VISITA DEL JEFE DEL ESTADO FRANCÉS A WASHINGTON

El presidente soltero

El viaje oficial de Hollande a EEUU sin Trierweiler ha obligado a los servicios de protocolo de la Casa Blanca a cambiar el programa

Hollande y Obama, ayer en Washington.

Hollande y Obama, ayer en Washington. / REUTERS / LARRY DOWNING

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ELIANNE ROS / París

El viaje oficial que François Hollande inició ayer a los Estados Unidos trae de cabeza a los servicios de protocolo de la Casa Blanca, poco habituados a recibir a un «single president» (presidente soltero). La inesperada separación del jefe del Estado de Valérie Trierweiler, anunciada hace dos semanas, ha obligado a alterar un programa milimétricamente organizado que incluía a la primera dama.

Así, la cena de las dos parejas presidenciales programada en la residencia de los Obama después del aterrizaje de Hollande en Washington fue sustituida por una visita a la casa de Thomas Jefferson, el más francófilo de los líderes estadounidenses, en Florida, a bordo del Air Force One. Este privilegio ha sido especialmente apreciado en el Elíseo, que interpreta el relieve que Barack Obama ha querido otorgar a la visita de Estado -el más alto rango en la escala diplomática- en base a la voluntad del presidente norteamericano de compensar a Hollande por su marcha atrás en la crisis siria. Obama dejó solo a su homólogo francés empuñando el hacha de guerra al retirarse a última hora del ataque militar pactado entre Washington y París.

Invitaciones a la basura

La soltería de Hollande también ha obligado a alterar la segunda jornada de la visita. Las 300 invitaciones para la cena de gala de esta noche -madrugada en Europa- con los nombres de los presidentes y sus parejas impresos con letras de oro fueron directamente a la basura. Estaban a punto de ser expedidas cuando el escándalo del romance de Hollande con la actriz Julie Gayet precipitó la ruptura con Trierweiler. La Casa Blanca ha tenido que improvisar nuevos tarjetones para la cena de Estado, en la que el esmóquing es obligatorio para los hombres y el vestido largo para las mujeres. ¿Quien se sentará al lado de Hollande? Este era ayer el secreto más bien guardado. Lo que sí está claro es que la visita de Michelle Obama y Valérie Trierweiler a una escuela antes de tomar el té juntas ha sido anulada.

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En el 2007, recién divorciado de Cecilia, Nicolas Sarkozy ya sorprendió a los Bush acudiendo solo a una cena en la Casa Blanca. Pero no se trataba de una visita de Estado. En este aspecto, Hollande ha superado a su antecesor igual que en términos de popularidad. Según el último sondeo, el socialista ha descendido por debajo de la barrera del 20% con tan solo un 19% de opiniones favorables.

Con este viaje oficial de tres días, el Elíseo confía en que la imagen de Hollande se recupere. No será porque Obama no ponga empeño. Ayer ambos mandatarios firmaron una tribuna conjunta en The Washington Post y Le Monde sobre sus desafíos comunes, desde Siria y la política en Africa, donde Francia encabeza la intervención militar contra los yihadistas, hasta el cambio climático pasando por los intereses económicos. Y hoy, 21 salvas de cañón recibirán en la Casa Blanca al presidente soltero.