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Detenidas en Sochi dos miembros de las Pussy Riot

Las jóvenes, ya en libertad, han sido acusadas de robo, según han explicado a través de las redes sociales

Las integrantes del grupo musical Pussy Riot Nadia Tolokónnikova Maria Aliójina han sido detenidas este martes mientras paseaban por Sochi, ciudad rusa que acoge los Juegos Olímpicos de Invierno. Horas más tarde han sido puestas en libertad. "¡Las han liberado!", ha escrito el marido de Tolokónnikova, el también activista Peter Verzilov, en su cuenta oficial de la red social Twitter.

"Hemos sido arrestadas... nos acusan de robo", ha explicado Tolokonnikova a través de su cuenta de Twitter, en la que incluso ha colgado una foto de ambas en el furgón policial.

Las dos jóvenes, que fueron amnistiadas por el Gobierno de Vladimir Putin tras 21 meses de cárcel por un delito de gamberrismo, han sido interrogadas en un centro policial del distrito de Adler, el más cercano a Sochi. "Cuando nos han detenido, no estábamos haciendo nada, solo nos paseábamos", ha añadido Nadia.

Fuentes del Ministerio del Interior citadas por el portal informativo Lifenews han señalado que las Pussy Riot fueron detenidas por trasgredir la norma administrativa que obliga a todas las personas que llegan a Sochi a empadronarse en un plazo de 24 horas.

Las dos integrantes del grupo se encuentran en Sochi para grabar un musical titulado 'Putin nos enseñará a amar a nuestra patria', según ha indicado el marido de Tolokónnikova, Piotr Verzilov, en su cuenta de Twitter.

Críticas a la deriva autoritaria de Putin

Tolokonnikova y Alekhina fueron detenidas, junto a una tercera miembro del grupo, en febrero del 2012 tras interpretar una "oración punk" contra Putin en la catedral de Cristo Salvador de Moscú. Condenadas a dos años de cárcel en agosto de ese año, fueron liberadas el pasado diciembre.

Desde que salieron de la cárcel ambas se han dedicado a denunciar la falta de libertades en Rusia. El pasado 4 de febrero participaron en el concierto solidario que organizó Amnistía Internacional en Nueva York, donde explicaron su intención de dedicarse al activismo político y denunciaron la deriva autoritaria de Putin.