aparece en ese sumario de Manchester. Es un marroquí casado con una española que hasta noviembre del 2001 formaba parte de la célula de Abú Dahdah, que fue desmantelada en la operación Dátil. Él es el único de los miembros del núcleo de aquel grupo que no fue detenido. Y era el más carismático porque había estado en Bosnia y en Afganistan. Él toma esa decisión en Karachi y ese proyecto se ratifica en una

reunión de Estambul en la que participan miembros de grupos terroristas marroquís, tunecinos y libios. En esa reunión, el grupo Islámico de Combatientes Marroquís (GICM) se suma al proyecto. En marzo del 2002 ya se está montando el núcleo inicial del 11-M.

-¿Qué papel juega Azizi?

-Inicialmente fue el instigador de los atentados. Él decidió atentar en España como venganza por el desmantelamiento de la célula de Al Qaeda y el encarcelamiento de su líder, Abu Dahdah.

-¿Cómo sabe que Azizi decidió eso por venganza?

-En el registro de su vivienda se encontró un texto del salafismo yihadista donde Azizi había subrayado las siguientes frases: «Si os combaten, matadlos, matadlos hasta que no haya persecución». Por eso elegí esa expresión como título del libro. Ahí marca su deseo de venganza.

-¿Cómo cambia el papel de Azizi?

-Porque, poco después de tomar la decisión de atentar en España, Azizi se integró en el núcleo central de Al Qaeda. El propio Osama Bin Laden lo designó adjunto a Hamza Rabia, el jefe de operaciones exteriores de Al Qaeda. Cuando Azizi accedió a ese cargo la decisión de atentar en España ya estaba tomada. Lo que consiguió Azizi es convencer a los líderes de Al Qaeda de que aprobaran los planes que ya están en curso para atentar en España. En algún momento entre finales de verano e inicios del otoño del 2003, el propio Bin Laden aprobó el plan. Entonces estaba en marcha la ocupación de Irak. Ese contexto convenció a los líderes de Al Qaeda de que esos atentados pueden ayudar a sus intereses para generar división entre países occidentales aliados y distanciamiento entre sociedades civiles occidentales y sus gobiernos, sobre todo aquellos con presencia de tropas en el mundo islámico. El propio Azizi vino a España a finales del 2003 a ultimar los detalles de los atentados.

-¿Qué acredita la implicación de Bin Laden?

-El 18 de octubre del 2003, en un mensaje dirigido al pueblo americano que emite Al Yazira, Bin Laden introdujo una mención a España. Se cree que era un mensaje en clave pues al día siguiente la gente del GICM que participa en la red del 11-M deja constancia escrita por primera vez de la fecha de los atentados de Madrid. Y entonces no habían sido convocadas aún las elecciones generales en España. También se decide el modus operandi: que iba ser un día 11, en cuatro trenes, como cuatro fueron los aviones en el 11-S y como cuatro fueron los objetivos de los atentados en Londres.

-Pero no fueron ataques suicidas.

-No todas las acciones de Al Qaeda lo eran. Los terroristas del 11-M tenían otros planes.

-¿Cuáles?

-No se sabe con certeza. Pero llama la atención que hubieran alquilado, con papeles falsos, una casa en Albolote, una localidad al lado de un lugar tan emblemático como Granada. En Leganés no iban a estar más de mes o mes y medio.

-Azizi estaba casado con Raquel Burgos, una española. ¿Qué fue de ella?

-En el 11-M Raquel Burgos no tiene ningún papel. Aunque estaba viviendo en Pakistán con Azizi. Él muere en el 2005 durante un bombardeo de drones estadounidenses. Esta mujer ha abrazado el islamismo radical. Tras la muerte de su marido se casó con Said Bahaji, responsable del aparato de propaganda de Al Qaeda y único miembro de la célula de Hamburgo, la que cometió el 11-S, que sigue vivo y en libertad.

-¿Hay pista catalana en el 11-M?

-Para empezar, miembros de la red del 11-M mantuvieron contacto en Madrid con integrantes de una célula yihadista de paquistanís que fue desmantelada en el 2004 por los Mossos. Iban a ayudar en la financiación a los ataques. De esa célula salió dinero para un miembro de la red que se había ido a Milán: Mohamed el Egipcio. Además, siete de los terroristas del 11-M que huyeron lo hicieron a través de un piso que la red tenía en santa Coloma de Gramenet, que se conocía como Al Qalaa, el castillo. Esa estructura servía para enviar combatientes a Irak. De ellos, tres fueron detenidos en Siria. Otros tres cometieron ataques suicidas en Irak. Y uno de ellos, Daoud Ouhnane, llegó muy alto en Al Qaeda en Irak. De hecho, cuando fue abatido por tropas aliadas estaba preparando atentados en Europa.

-¿Cómo es posible que en España se generara esa fractura social?

-Los atentados dividieron a los españoles y esa división continúa 10 años después. Hay dos variables que permiten entender por qué. Una es que nuestra cultura política está muy polarizada. Después de los atentados los españoles nos encaramos unos contra otros acerca de a quién culpar, como si hubiera que culpar a alguien distinto de los terroristas. Y en segundo lugar la sociedad española es más vulnerable porque carecemos de un consenso básico en políticas públicas como la lucha antiterrorista, la defensa o la política exterior.

-¿Cuál es el riesgo hoy de un ataque terrorista en España?

-A día de hoy, España tiene niveles de riesgo y amenaza comparables a los de Francia, Reino Unido, Bélgica o Italia. Existe un potencial de movilización yihadista inquietante. La actividad de los yihadistas en España está volcada en la movilización de recursos humanos y materiales con destino a Siria. Unos 25 yihadistas han salido desde España, alguno desde Catalunya. Otros 50 han ido a Siria a combatir con otros grupos. Algunos han muerto allí. Se sabe por las comunicaciones interceptadas que quienes no mueran en Sitia quieren, si regresan, llevar a cabo lo que denomina la yihad en casa, es decir, en España.

-Usted asegura que la célula de paquistanís desmantelada en el Raval en enero del 2008 iba camino de cometer un nuevo 11-M.

-Lo que se preparaba en Barcelona era una acción muy seria que Al Qaeda había planeado con los talibanes paquistanís. Querían atacar en el metro para que no llegaran los servicios de emergencia y muriera más gente. Por suerte se abortó. La inteligencia francesa sabe mucho de ello. Esa bengala que se encontró era la misma sustancia con que se inició el proceso de deflagración en los atentados de Londres. Por desgracia se ha trivializado ese episodio. Dio la impresión de que a las élites políticas catalanas les desagradaba reconocer que en Catalunya se hubieran generado ámbitos ideológicos del islamismo radical. Repito: era muy serio. Tanto que Al Qaeda lo intentó repetir después en Francia, Alemania, Reino Unido y Grecia. Y por suerte, también se abortó. H